El peor resultado para la Unión Cristianodemócrata
El peor resultado para la Unión Cristianodemócrata
Preocupa a Merkel la derrota electoral
La situación del Gobierno de la canciller alemana, se ha complicado tras el revés sufrido por su partido en las elecciones regionales de Renania del Norte-Westfalia, interpretado por oposición como un voto de censura a su política europea.

Angela Merkel tras la derrota electoral sufrida por su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), en los comicios regionales de Renania del Norte de Westfalia.
Foto:Agencia EFE
de la Redacción de El Litoral
redacció[email protected]
Agencias EFE y DPA
La situación del Gobierno de la canciller alemana, Angela Merkel, se ha complicado tras la clara derrota de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), en las elecciones regionales de Renania del Norte-Westfalia (NRW), lo que la oposición ha interpretado como un voto de censura a su política europea.
Merkel, marcada por la derrota de su partido, que tuvo el peor resultado de su historia en NRW, insinuó un posible compromiso con la oposición en torno al pacto fiscal de la UE.
Mientras tanto, la oposición socialdemócrata y verde, aliada para gobernar en el estado alemán más poblado a orillas del Rin, ha interpretado el resultado de NRW como una señal de cara a las elecciones generales del año próximo.
“Angela Merkel y sus socios ya no tienen perspectivas de poder”, dijo el jefe del Partido Socialdemócrata (SPD), el principal de la oposición en Alemania, Sigmar Gabriel.
Gabriel recordó además que la actual coalición de gobierno formada por la CDU de Merkel y el Partido Liberal (FDP) no ha logrado ganar ninguna de las once elecciones regionales que se han celebrado desde que asumió el poder en 2009.
Merkel, por su parte, ha procurado pasar página a la derrota lo más rápidamente posible para volver a las tareas de gobierno.
Trabajar sobre los acuerdos
Preguntada sobre las consecuencias de la derrota para la política europea, Merkel dijo que, en principio, no había relación entre los dos temas, pero agregó que se reunirá con los partidos de la oposición alemana para hablar sobre la ratificación del pacto fiscal y su complementación con un programa de crecimiento en la UE.
“Me reuniré con los partidos de oposición para ver qué expectativas existen. Contra medidas que fomenten el crecimiento nadie tiene nada en contra en la CDU, pero debemos analizar cómo afectan la política de consolidación”, señaló Merkel en una rueda de prensa.
La ratificación del pacto fiscal implica una reforma de la Constitución alemana, para lo que se necesita una mayoría de dos tercios tanto en la Cámara baja del Parlamento (Bundestag) como en la Cámara alta, donde están representados los gobiernos de los 16 estados federados.
Encuentro coN François Hollande
Mientras tanto, Merkel piensa en su encuentro de mañana con el flamante presidente francés, François Hollande, al cual recibirá “con los brazos abiertos”, según sus propias palabras.
La primera reunión entre ambos, que nunca antes se han visto, tendrá lugar horas después de la investidura de Hollande como nuevo jefe del estado galo y en su primera visita al extranjero, en un gesto claro para demostrar la importancia de la amistad y el eje franco-alemán.
Pero aunque aun no se han visto, ambos han mantenido varias conversaciones telefónicas desde el triunfo electoral de Hollande con el fin de iniciar su acercamiento y preparar la cita en la Cancillería Federal, que tantas espectativas ha levantado.
“Sabemos desde que se fundó la República Federal que unas buenas relaciones franco-alemanas son muy importantes para ambos países. Y por ello me alegro de que el martes pueda saludar por primera vez a Hollande como nuevo presidente francés en Berlín”, afirmó Merkel.
Su portavoz oficial, Steffen Seibert, reiteró hoy que “no será un encuentro para la toma de decisiones, sino para conocerse” y que la visita de Hollande es, sobre todo, una “fuerte señal” para demostrar la firmeza de la amistad franco-alemana, con independencia de sus gobernantes.
Aunque vayan preparando el terreno, Merkel y Hollande no se pondrán realmente con las manos en la masa hasta después de las legislativas en Francia a mediados de junio, en las que el nuevo presidente francés necesita de una mayoría parlamentaria que respalde su política.
Preparando una agenda
Para Merkel, un acuerdo inmediato con Hollande supondría una concesión a la oposición socialdemócrata (SPD), cuyo presidente, Sigmar Grabriel, ha advertido de que su formación solo ratificará el pacto fiscal en el Bundestag y el Bundesrat, las cámaras baja y alta alemanas, si antes se ha puesto en marcha un programa de la UE para fomentar el crecimiento y la creación de empleo.
En todo caso, la canciller ya ha anunciado hace semanas que desea la preparación de una agenda de crecimiento y fomento del empleo para los países en crisis de la Unión Monetaria, aunque insistido a la vez en que deben evitarse para ello programas coyunturales financiados a crédito que supongan hacer nuevas deudas.
Así las cosas, los analistas en Berlín no especulan con posibles resultados concretos de la reunión, sino con los gestos que hagan Merkel y Hollande en su primera cita y cruzan apuestas sobre si habrá besos en la mejilla o un seco apretón de manos entre ambos dirigentes.