Seguirá detenido

Lagostena se negó a declarar en la causa de Érica Soriano

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El ex esposo rechazó contestar las preguntas y sostiene que es inocente.

Foto: Archivo

DyN

Daniel Lagostena, la pareja de Érica Soriano, se negó ayer a declarar como acusado de “homicidio simple en concurso real con aborto, en el contexto de violencia familiar y contra la mujer”, y permanecerá detenido mientras la defensa estudia las pruebas en su contra.

Ayer por la mañana, Lagostena, de 51 años, fue llevado a los tribunales de Lomas de Zamora para declarar ante el fiscal Gerardo Loureyro, pero rechazó contestar a las preguntas, amparado en su derecho de defensa.

Precisamente su abogado, Gustavo Dellamaggiore, analizará ahora los nuevos indicios que llevaron al juez de Garantías de Lomas de Zamora, Gabriel Vitale, a aceptar la detención de su cliente. No obstante, el abogado anticipó que en los próximos días el acusado dará “todas las explicaciones necesarias porque es inocente”. Lagostena fue arrestado ayer a pedido de la Fiscalía, que indica que debe investigarse además como supuestos cómplices a un sobrino de Lagostena y a otros integrantes de la familia. “Él la separaba bastante de la familia”, dijo hoy Verónica Soriano, hermana de Érica, al volver a apuntar sobre Lagostena como principal acusado.

En ese sentido, la joven insistió en remarcar los resultados de las pericias psiquiátricas hechas sobre la pareja de su hermana, que -dijo- revelan que es “un psicópata” que solía maltratar a sus novias.

Nunca llegó

El 21 de agosto de 2010, Érica Soriano, de 30 años y embarazada de dos meses y medio, salió de la vivienda de Lanús que compartía con Lagostena desde hacía cuatro meses. La mujer iba rumbo a la casa de su madre, en Villa Adelina, donde se encontraba su hija de 13 años, pero nunca llegó.

Horas después, Lagostena explicó que habían discutido la noche anterior y ese mismo día y que cuando ella decidió irse, él sacó la cartera para evitarlo. La mujer, sin embargo, sacó del bolso las llaves, el celular y algo de dinero, sin llevarse la billetera.

Durante estos 22 meses, la familia de Érica apuntó contra Lagostena por su actitud pasiva a la hora de buscarla, los supuestos maltratos y los mensajes de texto que -dijeron- servían como prueba. Según esa hipótesis, la joven fue asesinada en la casa que compartían, luego de haberse entrevistado con el ginecólogo por el embarazo de la joven.

De acuerdo a esa hipótesis, luego -con la supuesta colaboración de familiares- Lagostena habría cremado el cadáver gracias a que la familia del acusado tiene una casa funeraria, sin que quedara registrado, mientras que habría usado el hogar de su vivienda para destruir prendas íntimas de la mujer.

También se valoró el aporte de tres testigos que dijeron haber escuchado a Lagostena decir que si su mujer lo engañaba, la mataba. E hicieron hincapié en el error que tuvo el acusado cuando reportó cómo estaba vestida la chica al momento de la desaparición y dónde dejó su celular -arriba de un techo- en las horas posteriores. Hubo allanamientos en la vivienda, entrecruzamientos de llamados y hasta rastrillajes en cementerios, pero nunca se encontraron pruebas contundentes. Sin embargo, en las últimas horas el fiscal se basó en los resultados de las pericias psicológicas que se hicieron sobre Lagostena hace seis meses y que, a su criterio, determinaron que sería un psicópata.