Capacitación en San Cristóbal

El pasto tiene mucho para dar

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Potencial. San Cristóbal cuenta con 1 millón 200 mil hectáreas, de las cuales 600 mil son de pastizal natural y 200 mil de monte nativo

Foto: archivo

Generar tecnologías de uso sustentable, capacitar técnicos y productores, y consolidar un foro regional de intercambio, fueron los ejes de la 8º Jornada Regional sobre manejo de pastizales naturales.

 

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Con la presencia de más de 300 asistentes, el evento confirmó el interés de los productores y técnicos de la zona en aprender un poco más sobre los desafíos que encierra el pastizal natural para la ganadería.

El tema implica, sin embargo, el desarrollo de nuevas estrategias que implican “estar encima” del rodeo en aras de un aumento de la eficiencia en la producción de carne.

Para el Ing. Juan Ibarlucea, del INTA San Cristóbal, la posta ahora la tienen que tomar quienes producen. “Ahora está en los profesionales y productores que adopten en equipo los aportes tecnológicos que se expusieron, por los que el desafío recién arranca”, dijo. Es que sólo el departamento San Cristóbal cuenta con 1 millón 200 mil hectáreas, de las cuales 600 mil son de pastizal natural y 200 mil de monte nativo. “Eso habla que tenemos que ocuparnos de este tema. Y si le agregamos los otros departamentos del norte, hay muchas cosas por hacer. A los pastizales no los podremos sustituir, porque además del valor ambiental que se está tornando cada vez más importante por su diversidad, son zonas propias de insectos benéficos que podrían estar presentes para la agricultura en el futuro”, agrega.

Ventajas

Según Ibarlucea, otra ventaja del pastizal natural es el potencial de albergar el regreso de la apicultura. “Las abejas no se llevan bien con la agricultura, por eso los apicultores están viendo con buenos ojos esta proyección”. Según el especialista, un pastizal es un conjunto de especies nativas con distinto valor forrajero, en donde se favorece con manejo y ajustes de carga el consumo de las especies con mayor valor nutricional.

A manera de conclusión, Ibarlucea resalta la importancia de rescatar la conciencia del productor y el técnico en este sentido. “El salto productivo se dio por la incorporación de pasturas reservas forrajeras, pero el pastizal natural siempre quedó a un lado. Por ejemplo, un campo de 1.000 hectáreas (con 200 de pasturas cultivadas) pudo haber tenido un salto de crecimiento. Pero en las otras 800 todo quedó igual y al promediar el campo sigue bajo; por eso creemos que en esas 800 si empezamos a aplicar manejo podemos saltar de 20 a 80 kg de carne por año” graficó.

Entre las reglas de manejo que se nombraron en el evento, está el tema del alambre eléctrico. Se trata de una vieja herramienta que en campos naturales de grandes superficies hay elementos que controlar.

Gigante dormido

Uno de los disertantes destacados del evento fue el Ing. Fernando Canosa, quien explicó que la conversión de kilos de materia seca en carne Argentina tiene una largo camino por recorrer.

“El pasto sigue siendo el elemento número uno en la producción de carne de cría y allí tenemos mucho por recorrer. Pero esto se logra teniendo altas cargas durante todo el año, utilizando todo el pasto, y para eso debemos presupuestar para utilizar todo el pasto que producimos”.

Canosa destacó el avance registrado hoy en día a través de la información de los satélites que nos relevan las tasas del crecimiento del pasto de manera mensual desde hace 14 años. “En genética también hay mucho por crecer. Hoy tenemos plantas resistentes a herbicidas, a sequía, con tendencia a una mayor digestibilidad. Todo es un camino por recorrer, lo que implica que hay grandes posibilidades de crecimiento”.

Para Canosa la ganadería le puede competir a la soja, e incluso ganarle. Es más, en ambientes más inestables, la carne termina siendo un negocio más previsible. El tema es que se deben actualizar los números. “No nos podemos manejar con las cuentas del 2008 o 2009, ya que la realidad cambió sustancialmente y en muchos casos vemos que es más conveniente volver al negocio ganadero”, destacó.

Finalmente, el especialista remarcó la complementariedad, ya que no se trata de sistemas excluyentes, sino que se pueden integrar ambos sistemas.

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“El salto productivo se dio por la incorporación de pasturas reservas forrajeras, pero el pastizal natural siempre quedó a un lado”

Juan Ibarlucea

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“No nos podemos manejar con las cuentas del 2008 o 2009, ya que la realidad cambió sustancialmente y en muchos casos vemos que es más conveniente volver al negocio ganadero”

Fernando Canosa

El evento y sus desafíos

El pasado viernes, la Agencia de Extensión Rural del INTA en San Cristóbal, realizó su 8ª Jornada Regional sobre Manejo de Pastizales Naturales. El evento estuvo organizado por la entidad a través de su Consejo Local Asesor que a su vez está integrado por todas las instituciones locales: Sociedad Rural, Filial de Federación Agraria, Municipalidad, Centro Comercial, Asociación para el Desarrollo Regional y Local, Escuela Agrotécnica, Grupos de Cambio Rural y Crea, y productores independientes. Los objetivos estuvieron ligados a la generación de tecnologías de uso sustentable para difundir sus alcances y aplicaciones; la consolidación un foro regional de intercambio entre investigadores, productores y profesionales que trabajan y producen en ecosistemas de pastizales; la capacitación a productores, profesionales veterinarios e ingenieros agrónomos; motivación a estudiantes o profesionales jóvenes a especializarse en manejo de pastizales naturales con el objeto de tener mayor oferta profesional en esta especialidad, motivar a productores a demandar profesionales sobre la temática; mejorar los porcentajes de adopción de tecnologías de manejo en productores; y capacitar al personal rural.

Otra oportunidad y van...

Para Fernando Canosa, el mundo está traccionado por países como China e India, donde vemos cifras increíbles. “Cada año, en China el equivalente a la población de la Argentina deja de ser pobre y empieza a ser clase media, con los requisitos nutricionales que ello implica. Cambios en los hábitos de consumo y un millón de hectáreas agrícolas que pasan a ser urbanas, por lo que tienen un doble corsé, por un lado el crecimiento demanda más alimento, y produce menos alimentos por el reemplazo de hectáreas productivas por hectáreas urbanas”, destacó. Además aclaró que cualquiera que esté en el negocio de los alimentos ve que estamos ante una gran oportunidad, pero que lamentablemente desde Argentina estamos mirando la historia “por el espejo retrovisor en vez de mirar el futuro. La mala noticias es que tenemos una clase dirigente que mira al país como en el pasado. Para recuperar los 10 millones de cabezas podemos llegar a tarda hasta 10 años, ya que es muy fácil destruir una actividad pero muy difícil recomponerla. Cada vaca que se mata tardó en producirse hasta 5 años”.