Siguen sin usarse -desde hace dos años- $ 6,5 millones

El Senado dejó caer la ley

de corporación financiera

La Cámara se comprometió a debatir “un texto superador”. Dejó sin tratamiento al proyecto que pudo convertir en ley. Tenía media sanción de Diputados, pero también graves errores de redacción.

Luis Rodrigo

[email protected]

Fue presentado públicamente como un amistoso acuerdo de bloques. En realidad, fue el producto de la relación de fuerzas que existe en la Cámara de Senadores, por donde el minoritario oficialismo sabe que deben pasar bastantes más proyectos de ley que el que perdió estado parlamentario ayer.

Con el concurso de todos los bloques, pasó al archivo el proyecto de ley que tenía media sanción de Diputados para que -mediante una Unidad Ejecutora con amplios poderes para los ministros de la Producción y de Economía- Santa Fe pudiera aprovechar los 6,5 millones que desde hace dos años pierden su valor, porque las tasas bancarias no mejoran las de la inflación.

Son fondos que provienen de la liquidación y privatización de los bancos públicos provinciales, que tienen como única asignación -por ley- la de financiar proyectos y actividades productivas.

El oficialismo (que tiene 8 bancas) pudo hacer pagar un costo político a la oposición (que se impone con 11). Pero no lo hizo. Pudo -por ejemplo- el vicegobernador Jorge Henn citar a la sesión que iba a fracasar, para exponer las razones del fracaso, con la minoría sentada en sus bancas para la foto. La escena hubiera significado romper lanzas con la mayoría.

El Frente Progresista prefirió no quebrar el diálogo. Privilegió su buena relación con el peronismo que le permitió hacer avanzar con otros proyectos, como el de letras.

Además, la mala redacción del proyecto de ley -tras pasar un año en Diputados, cuando había mayoría del FPCyS- no dejó muchos argumentos a los senadores del oficialismo.

Reclamos del agro

Entidades empresariales y agropecuarias nucleadas en Carsfe reclamaron esta semana por la sanción de la ley y recordaron que el texto normativo corría el riesgo de perder estado parlamentario. Es lo que ocurrirá el próximo 1º de Mayo.

Tampoco sirvieron las inquietudes planteadas por los ministros de Economía, Ángel Sciara, y de la Producción, Carlos Fascendini, formuladas durante enero, febrero y marzo en declaraciones a la prensa o en visitas a la Cámara Alta.

El vicegobernador, Jorge Henn, reunió a legisladores del oficialismo y de la oposición el 2 de febrero, con los ministros de Economía y de la Producción, para tratar de hacer avanzar la ley. Fue su primera actividad oficial luego del receso de enero.

En aquel encuentro la oposición manifestó sus dudas sobre el proyecto y solicitaron precisiones sobre el monto disponible por la liquidación del Santafesino de Inversión y Desarrollo, como también por la estructura administrativa y regional que demandará la puesta en marcha del proyecto. Los funcionarios les explicaron que para usar esos $ 6,5 millones no hacía falta nombrar a nadie. Que bastaba con la Unidad Ejecutora a crear con funcionarios de sendos ministerios. Aparentemente, no se habló de los errores de técnica legislativa del proyecto con media sanción.

Felipe Michlig

Ayer, la Cámara de Senadores sólo se reunió formalmente para la llamada sesión preparatoria (ver fotonoticia).

En ese marco, durante el momento de las manifestaciones, antes de la protocolar elección de autoridades que incluye el acto de juramento de los designados, el senador Felipe Michlig pidió la palabra.

El senador radical por San Cristóbal presentó públicamente la amistosa salida que encontraron oficialismo y oposición. Confirmó que no sería aprobada la ley. Y que los bloques asumieron el compromiso de producir una nueva media sanción.

Se planteará un texto superador, basado en un proyecto suyo, más abarcativo que la Unidad Ejecutora que había pedido, desde julio de 2010, el Poder Ejecutivo: primero Hermes Binner, ahora Antonio Bonfatti han reclamado instrumentos para usar cuanto antes los fondos que día a día pierden su valor, y cuya asignación está establecida por las leyes que liquidaron los bancos estatales: el Provincial y el Santafesino de Inversión y Desarrollo.

Michlig estaba dispuesto a resignar su propuesta, para que avanzara la del gobierno, pero no tuvo éxito.

La Cámara avaló esta salida (dejó caer una ley a cambio de una promesa), lo que implica que el tema vuelve a foja cero: debe prosperar en Senadores y luego pasar por la balcanizada decena de bancadas de la mayoría justicialista de Diputados.

Texto flojo, responsabilidad del oficialismo

Las debilidades de la redacción y los problemas de técnica legislativa del proyecto de ley sobre Corporación Financiera -que naufragó ayer en Senadores y había llegado con media sanción de Diputados- colaboraron con el silencio y con la resignación del oficialismo.

Los senadores del Frente Progresista, los radicales y el socialista Miguel

Lifschitz -que incluso dijo que era necesario producir mejoras al proyecto de ley- admitieron que había graves errores en el orden de presentación de los artículos, que estaban mal citados y que había un aspecto poco claro: los controles sobre cómo elegir a los productores beneficiarios o atribuir su distribución territorial.

Una posibilidad era recurrir a las entidades del sector, pero de acuerdo con la ley que no fue, todo estaba atado a la buena voluntad del funcionario.

Otra explicación es que -en el marco de las luchas intestinas entre dirigentes radicales, y de otras luchas, entre jefes territoriales en el departamento Las Colonias- se crearon unas condiciones adversas para que Carlos Fascendini, el ministro de la Producción, ex senador por ese departamento, contara con esos fondos para su gestión.

En cualquier caso, para unos y otros, dentro de los bloques y en la discusión entre bancadas, era inaceptable que el artículo 7mo hablara de los objetivos y citara al artículo 5to, que en realidad no contiene ningún objetivo. O que el 9no, a propósito de los instrumentos financieros, citara también erróneamente al 7mo. Para el oficialismo era difícil dar explicaciones: el texto salió de Diputados mal redactado en noviembre de 2011. Estuvo un año en la Cámara Baja, mientras el partido de gobierno tuvo mayoría. No había espacio para hacer un escándalo.