Entrevista con Publio Benuzzi

Cómo consolidar la inversión del sector inmobiliario en la ciudad

El empresario asegura que el mercado explosivo de compras se está agotando y advierte que la mayoría de las inversiones en el rubro de la construcción están relacionadas con una coyuntura financiera que puede desaparecer.

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Proyectar. Benuzzi plantea que es clave descentralizar la ciudad, con nuevos polos de desarrollo urbano, y estima que la demanda habitacional es más importante de lo que se cree. Foto: ARCHIVO EL LITORAL /MAURICIO GARÍN

De la Redacción de El Litoral

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En los últimos diez años, la cantidad de departamentos creció casi un 30% en la ciudad. En 2001 había 17.278 y ahora hay más de 22.440, según los datos del último censo, que ya tiene dos años (2010). A partir de estas cifras, en Santa Fe se habla de un boom de la construcción, pero el empresario Publio Benuzzi, titular de la empresa inmobiliaria y de la constructora que lleva su apellido como marca, advierte que muchas de estas inversiones son coyunturales —sobre todo relacionadas con fideicomisos— y que hay muy pocos jugadores en el mercado que edifican con riesgo propio.

En una entrevista con El Litoral, Benuzzi, que tiene más de 40 años de experiencia en esta plaza, sostuvo que para transformar el boom inmobiliario en una tendencia consolidada y sustentable se necesitan reglas de juego claras, una planificación urbana más diversificada, créditos hipotecarios razonables y políticas de Estado que estimulen el desarrollo de nuevos polos inmobiliarios.

El empresario, además, aseguró que en la ciudad hay un importante mercado para seguir creciendo porque el déficit habitacional supera ampliamente las estimaciones oficiales.

— ¿Por qué dice que el boom inmobiliario es relativo?

— El boom inmobiliario, la burbuja, para mí no existe ni existió nunca. En realidad, se asentó en una coyuntura financiera que ahora empieza a frenarse. Hace unos años vos tenías un terreno y construías con la plata de los otros, a través de fideicomisos. Y está bien, no es que lo esté criticando, lo que advierto es que este tipo de jugadores van a desaparecer porque esos fondos van a volver al mercado financiero. En el 2002, cuando el país estaba en llamas, el único plano que se presentó para construir un edificio en la ciudad fue de esta empresa. Y hay que recordar que durante décadas en Santa Fe lo único que se construía eran edificios con planta baja y tres pisos, sin ascensor.

— ¿En qué situación está el mercado, ahora?

— Al contexto general, que no es el de nuestra empresa, lo veo malo, porque hay muchos jugadores improvisados que ven que el negocio ya no es el mismo, y están saliendo de la plaza. Este mercado explosivo de compras, compras y compras... se está agotando.

— ¿Cómo se puede transformar la inversión coyuntural en ladrillos en un polo de desarrollo y empleo sustentable para la ciudad?

— Con reglas de juego claras, con una mayor planificación urbanística, con créditos hipotecarios lógicos y con desgrabaciones impositivas, con cargo, para estimular a las empresas a que construyan en determinadas áreas. Para eso es necesario que el Estado tenga un rol planificador y no sólo políticas de gobierno, que cambian con el gobernante de turno.

— ¿Qué problemas detecta en la planificación de la ciudad?

— No veo una organización urbanística, hay una contradicción detrás de la otra, y desde hace décadas. En la época de los militares, por ejemplo, se permitió construir en altura en la zona de la Costanera. Después lo prohibieron, pero ya era tarde, ya se habían introducido los edificios en esa zona. En barrio Candioti, por ejemplo, también se permitió y luego se prohibió, pero ahí está la cervecería, la planta de Assa y otras industrias. Y está el tema del puerto.

— ¿A qué se refiere?

— El desarrollo en el puerto está bárbaro, pero está mal organizado. Yo lo que veo hoy, cuando ingreso al puerto, luego de pasar las concesionarias, son pozos, zanjas y ningún cartel que te diga peligro. Es una mezcla de concesionarias, gastronomía, salones bailables, comercios, el Casino y el cine. Concentrar todo en un solo lugar no es conveniente. Cómo puede ser que no se intente que otras zonas resulten atractivas, para que no quede todo lejos. Antes teníamos 20 cines distribuidos en todo Santa Fe, porque así se desarrolla una ciudad.

— Usted cree que el desarrollo de la ciudad debe ser más diversificado.

— Los polos urbanísticos son fundamentales para que toda la gente no vaya a un mismo lugar y se convierta en un embudo. A mí me encantaría ir a trabajar a los nuevos centros comerciales que se han desarrollado en la ciudad, pero tenemos serías dificultades con algunos servicios (cloacas, luz y teléfonos). Uno puede asumir el riesgo empresario pero hay que acompañarlo con infraestructura. Nosotros fuimos pioneros en desarrollar zonas. Cuando empezamos a construir en bulevar Gálvez había sólo uno o dos edificios. En General López, el 90% de los edificios fueron construidos por esta empresa, antes no construía nadie. No es suerte ni intuición, es análisis de ciudad.

— ¿A qué zonas de la ciudad le ven potencial inmobiliario?, siempre y cuando esto no implique adelantar estrategias de negocios que ustedes prefieren reservarse.

— Es una buena pregunta, la verdad que es nuestro mayor rompedero de cabeza, pero lo voy a contestar. Le vemos futuro a Aristóbulo del Valle, avenida Galicia y General Paz al fondo, por ejemplo. Lo que pasa es que tenemos nuestras dudas, porque si estas inversiones no van acompañadas de infraestructura todo se complica. No nos preocupa que otras empresas nos sigan porque queremos una ciudad linda y desarrollada, y si los otros acompañan se potencian nuestros productos.

— ¿Cómo evalúa el déficit habitacional?

— En Santa Fe es mucho más grande de lo que se cree. Al administrar tantas propiedades nosotros nos damos cuenta de la cantidad de familias que necesitan una vivienda. Me refiero a personas de estratos medios que deberían estar en condiciones de adquirir una vivienda. Estimo que hay entre 70.000 y 80.000 personas que están alquilando, o viviendo en la casa de sus padres, que en realidad necesitan un departamento o una casa propia.


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Al contexto general, que no es el de nuestra empresa, lo veo malo, porque hay muchos jugadores improvisados que ven que el negocio ya no es el mismo y están saliendo de la plaza. Este mercado explosivo de compras, compras y compras... se está agotando”.

Publio Benuzzi, empresario inmobiliario