Al margen de la crónica
Al margen de la crónica
La condena de no pensar a futuro
Tanto en la vida personal como en los negocios, las consecuencias de no proyectar suelen ser funestas. Y cuando esta incapacidad, esta manera de vivir como si no existiese mañana, se traslada a nivel global, el panorama suele ser bastante más dramático.
Tal es la sensación que queda luego de leer un informe divulgado esta semana por el “Panel sobre Sostenibilidad Global” de la ONU.
Tras analizar las finanzas mundiales, principalmente las occidentales, los expertos fueron contundentes: ‘Las economías están frágiles, la desigualdad está creciendo y la temperatura del planeta sigue aumentando. Estamos poniendo a prueba la capacidad de la Tierra. Necesitamos un cambio rotundo, comenzando por modificar la forma en que pensamos sobre las generaciones futuras y los ecosistemas que hacen posible nuestra vida‘.
A grandes rasgos, el estudio determina que, en el 2030 la demanda global de alimentos se habrá incrementado un 50 %, la de energía un 45 % y la de agua un 30 %.
Las cifras reflejan, lisa y llanamente, injusticia en desarrollo. Los números actuales indican que, si bien el número de pobres ha disminuido, cada vez son más las personas que sufren hambre crónica. Lo mismo ocurre con la profundización de la brecha en cuanto a la distribución de la riqueza.
El Panel señala que la inequidad se extiende también a las mujeres, quienes aún hoy suelen ser excluidas de las oportunidades laborales y económicas.
Por otro lado se sostiene que si bien el acceso al agua potable está mejorando, 2.600 millones de personas aún no tienen sistemas de saneamiento básico con condiciones aceptables. Y que el actual modelo económico, es el que ‘nos está empujando a los límites de los recursos naturales‘.
Finalmente, los técnicos recomendaron más de 50 medidas que deben ponerse en práctica y advirtieron que la crisis financiera vigente, fue causada en gran parte por reglas de mercado que alientan la mentalidad cortoplacista y no promueven las inversiones sostenibles.
Alimentos, energía, agua, desigualdad. Todos temas que ocupan hoy los titulares de diarios del país por otras cuestiones, se anuncian como los cuatro jinetes que nos hostigarán en menos de dos décadas. Y la inquietud que a uno lo invade, es saber si nuestros gobiernos modificarán esta vez el rumbo, y abandonarán una forma de pensar la vida que es típica de un adolescente.
Resulta imperioso comprender que, de cumplirse estas predicciones, el horizonte sería desolador. Y que ya ni siquiera estamos hablando de “generaciones futuras”. Estamos hablando del mundo dentro de tan sólo dieciocho años.