Actuó como un soberano implacable e hizo hablar al país...
Actuó como un soberano implacable e hizo hablar al país...
La gente no se equivoca
Silbó estruendosamente al equipo y hasta pidió por Diego. El día anterior había alentado en la práctica, pero anoche chifló disgustada por lo mal que se jugó.

El Centenariotuvo un aspecto fantástico en el partido de anoche. Más de 30.000 almas con un veredicto inapelable: la silbatina al equipo. Foto: Flavio Raina
Enrique Cruz (h)
El “... Sean eternos los laureles...” conmovió los corazones de los 30.000 argentinos en el Brigadier López. Seguramente, más de uno habrá soltado lágrimas en ese momento, que fue el más impactante de la noche. Para muchos habrá sido el desahogo para tantos días de trabajo y para la concreción de un sueño que se inició hace más de un año y que anoche tuvo su punto culminante. Luego vino un partido que no entusiasmó a nadie, pero éste es otro “cantar”. Lo ideal hubiese sido haber visto un gran partido y un triunfo argentino para que la noche sea redonda. Pero eso no depende de una organización ni tampoco de la gente. Depende de los jugadores y del técnico, que anoche brindaron —ambas partes— la peor imagen que se pudo ver de la selección en los últimos tiempos. Al menos en la era Batista. Pero como de eso ya nos ocupamos en otros artículos de esta cobertura, quiero referirme a un par de cuestiones que resultarán inolvidables de la gran noche vivida por los santafesinos.
El “jet set” del fútbol —y del otro también— estuvo anoche en el Brigadier López. “Lechuga” Alfaro disfrutando de su rol de comentarista para la TV extranjera (lo viene haciendo desde hace un tiempo), Carlitos González paseándose por las plateas del estadio y recibiendo el respeto de todos al igual que Hugo Tocalli, Silvina Luna -con toda su belleza-, Walter Adrián Parodi (¿se acuerdan de aquél “9” que trajo Trigili a Colón en el ‘86 y que después brilló en otros clubes como Independiente o Español?), Guillermo Marconi (muy crítico por el tema Pezzota y para leer atentamente la entrevista exclusiva con El Litoral que publicaremos en los próximos días), Ernesto Cherquis Bialo acompañado en todo momento por Pedrito Eusebio (“Muchachos, vino Batistuta, está en el palco”, avisó el sacrificado dirigente sabalero), Alberto Pompeo Tardivo con su sobrino -el “Gaby”-, Nery Pumpido, Sergio Torres (Messi lo admira como cantante) sacándose fotos con todos. En fin, una fiesta adentro y afuera del estadio como nunca se pudo observar en la cancha de Colón y en Santa Fe, pues para ver lo que se vio ayer siempre fue necesario ir a Buenos Aires.
Pero el gran protagonista de la noche fue el hincha y no por haber llenado la cancha para transformarse en el gran responsable de la fiesta, sino por sus reacciones. En realidad, la gente empezó a ejercer su principal protagonismo el martes por la noche, cuando casi 5.000 personas desbordaron las puertas del Brigadier López para demostrarle su afecto a la selección. Me dio, personalmente, mucha satisfacción escuchar a periodistas porteños decir: “¿Para qué quieren sacar a la selección al interior si después no la muestran?”. Y es cierto. La idea de Batista era hacer un entrenamiento a puertas cerradas. Pero no pudo. Lo único que falta es que el “Checho” diga que el problema del equipo fue no haber ensayado pelota quieta la noche anterior. Obvio que no lo va a decir. Una práctica más o una práctica menos no hace a la cosa. Se juega a nada y eso no es culpa de un entrenamiento “malogrado” como fue el del martes. Pero ese día la selección sintió un calor popular que, posiblemente, le haya estado faltando.

Miguel del Sel estuvo en la concentración, posó con los jugadores y también con el Bichi, que pasó a saludarlos. A la noche, también estuvo en la cancha.

Burdisso, Yepes y Zanetti van con todo en búsqueda de un solo objetivo: la pelota. Foto: EFE
Eso fue el martes. Pero la gente la completó anoche, cuando el equipo se fue silbado como pocos suponían, como fiel y contundente reflejo de lo mal que se jugó. Pero la reacción del hincha no se terminó en esa silbatina estruendosa del final del primer tiempo y de los 90 minutos, sino en el pedido a Maradona.
¿Qué encerró ese grito de guerra: “Olé, olé, olé, Diegooo, Diegooo”? ¿Fue pedir al Maradona técnico?, no lo sé; tampoco lo creo. A Maradona no le fue bien en la selección, no se hizo un buen Mundial y nos tuvimos que ir de Sudáfrica con un contundente 0-4 en cuartos de final. No quiero hacer un juicio de valoración sobre la decisión final de Grondona, pero tampoco fueron muchos los méritos —y en algunos casos las esperanzas— para darle una nueva oportunidad a Maradona. Sin embargo, ayer la gente gritó por él, quizás tratando de indicarle a los jugadores un camino a seguir. Porque el Maradona-jugador-emblema de la selección se ha convertido, sin dudas, en la máxima expresión histórica que puede presentar, hasta el momento, el fútbol argentino en sus 80 años de profesionalismo.
¿Qué pensará Maradona de esto?, ¿qué pasará por la cabeza de Grondona?, ¿qué dirán los dirigentes del fútbol argentino si el equipo sigue jugando así? Acá la realidad indica que en Santa Fe se empezaron a chocar contra la pared. Sintieron el cariño del público, se dieron cuenta de que hay millones de argentinos dependiendo de ellos, gente que nunca los vio, que hizo colas y un esfuerzo económico considerable, que aguardó como nunca la llegada de este día, pero que al día siguiente (o sea, anoche) también dio su veredicto como si se tratara de un soberano implacable.
Críticas de acá...
“Chocó la Ferrari”, titula el periódico deportivo Olé. “La selección rescató un gran punto. Cuando jugás tan mal, cuando sos superado con tamaña claridad, cuando el nivel de tu arquero es la mejor noticia que sembraste, cuando terminás debajo de tus palos sacándola para cualquier lado, un empate sabe a bendición. Ni Messi se parece a Messi”, analiza.
El diario Clarín pone en su tapa una fotografía de Messi abatido, solo en el campo de juego, escondiendo su rostro con un brazo.
“Con Colombia, otro pobre empate y más decepción. La gente silbó al equipo y pidió por Maradona”, señala el popular periódico en su primera plana.
“Argentina mostró una preocupante falta de criterio futbolero. Careció de todo lo que tuvo Colombia: concepto de juego, ensamble, funcionamiento colectivo. Mentiroso, el empate sólo se explica en la gran actuación de Sergio Romero, la figura de la cancha”.
“Le había pedido Batista a Messi que no se desesperara si la pelota no le llegaba y que no bajara tanto. Y Messi resultó obediente aunque para peor. Porque no hizo aquello y al cabo su influencia fue todavía menor”, agrega la nota.
“Tocó fondo” es el título de La Nación, agregando que “atraviesa el peor momento del ciclo Batista. El DT ya no convence con su discurso”.
... Y también de allá
“El tormento de Messi”, titula el diario Marca de España, que asegura que para el delantero “jugar con Argentina se ha convertido en un verdadero marrón. Pasar de divertirse y hartarse a ganar y agradar a perderse entre envíos imprecisos, combinaciones erróneas y circulaciones lentas”.
Cuestiona el nivel de Lavezzi y Tevez y la falta de socios para crear espacios frente al arco rival, y grafica: “No entiende lo que sucede a su alrededor, intenta paredes que se caen con la primera piedra y tiene suerte si pisa el área un par de veces por partido”.
“Mientras, Pastore en el banquillo y Agüero para segundas partes. Y Xavi e Iniesta de vacaciones. Ellos tomando el sol y Messi aguantando un chaparrón”, concluye.
También desde Madrid, As realiza una dura crítica al juego colectivo del equipo de Sergio Batista. “El Titanic hacia el iceberg”, titula. Comenta: “Argentina morirá de anemia. No tiene fútbol, ni se le adivina. La camiseta albiceleste opera en los jugadores argentinos el mismo efecto que la kryptonita en Supermán. Chau a los superpoderes”.
Y finaliza: “Argentina se pudre. Lo mejor es que no pierde. Y dado su estado de putrefacción futbolística, es noticioso. Batista dirige el Titanic al iceberg”. En Barcelona, hablan de “un Messi desconocido” (Mundo Deportivo). El País sentencia que “Argentina da pena”.
Ricardo Caruso Lombardi
director técnico

“Messi está en deuda con la Argentina y es más fácil jugar en Europa que en Sudamérica. Batista no debe priorizar nombres sino momentos, no me gustan sus planteos tácticos”.
(sugirió que el 10 del Barcelona, el mejor jugador del mundo, no debería ser titular).
Grondona maravillado
El presidente de la AFA, Julio Grondona, se manifestó “maravillado” con el nuevo aspecto del remodelado estadio de Colón y consideró que fue un acierto designar a Santa Fe como subsede de la Copa América 2011.
“Esto que hizo Colón es una maravilla y no estoy arrepentido para nada de haberle otorgado a Santa Fe ser subsede de la Copa América”, declaró Grondona al ingresar al estadio para observar el partido ante el seleccionado colombiano.
El titular de la entidad madre del fútbol argentino insistió sobre las obras realizadas por el club sabalero al decir que se siente “realmente maravillado”.
“Estoy muy contento por todo lo que vi hasta ahora por el trabajo que hizo la gente de Colón”, añadió.
Al ingresar al estadio Brigadier López, Grondona aclaró que no iba a hablar del seleccionado, pero sin embargo respondió cuando se le preguntó si Lionel Messi iba a ser popular si jugaba en Boca Juniors o River Plate. “No”, contestó tajante, “para ser popular tiene que estar en la selección”.