Luego de 4 años, llegó el festejo para el “Chueco”

“Me quedé para ascender”

Es una frase que se le escuchó decir muchas veces a Miguel Robledo, desde que se supo que continuaba siendo el técnico de Universidad a fines del año pasado. Hoy, más allá de sus complicaciones de salud, se dio el gusto y festejó el ascenso.

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Un premio merecido. Miguel “Chueco” Robledo y una muestra de la pasión que le pone a la dirección técnica en el fútbol. Consiguió un histórico ascenso con la UNL. Foto: Mauricio Garín

Julián Monzón

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Con pleno torneo en marcha se conoció la noticia: una enfermedad intestinal muy complicada puso en riesgo la vida del “Chueco” Robledo. Por fortuna, la evolución es favorable aunque lenta, lo que obligó al entrenador a dejar el mando en Manuel López. Pero, a pedido de los dirigentes y del plantel, Miguel Robledo fue a la cancha el sábado y disfrutó como todos del ascenso. Luego, también acompañó a todos al predio UNL-ATE, donde hubo un íntimo festejo del gran logro deportivo.

—Fue un desahogo que venía de varios años...

—La verdad que sí, porque son 4 años intensos. Me acuerdo que una vez en una nota que me hiciste, no hace mucho, me preguntabas si ésta era la vencida. Fue la vencida, pero no fue casualidad. Yo digo que fue causalidad, porque se trabajó para esto desde que se terminó el campeonato del año pasado.

—Más allá de algún partido donde pudieron haber flaqueado, demostraron ser el mejor equipo, porque tuvieron la idea de lo que querían y los elementos para realizarlo.

—Este es un plantel muy rico en condiciones técnicas y fue concientizado desde el primer momento sobre qué es lo que queríamos, que era el ascenso. Vos en un par de oportunidades me dijiste si queríamos algún récord y yo te dije que no, que lo que queríamos era el ascenso. Es un equipo que si te digo algo va a sonar muy raro, pero creo que hasta se eligió cuándo perder. Pero yo no puedo agregar más nada, ustedes lo siguieron todo el año y ellos demostraron todo en la cancha.

—Además, los refuerzos fueron verdaderos refuerzos porque rindieron de muy buena manera.

—Sí, y además son muy buena gente, que es lo primero que buscamos nosotros. Eso es una ventaja porque el grupo los recibe como tales. Por eso, tal vez es más sencillo para el que viene poder mostrar sus condiciones. Indudablemente que los sumamos para eso. Nosotros teníamos una base ya armada, teníamos que sumar para que fueran como vos bien dijiste, refuerzos.

—Hablando de la base, el año pasado se apostó a algo y, por lo conseguido, dio sus frutos.

—Nosotros después de perder dos finales, nos plantemos jugar con todos chicos del club y hacer un trabajo a dos años para saber qué teníamos y qué nos hacía falta. Estábamos seguros de lo que buscábamos, más allá de que uno siempre quiere ascender.

—La hablamos ya, pero resulta buena la comparación: en su momento apareció El Quillá, el año pasado Agua... ¿este año Universidad era el imparable?

—Seguro, yo lo vi así, a medida que avanzó el campeonato, desde afuera se vio que el equipo estaba firme, seguro y que además tenía gol. Entonces, yo honestamente veía que este año era el ascenso. Después, hasta que no se materializa, hasta que no se concreta, uno siempre tiene la espina de lo que nos pasó. Interiormente estaba convencido de que éste era el año.

—Hubo algo positivo dentro de lo que tuviste que atravesar vos con tu enfermedad y es que “Manolo” López estuvo a la altura de las circunstancias.

—Es que este es un grupo de trabajo y pude faltar cualquiera de los componentes, pero a partir de Javier Cancillieri se armó un equipo de gente que, más allá del que falte, no era necesario sumar alguien de afuera, porque la persona que queda debía ser de la institución y estaba seguro de que iba a seguir todos los lineamientos que teníamos, porque es lo que se vivió en el conjunto desde el inicio del año.

—No sé si es un compromiso pedirte una opinión, pero en Universidad hay dos emblemas: uno dentro de la cancha que es Emiliano Arredondo y el otro ya lo nombraste que es Javier Cancillieri.

—Ellos son la Universidad misma. Pero a mí me gustó mucho el caso de Manolo, porque junto con Emiliano y otros chicos fueron los que estuvieron en la primera final la posibilidad de patear penales y no tuvieron la fortuna de concretarlos y perdimos. Entonces me alegra mucho por ellos. Me alegra mucho por todos en realidad, porque Universidad es una familia, por la gente, por la estructura y por supuesto por todos los jugadores. Pero ellos lo sufrieron, haber perdido una final, la no concreción de los penales, es algo que queda. Para ellos fue una misión cumplida.

Javier, por su lado, fue el que logró convencerme para traerme acá y además fue el que me respaldó en los 3 años de no concreción del ascenso. Aunque él sabía que cuando me fue a buscar a mí era por 4 años. Pero a los 3 años me dijo “quiero que te quedes para ascender”, que fue lo que te dije yo antes de fin del año pasado. Así fue que los que nos quedamos y los que vinieron teníamos el convencimiento de que este año había que ascender.

—¿Y si ahora te habla y te pide que seas el técnico en primera?

—Eso es otra historia. No quiero dejar de lado en esto al trabajo del profe, porque tengo bien presente cuando los levantaba a todos a las 6 de la mañana, en la pretemporada para hacer el primer turno. Más allá de toda la gente que estaba, arrancamos juntos en este proceso y el sábado cuando fui al vestuario se le cayeron las lágrimas diciendo “hoy estamos todos” y la verdad es que me hizo emocionar.

—Te diste el gusto de estar en la cancha, ¿qué viene ahora?

—Después de esto voy mejor, no te digo que voy sano a mi casa, porque tengo para un mes más, después me hacen una endoscopia y, si está todo bien, me vuelven a operar y ahí ya todo será normal. Quiero volver a dirigir, porque no pasa por mi cabeza otra cosa. Esto es lo que, junto a todo lo que me rodea, me da la posibilidad de ser feliz. Quiero aprovechar esta charla con vos para por tu medio agradecer a toda la familia de la Universidad, toda la gente que la compone, jugadores, toda la gente que trabajó, agradecerles también a ustedes y a toda la gente del fútbol y a la que no es del fútbol ni del deporte, que tuvo un acercamiento conmigo en cada momento, que realmente me sorprendió y es lo que me ayuda a tratar de recuperarme más rápido.


El cronograma del cuadrangular final

Anoche, se determinó en la Liga Santafesina de Fútbol el fixture del cuadrangular que permitirá, uno o dos ascensos o la permanencia de los equipos de Primera división en la categoría.

El próximo domingo se llevará a cabo la primera fecha, en la que se enfrentarán los equipos que pertenecen a la misma divisional, con este detalle: a las 15, Agua y Energía-Sp. Guadalupe; a las 17, San Cristóbal-Ciclón Norte de Cayastá. En tanto, el domingo 27 jugarán, a las 15, Guadalupe-San Cristóbal, y a las 17, Agua-Ciclón Norte. Estos cuatro partidos se llevarán a cabo en el Predio de La Quinta, perteneciente a la Liga. La última fecha se disputará el domingo 4 de diciembre, a las 17: en La Quinta se enfrentarán Ciclón Norte-Guadalupe, mientras que en Gimnasia o en La Perla lo harán Agua-San Cristóbal.

El reglamento establece que ascenderán a la máxima categoría los dos equipos que una vez finalizado el cuadrangular sumen la mayor cantidad de puntos. En caso de triple o cuádruple empate, se definirá de la siguiente manera: 1) resultado del partido jugado entre sí; 2) diferencia de goles; 3) goles a favor; 4) sorteo. En caso de doble empate en el segundo puesto, se definirá con un partido.

Además, anoche se aclaró que toda la organización del torneo (gastos, ingresos, etc.) corresponderá a la Liga Santafesina de Fútbol.

85,4 %

De los puntos

Cosechó Universidad, que sobre 96 en disputa, logró 82, merced a 27 triunfos, 1 empate y 4 derrotas. Además, convirtió 115 goles, 62 en el Apertura y 53 en el Clausura, y 40 de ellos fueron anotados por Adrián Giménez y 21 por Federico Broin. 15 puntos le sacó al segundo, Ciclón Racing, en la tabla acumulada anual.