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Borges y Macedonio en la Biblioteca Nacional - Edición Impresa - Escenarios & Sociedad Escenarios & Sociedad

Adquisiciones

Borges y Macedonio en la Biblioteca Nacional

Télam

Un ejemplar de la primera edición de “Historia de la eternidad”, de Jorge Luis Borges, y una serie de cuadernos anotados, de Macedonio Fernández, fueron adquiridos por la Biblioteca Nacional.

“Historia de la eternidad” es el tercer libro de ensayos del autor de “Ficciones”. Publicado originalmente el 29 de abril de 1936 por la casa Viau y Zona -con una tirada de 300 ejemplares-, la pieza que desde ahora queda en la Biblioteca Nacional pertenecía a la colección personal del periodista y escritor Rogelio García Lupo.

El volumen, plagado de notas a pié de página que más tarde formarían parte del texto definitivo, fue un regalo personal de Borges al periodista, entonces asesor de la biblioteca, en 1955. El conjunto de notas permite apreciar, como una segunda voz, el trabajo del editor. Se sabe que a instancias de José Edmundo Clemente, Emecé comienza a editar en 1952 las obras completas de Borges. La segunda edición de “Historia...” aparecería en 1953, y este ejemplar sirvió de base para ese trabajo, e incluye, además de las correcciones mencionadas, textos dáctilo-escritos de los dos ensayos agregados para esa oportunidad.

García Lupo dijo que el ejemplar “fue un regalo de Borges. Se lo pedí. Era una devolución de la primera edición (estaba por salir la definitiva). Yo elegí el ejemplar anotado. Él no tuvo ningún problema”. Y agregó que “es muy interesante ver cómo trabajaba Borges, cómo iba agregando, cambiando, alterando, corrigiendo los textos; cómo eliminaba lo que con el tiempo iba considerando superfluo, o muy infectado de criollismos”.

“El libro tiene 45 cambios. Podría decirse que éste es un segundo original, porque tiene la letra manuscrita de Borges. La edición de 1953 incorpora dos textos que no estaban en la edición de 1936, la que tengo yo”.

“Este ejemplar estuvo en mis manos unos 55 años. Y por la edad que tengo, creo que es hora de que puedan acceder al libro estudiosos y curiosos, lectores. Y así también lo decidió la Biblioteca Nacional”, completó García Lupo.

Experiencia alucinógena

Por su parte, Maite Obieta, nieta de Macedonio Fernández e hija de Adolfo de Obieta, concedió que la lectura de la obra publicada de su abuelo “es una experiencia alucinógena”.

“Estos eran papeles que encontré en una caja fuerte que hacía años nadie revisaba. Había muchísimo material. Muy poco estaba revisado por mi papá. El resto era desorden. Estoy tratando de ordenarlo”, contó. En rigor, “son anotaciones, notas que un escritor toma, notas sueltas que después desarrolla en forma de textos largos”.



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