La cumbre árabe de Bagdad
La cumbre árabe de Bagdad
Susana Samhan / EFE
Los vientos de la primavera árabe han llegado a la cumbre que celebró en Bagdad, donde los Gadafi, Mubarak, Saleh o Ben Ali han dado paso a las caras de la revolución, en una mesa que nada tiene que ver con la última reunión de mandatarios que acogió Irak hace más de dos décadas.
Las imágenes de mayo de 1990, meses antes de la invasión de Kuwait, muestran al entonces dictador, Sadam Husein, en traje de civil desempeñando el papel de anfitrión en un país con poderío militar que acababa de librar una larga guerra contra Irán (1980-1988).
Para el analista político kuwaití, Jalid al Anteri, “el principal cambio es que antes a nadie le interesaban las cumbres árabes, pero ahora, con los cambios de la primavera árabe, toda la comunidad internacional sigue atentamente las reuniones”.
La actual cumbre de Bagdad es la primera tras el estallido de las protestas de la llamada primavera árabe que han causado un cambio político en varios países de la región. Esos cambios se reflejan en la mesa de jefes de Estado en la que están sentados el nuevo presidente tunecino, Moncef Marzuki, y el presidente del Consejo Nacional de Transición (CNT) libio, Mustafá Abdulyalil.
Aun así, hay cosas que no cambian, como la omnipresencia del conflicto palestino-israelí en las cumbre árabes, tal y como ocurrió en Bagdad en 1990 y hoy en día.
Hace más de veinte años el líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) era Yaser Arafat, aparecía con uniforme militar y su inseparable “kufiya” (pañuelo palestino), ahora sustituidos por los trajes occidentales del actual presidente de la ANP, Mahmud Abás. Al igual que en la cita de mayo de 1990, Siria es hoy la gran ausente, aunque por diferentes motivos.
Como hoy ocurre con el ausente Bashar al Asad, en aquel momento tampoco asistió su padre, el entonces presidente sirio Hafez al Asad, quien había declinado viajar al Irak de Sadam Husein, lo que motivó también al libanés, Elías Haraui, protegido del sirio, a no asistir.
En cuanto a los mandatarios del golfo Pérsico, que en 1990 acudieron en tropel a la cumbre de Sadam, han optado por no estar en Bagdad y han enviado delegaciones de bajo rango.