Amílcar Brusa descansa junto a su inolvidable discípulo...
Amílcar Brusa descansa junto a su inolvidable discípulo...
“Hoy Monzón volvió a entrenar”
Un simple repaso por algunas de las frases que el Maestro dejó para todos los tiempos.

El abrazo de Amílcar con Monzón, el día que lo visitó en la cárcel de Batán. Foto: Alejandro Villar
Enrique Cruz (h)
Confieso que el título no me pertenece. Pero es lo mejor que escuché desde el momento en que la noticia de la muerte de Brusa sacudió a todo el ambiente ciudadano. “Hoy Monzón volvió a entrenar”, pues se habrán “reencontrado” después de 17 años —los que van desde la muerte de Monzón— quienes le dieron a Santa Fe una de las conquistas más grandes (la mayor) de su historia deportiva.
Murió Amílcar Brusa. La noticia, de por sí, es contundente y lastima. Se fue un hombre que, arrancando desde muy abajo, terminó en el Salón de la Fama de la meca del boxeo, con un reconocimiento legítimo y perdurable del mundo entero. Se fue un Maestro, un hombre intachable que supo guiar a Carlos Monzón para convertirlo en el mejor boxeador argentino de todos los tiempos. Se paralizaba Santa Fe cuando peleaba Monzón. Y junto con Brusa formaron una pareja inseparable, con una devoción mutua.
Murió Amílcar Brusa y todavía mantengo vivo el recuerdo del último reportaje, allá por principios de noviembre del año pasado, en los días previos a la conmemoración de los 40 años de la famosísima gesta en el Palazzo dello Sports de Roma. No creo que haya otra fecha conmemorativa del deporte de esta ciudad, como esa del 7 de noviembre de 1970. Y recuerdo a un Brusa fuerte, lúcido, feliz en su gimnasio y junto a sus boxeadores.
Murió Amílcar Brusa. Y un buen homenaje es recordarlo con este simple y breve repaso de sus declaraciones:
* “La vida, a mí, me dio mucho, muchísimo. Pero sabés una cosa, así como me dio mucho, también me sacó. Fijate lo de mi mujer. Hace como diez años que ni me conoce. Voy, la veo, me mira, pero estoy seguro de que no me conoce. ¡Ella fue madre, padre, amiga, compañera! Fue todo querido. Y ahora la tengo ahí, postrada”. (Hablando de su esposa, que falleció en abril de este año).
* “Yo hice mucha plata en el exterior, cuando me tuve que ir porque acá no me dejaban trabajar. Cuando volví, decidí comprar casas, propiedades. Pero me di cuenta de que me estaba fundiendo. Este país te come con los impuestos. Te mata. ¿Sabés qué hice?, empecé a repartir todo. Esto es para vos, esto para vos, esto para vos... No tengo nada. Absolutamente nada”. (Sobre lo que ganó y de qué manera lo invirtió).
* “Monzón fue el más grande, no hubo otro igual a él ni lo habrá. El mejor de todos... ¿Te acordás cuando peleamos con Mantequilla Nápoles...? Bueno, yo solía llevar a mis otros muchachos, a Danielito González y a Norberto Rufino Cabrera. Mantequilla lo había contratado a Angelo Dundee, un tremendo entrenador... Termina la pelea de Monzón y yo me quedo en el estadio para atender a mis otros dos muchachos... Se van todos al hotel. Cuando regreso, nos encontramos. Y Dundee me encara y me dice: ‘Hay, Brusita, Brusita... Tu negrito es muy bueno, muy bueno de verdad... Pega cuando va para adelante y pega cuando va para atrás... Si no lo sacaba al mío, me lo mataba, Brusita’....”. (Brusa no paraba de elogiar y admirar a Carlos Monzón).
* “Yo no nací en Escalada, nací por ahí cerca, en Colonia Silva o Abipones, a unos 15 kilómetros de Marcelino Escalada. Nací en una estancia y para ir a la escuela, tenía que caminar 12 kilómetros de ida y 12 kilómetros de vuelta. Todos los días. Yo la remé desde muy abajo, querido... Y conocí el mundo, sé que la gente me quiere mucho, entré en el Salón de la Fama de Estados Unidos gracias a mis boxeadores”. (El recuerdo de su niñez).
* “Tengo una anécdota del día de la segunda pelea con Griffith. Habían matado al hermano de Monzón y nadie se animaba a decírselo. Sabatini, el promotor de la pelea, me vino a hablar. Y yo le contesté: ‘Ese tema es mío’. Y le dije: ‘Carlos, pasó esto, esto y esto con tu hermano. Está muerto. ¿Vas a pelear?’. Él me dijo que sí, que había venido gente de la Argentina a verlo y que si se volvía, ya iba a estar enterrado a su llegada. Y peleó. Al principio, todo bien. Pero en un momento dado vi que empezaba a caerse. Lo agarré en un descanso y le dije: ‘Hijo de puta, cagón, mirá lo que estás haciendo, pensá en tus hijos, en tu familia’. Carlos se levantó del banquito y salió decidido. Cuando terminó la pelea, me dijo: ‘Brusa, me salvó la vida’ ”. (Una de las tantas anécdotas con Carlos Monzón).
* “La noche de la pelea con Benvenutti, en el descanso entre el undécimo y el duodécimo round, le señalé: ‘Carlos, ese hombre no da más, vaya y póngalo nocaut’. Recuerdo que Monzón lo llevaba flameando de un lugar al otro y había periodistas argentinos que seguían diciendo: ‘Cuidado con el cross de izquierda de Benvenutti’. ¿Qué querían?, ¿que Monzón perdiese?”. (El momento culminante de aquel inolvidable 7 de noviembre de 1970).
* “Con Carlos tenía una regla no escrita. ‘Hasta tal día, hacé lo que vos quieras. A partir de ese día, vas a hacer lo que yo quiera’. Y cumplía. Era un gran profesional”. (Su relación con Monzón fue casi de un padre a un hijo, de un Maestro al mejor alumno).
* “El boxeo en Santa Fe está muerto de verdad. Todos quieren palomitas para sus gavilanes. Y yo sigo esperando que Santa Fe tenga una Comisión Municipal de Boxeo”. (Su análisis de la situación del boxeo en nuestra ciudad).
* “Cuando salió campeón, el periodismo porteño no supo verlo. Yo lo digo, pero no les gusta oírlo. De Locche hablaban maravillas, pero de Carlos decían: ‘El negro es bruto, va a terminar mal’. Nicolino terminó con la cabeza hinchada de golpes, ¡y Monzón sin ninguna marca!”. (Cada vez que pudo, Brusa le “pegó” al periodismo porteño que, de acuerdo a su entender, no le dio a Monzón su justo lugar).
Murió Amílcar Brusa. ¡Hasta siempre, Maestro! Y gracias por todo...
En el Senado
Los senadores de la provincia recordaron ayer la figura del enorme Amílcar Brusa.
La triste noticia de su deceso se conoció cuando sesionaba la Cámara. Un instante de silencio siguió al anuncio. Fue un paréntesis de atención y respeto, mientras se cumplían las rutinas parlamentarias habituales de aprobar declaraciones, resoluciones y proyectos de interés menor, sin debate.
Un asesor del bloque del PJ ingresó al recinto y murmuró la noticia al representante por La Capital. Entonces Juan Carlos Mercier, al instante, desde su banca, improvisó un discurso sentido, valioso, porque abundó tanto en lo deportivo como en lo solidario, pleno de recuerdos sobre el entrañable personaje que se destacó aquí y en todo el mundo del boxeo.
/// análisis
Brusa nace una sola vez
Nino Benvenutti (x)
“Me estoy enterando por ustedes de la noticia y siento una terrible tristeza. Es una cosa de no creer. Amílcar Brusa nació y vivió una sola vez. Fue único. No habrá otro Amílcar Brusa en el mundo del boxeo.
Brusa tuvo el honor de ser el entrenador del campeón más grande que tuvo la categoría mediano en toda su historia. Monzón fue imbatible. Un campeonísimo.
Con Amílcar he tenido contactos. Siempre ha sido una persona de sonrisa ancha, grandote. No pasaba desapercibido. Sé que habló bien de mí como boxeador y como persona, eso es lo que me enaltece, porque yo también opino que Brusa ha sido un gran hombre, que quiso mucho y enseñó el camino de la vida a sus boxeadores. Estoy muy apenado. Es una noticia terrible”.
(x) Fue el boxeador a quien Carlos Monzón derrotó en Roma, el 7 de noviembre de 1970, ganándole la corona mundial de los medianos.