AL MARGEN DE LA CRÓNICA

Negocios olímpicos

Los alquileres en algunos barrios de Londres aumentaron hasta un 20% ante la celebración de los Juegos Olímpicos, lo cual está obligando a muchos vecinos a abandonar sus actuales viviendas.

Ante la previsión de una llegada masiva de visitantes, los propietarios de pisos en distritos como Hackney y Poplar, no dudan en aplicar recargos a sus inquilinos o rescindir sus actuales contratos para firmar otros más jugosos.

“Hay muchos caseros irresponsables y el precio de la vivienda en Londres es demasiado alto”, señaló Ken Livingstone, candidato a la alcaldía en los comicios en los que el conservador Boris Johnson resultó reelecto. Livingstone había propuesto crear agencias inmobiliarias sin ánimo de lucro para asegurar que “ningún londinense gaste más de un tercio de sus ingresos en el alquiler”.

Sin embargo, a medida que se acercan los Juegos Olímpicos, que se celebrarán del 27 de julio al 12 de agosto, se acumulan los testimonios de personas a quienes se ha urgido a abandonar su casa en un corto plazo.

Para darse una idea de cuál es el panorama, un piso de unos 50 metros cuadrados, que costaba unos 1.666 euros al mes, puede alcanzar por estos días unos 28.560 euros por el mismo lapso.

La situación ha despertado la preocupación en organizaciones no gubernamentales como Shelter, que protege a personas sin hogar y presta apoyo legal en litigios relacionados con la vivienda a ciudadanos con pocos recursos.

Según esa organización, la cercanía de los Juegos Olímpicos ha extendido en Londres la “falta de escrúpulos” y las prácticas ilegales para desalojar a familias que no pueden afrontar una subida del alquiler.

La Asociación Nacional de Propietarios británica recordó, por su parte, que lo más beneficioso para el dueño de una vivienda es encontrar un inquilino a largo plazo y condenó estas nuevas prácticas.

La revolución en el mercado inmobiliario de la zona es tal, que el ayuntamiento local se ve incapaz de ubicar a las más de 21.000 personas que esperan una vivienda protegida y ha comenzado a buscarles albergue en otros barrios.

Por otro lado, la avalancha de visitantes amenaza con dificultar el funcionamiento de Heathrow, el aeropuerto de mayor tráfico de Europa, que en las últimas semanas ya ha sido motivo de polémica por las largas filas que se forman en los controles de pasaportes.

Las mismas dificultades promete el sistema de transporte urbano y el metro, por lo cual varias empresas están pensando en reducir su actividad durante este verano, organizando las vacaciones de sus empleados en las fechas de los Juegos Olímpicos y permitiéndoles trabajar desde casa a quienes prefieran permanecer en Londres.

A ochenta días para la ceremonia de inauguración, los londinenses deberán debatirse entre el espíritu olímpico y los inconvenientes negocios que genera un acontecimiento de semejante magnitud.