Propuesta electoral
Fuerte intervención del Estado en operatorias para viviendas
Desde Udeso proponen “un shock” de construcciones con planes especiales para desempleados y de otro tipo para quienes lleguen a un ingreso familiar de 4.000 pesos mensuales.
Teresa Pandolfo
El acceso a la vivienda se ha vuelto un incordio para grandes segmentos poblacionales de nuestro país. Las familias con sus ingresos mensuales no llegan a calificar para acceder a un préstamo hipotecario en el caso de sectores de clase media, en tanto que las dificultades se acrecientan para los núcleos con menores recursos. El desempleo o la ocupación informal operan como otra limitante para llegar a la casa propia.
El país ha carecido de una política de soluciones habitacionales y en algunas zonas del país, como en esta provincia, a este faltante se suma la escasez de terrenos altos disponibles donde puedan erigirse. Sólo en la Dirección de Vivienda y Urbanismo de la provincia hay anotadas en la ciudad de Santa Fe, 5.700 familias para una casita Fonavi y la municipalidad capitalina estima en 15.000 las necesidades en tal sentido. La diferencia entre una cifra y otra es que muchos de los núcleos demandantes de un plan habitacional no cuentan con los ingresos suficientes para llegar a una Fonavi.
Un shock de construcciones
El sábado a la noche, de campaña, pasó por Santa Fe el candidato a vicepresidente de Unión para el Desarrollo Social, Lic. Javier González Fraga, quien comparte la fórmula con el radical Ricardo Alfonsín. Especificó los cuatro ejes de la propuesta que comparten y uno de ellos es el producir “un shock de viviendas”.
“Queremos tener un país de propietarios. Lo teníamos hace 60 años y hoy tenemos muchos propietarios cuyos hijos son inquilinos. Nos gustaría facilitar volver a un país de propietarios y esto se logra con algunas ideas y con decisión política”, dijo el candidato en una charla que ofreció en la Sociedad Rural de Santa Fe.
Entre las propuestas citó el proyecto Casa Joven. “Es una idea de otorgar 150.000 préstamos de 50/60.000 dólares cada uno por año, a 35 años, con un mecanismo de indexación que le posibilite a una pareja que junte 4.000 pesos de ingresos mensuales, con 1.000 de cuota, van a poder acceder a 50.000 dólares para comprar o construir una casa”.
Contra el recuerdo de lo que fue la actualización de capital que originó la resolución 1.050 de la década del ‘80, González Fraga habló de “una indexación amigable” y dijo que esto significaba “poder optar por distintos índices (el adjudicatario elegirá el que más le convenga), con una tasa de interés bajísima”.
Agregó que se ha diseñado “un sistema de promedios móviles para que si en algún momento de los 35 años, hay un salto en los índices de precios o en el de salarios, por algún acontecimiento que no podamos hoy anticipar, tarde doce meses en reflejarse totalmente en la cuota”.
González Fraga consignó que “se prevé, además, un seguro de desempleo para que la cuota se siga pagando”, en tanto respecto de los bancos que otorgarán los préstamos, dijo que “el Estado les va a cubrir la diferencia entre el costo del dinero y el valor de la indexación”.
El economista indicó que ya se han hecho algunos números “y en un año que nos salga mal y el (Banco) Central deba poner la diferencia, estamos hablando entre 350 y 400 millones de dólares”.
“Nosotros tenemos que apostar a que los bancos se animen a prestar y les decimos a éstos que tenemos pensado recomprar las carteras después de cinco años. Las carteras hipotecarias son en el mundo un activo altamente cotizable, se lo puede colocar en el mercado de capitales”, completó respecto de la operatoria diseñada.
El disertante insistió en la idea de convertir “a todos estos jóvenes de clase media baja o clase media en propietarios para que se pasen entre los veinte y más de treinta años ahorrando en un inmueble. Tenemos que recrear la cultura del ahorro que tiene mucho que ver con la construcción”.





