El Louvre se une al movimiento ecológico
El Louvre se une al movimiento ecológico

El Museo del Louvre de París, la ciudad de la luz, se ha pasado al movimiento por la eficiencia energética con el encendido de la primera fase de la iluminación de su entrada con nuevas lámparas LED. Éstas, al no llevar mercurio, no contaminan, duran más y permiten un ahorro de la factura de la luz del 73%.
TEXTOS. ANA GAMAZO. FOTOS. EFE REPORTAJES.
A pesar de los ahorros de energía que genera, el LED es una tecnología cara, cuatro veces más que los sistemas tradicionales, aunque para la ocasión el Louvre ha encontrado a un patrocinador en la multinacional japonesa Toshiba, que ha querido convertir este museo universal en su carta de presentación en Europa para competir en el mercado LED.
Masami Fukuda, presidente mundial de tecnología LED de Toshiba que estuvo en el evento, explicó que el reto al que se enfrentaban era conservar las características de la iluminación del Louvre, que no se notara el cambio y, por las alabanzas recibidas del director del Museo, lo han conseguido.
De hecho, el encendido de la primera parte del proyecto que contó con el presidente mundial de Toshiba, Norio Sasaki, y del director del Museo del Louvre, Henri Loyrette, causó una cierta decepción, ya que no se notó ninguna diferencia aparente entre la iluminación que tenía la famosa pirámide de cristal de la entrada del museo y la nueva. ¡Todo un éxito!.
En esta primera fase se ha iluminado la Pirámide de cristal de su entrada, los dos piramidiones y la fachada del pabellón Cobert, pero la renovación no concluirá hasta el año que viene y supondrá el cambio de 4.500 puntos de luz de xenon por 3.200 de tecnologías LED.
Los herméticos japoneses no han querido evaluar el costo de esta transformación y se han escudado en que se trató de un proyecto personalizado que, al no estar comercializado, no se puede contabilizar.
Para este reto, la empresa desarrolló seis nuevas soluciones LED y diez nuevos modelos que incluyen lámparas de alta luminosidad para la pirámide y luminarias para la fachada, cuyos consumos oscilan entre los 1,5 vatios y los 85, y con flujos luminosos de entre 25 y 3.200 lúmenes.
doce HORAS AL DÍA
Los sistemas de iluminación exterior del Louvre están encendidos 12 horas al día y la colocación de las nuevas luces va a suponer ahorros económicos muy fuertes.
A modo de ejemplo, un especialista de la empresa señalaba que, a pesar del precio superior de las nuevas lámparas LED, el costo de su instalación en el hall de un hotel se recupera en el primer año con el ahorro energético.
La japonesa, que en los últimos meses se ha convertido en el mayor fabricante de tecnología LED en Japón debido al programa de ahorro energético impuesto en este país tras el tsunami, lleva dos años y medio en Europa y uno en España mostrando su tecnología, inicialmente al mundo profesional.
Los directivos españoles de Toshiba no esconden que hubieran preferido la elección del Museo del Prado para esta acción de patrocinio de la multinacional, pero aspiran a poder hacerlo en un futuro, aunque cuentan con la fuerte posición de Philips que hasta ahora ha desarrollado los mayores proyectos de LED en España, entre ellos, la iluminación del Alcázar de Toledo o el Ayuntamiento de Valladolid, que acaba de ser declarada la ciudad mejor iluminada del mundo.
UNA TRANSFORMACIÓN MÁS
Para el director del Museo del Louvre, Henri Loyrette, la renovación de la iluminación es parte de la esencia de este museo, cuyo edificio data del siglo XIII y se ha ido transformando de acuerdo con los deseos de reyes y emperadores.
La última gran transformación fue en 1989, de la mano del arquitecto estadounidense de origen chino Ieoh Mig Pei, quien resolvió los problemas de aglomeración a las puertas del Museo con una atrevida entrada en forma de pirámide de cristal y aluminio que desató todo tipo de opiniones.
El espacio ganado por el museo con la nueva entrada se ha convertido en un lugar mágico y la pirámide invertida de sus sótanos, en motivo de leyendas.
Ahora han iniciado una nueva transformación silenciosa y lo han hecho precisamente con la gran pirámide exterior de 20,6 metros de altura y los dos pequeños piramidiones que la acompañan.
UN EJEMPLO A SEGUIR
Los grandes monumentos son una seña de identidad de las ciudades, su tarjeta de visita para atraer turistas, y una buena iluminación transforma las obras de arte y hace resaltar sus principales características.
Las exigencias medioambientales que claman por sistemas no contaminantes y por ahorro energético y la crisis económica que obliga a adoptar políticas de austeridad, hace que los monumentos se tengan que apuntar al cambio tecnológico para continuar ejerciendo su función de faro de las ciudades.
Los patrocinios y los imaginativos sistemas de renting que permiten realizar este tipo de cambios con sistemas de pago a través de los ahorros que produce, son fundamentales para acelerar los procesos.
Aunque el Museo del Louvre no es el primer monumento que se apunta al cambio, el hecho de que sea una obra apreciada internacionalmente va a servir de empuje para que las administraciones públicas opten por las tecnologías eficientes en sus lugares emblemáticos, en lugar de limitar sus horas de encendido.