La campaña que no fue
La campaña que no fue
El campo, la niña y los dólares
Entramos en la recta final de la campaña, con más del 95% de la soja cosechada y restando solamente por recolectar un tercio del maíz. Sin dudas el fenómeno “La Niña” dejó secuelas y las cifras resultarán sensiblemente menores a las estimadas a inicio de campaña.
Lic. Adriano Mandolesi. Fundación Libertad
Fuentes privadas señalan que la producción agrícola nacional sería de 73 millones de toneladas, lejos de las 100 que auguraban las proyecciones de inicio de campaña y un 17% inferior a los valores del ciclo anterior.
Cuando se planificó la estrategia de siembra hace un año las relaciones de precios eran muy favorables para el productor, lo que permitió sembrar una superficie récord de 35,6 millones de hectáreas. La realidad sin embargo no convalidó las expectativas previas y con el transcurso de los meses la falta de precipitaciones, la alta variabilidad de los precios y el fuerte aumento de los costos en dólares produjeron un rudo cambio en los rendimientos.
Pensando en la campaña que se inicia el clima a priori sería más favorable, pero el tenso escenario político, la incertidumbre financiera y la desaceleración de la actividad económica, solamente 0.6% aumentó el Índice General de Actividad de las consultoras privadas en abril último respecto del mismo mes del año anterior, confirman un fuerte desgaste del modelo de negocios: es necesario comprender que los años de constante expansión con precios, rindes y hectáreas producidas crecientes parece haber quedado atrás. El fenómeno climático no sólo puso en una situación financiera complicada a los productores, que se agrava aun más por la modalidad de producción donde cerca del 60% de los campos son arrendados, sino también implicó un fuerte freno del efecto derrame de los excedentes del campo sobre el resto de la economía. Consumo, producción de bienes capital y construcción son los sectores más afectados. Por cierto la producción de bienes cayó 2,4% consecuencia de la menor cosecha agrícola, la caída en la producción industrial y la fuerte desaceleración de la construcción, con varios emprendimientos provinciales paralizados.
Además uno de los inconvenientes más relevantes es que el aporte del campo en el ingreso de divisas de exportación que esta campaña será sensiblemente menor. Precisamente de este punto parte gran parte del problema que derivó en la actual incertidumbre cambiaria con imposibilidad de comprar dólares al tipo de cambio oficial y un aumento del 30% en la brecha con el dólar paralelo.
Caída
Los números muestran que las divisas por exportaciones rondarán U$S 26.600 millones versus U$S 29.200 millones del año anterior, una caída de U$S 2.600 millones.
El final de campaña arrojará resultados negativos para la mayoría de las empresas que arriendan, situación similar a lo ocurrido en el 2008, con el agravante de que a las pérdidas productivas, se suman un complicado panorama político con aumento de presión tributaria por las necesidades de caja de las administraciones del estado y la suba en costos de labores, gastos de comercialización y precio de los insumos, por ejemplo 58% aumentó la relación entre el Gasoil y el maíz para los precios actuales respecto del 2011, en otras palabras para comprar 1000 litros de gasoil hacían falta hace un año 5,3 tn. de maíz, mientras que actualmente se requieren 8,4 tn.
Ante esta coyuntura, predomina la idea de acotar riesgos y optimizar el proceso de decisiones. Por eso, no llama la atención que las primeras estimaciones del ciclo 2012/13 se hable de una producción récord de soja, en parte por mejores perspectivas climáticas que permitirían un aumento de los rindes y por un mayor área sembrada ante la baja en trigo y maíz donde los precios de referencia futuros valores no aseguran rentabilidad. De hecho en el maíz, 34 % cayó el resultado esperado con las cotizaciones futuras actuales en relación con el año anterior y para productores con campo propio.
Estrategias
Será clave seguir de cerca la evolución de los conflictos políticos y económicos, acceder a aceptables tasas de financiación, renegociar y flexibilizar las condiciones de los contratos de alquiler (16/20 qq/ha que por el momento es el rango de valores para campo en zona núcleo) y contar con una estrategia de riesgo beneficio aprovechando las herramientas de los Mercados a Término.