Sergio Berensztein analizó la situación política nacional

“La economía es la principal preocupación de la gente”

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Berensztein dijo que el caso Boudou-Ciccone reinstaló el tema de la corrupción en la agenda política.

Foto:Pablo Aguirre

El reconocido analista político advirtió sobre el crecimiento del malestar vinculado con la situación económica. Invitado por Sancor Seguros, el politólogo disertó ante 150 empresarios en Los Maderos.

 

Gabriel Rossini

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Para el politólogo Sergio Berensztein, existe hoy en Argentina “una situación de creciente incertidumbre con síntomas de malestar en algunos sectores sociales, en general vinculados con la cuestión económica, pero donde también aparecen cuestiones nuevas en la política, tal vez un poco aceleradas, como la puja por la sucesión presidencial. Recién estamos empezando la segunda presidencia de Cristina y ya hay especulaciones con respecto a lo que hará en 2015, si habrá reforma de la Constitución o no, si se adelantarán las elecciones legislativas o no”.

En este contexto, Berensztein calificó como de “apresuramiento, pero entendible en el contexto actual” el lanzamiento de la candidatura de Scioli, “porque hasta ahora había sido muy prudente”. “Empujado por las tensiones dentro de la provincia de Buenos Aires, la actitud del vicegobernador y una situación fiscal de debilidad, claramente dio comienzo al realineamiento dentro del peronismo, que tiene consecuencias también en la fortaleza de la presidencia”, manifestó.

“Hay aspectos interesantes. Scioli esta capitalizando el desgaste del liderazgo de Cristina y abre entonces un camino para que muchos kirchneristas vuelvan al redil, como es el caso de Lavagna, Moyano, Alberto Fernández. Lo que se ve es a una presidenta abandonando de alguna manera al equipo original que llevó a su marido y a ella al poder; y a ese equipo regresando, por ahora de manera individual, al proyecto de Daniel Scioli”, enfatizó.

—¿Aparece alguna alternativa fuera del peronismo con chances para el 2015?

—Por ahora no. Pero quiero enfatizar el “por ahora”. El Frente Amplio Progresista hizo una elección muy razonable para las condiciones de financiamiento y organización que tenía. Consiguió un piso de votos interesante sobre el cual construir, sobre todo si el radicalismo, que fue por afuera, ahora aparece más cerca o con más intención de repetir un poco la experiencia de Santa Fe, con lo cual el volumen de votos podría subir significativamente con relación a los que sacó Binner el año pasado. El otro es Mauricio Macri, que en Santa Fe tiene un candidato que puede traccionarle muchos votos como es Del Sel, y que está tratando de construir en otras provincias, pero no es un desafío fácil. Ésos son los dos espacios que en principio aparecen por afuera del peronismo, aunque en el caso del macrismo es con un representación importante de peronistas.

—Decisiones como la expropiación de YPF ¿cómo incidieron en la opinión pública?

—En la historia de estos 9 años, hemos visto decisiones trascendentes, que requieren de mucho liderazgo, como la recuperación del dinero de las AFJP, el pago al FMI, y ahora YPF, que tuvieron un alto consenso en la sociedad argentina. En el caso de YPF, un 62 % de la sociedad avaló la expropiación, pero un 32 % la rechazó de manera enfática. Ahora, cuando uno lo analiza en el contexto de la imagen de la presidenta, en particular la confianza en el gobierno, la verdad es que sólo contribuyó a que deje de caer en su imagen y subió muy poquito con YPF. Pero este mes vemos otra vez una caída importante en todos estos indicadores de opinión pública y un deterioro bastante fuerte cuando uno mira el proceso diciembre - junio, parecido al del conflicto con el campo en la magnitud de la caída. Es cierto que la presidenta arrancó con una imagen de 70 puntos su segundo mandato. Pero la caída fue muy pronunciada y no sólo por cuestiones económicas. La tragedia de Once impactó negativamente y ciertamente el escándalo Boudou-Ciccone tuvo implicancias serias en la medida en que reinstala la cuestión de la corrupción en la agenda pública. Después de la muerte de Néstor Kirchner, la corrupción había pasado a un segundo o tercer plano y Boudou la trajo de vuelta. Me parece que eso puede tener consecuencias aun más negativas si la recesión se profundiza.

—Decía al principio que uno de los temas que aparece como preocupación de la gente es la economía. ¿Qué cosa de la economía?

—Cuando uno le pregunta a la gente en forma espontánea cuál es su principal preocupación, siempre la inseguridad aparece en primer lugar. Ahora, cuando se le pregunta sobre la economía, el reclamo de la gente se traduce en inflación, miedo al desempleo y que no puede llegar a fin de mes. Cuando uno suma todos los elementos, la economía se convierte en el principal tema de preocupación de los argentinos. Así que cuidado con esto, porque el deterioro es significativo y general.

—Usted habló del crecimiento del malestar en la sociedad.

—Se detecta en algunos grupos donde antes no aparecía y se está esparciendo rápidamente. Es cierto que las manifestaciones hechas hasta ahora como los cortes de rutas, manifestaciones espontáneas, los cacerolazos, son bastante acotadas respecto de lo que vivimos en Argentina en 2008 o en 2001/2002. Son incomparables. Creo que estamos ante una perspectiva donde es muy probable -lamentablemente- que si la desaceleración se profundiza, como algunas estadísticas sugieren, vamos a tener un año de muchas tensiones, por eso me parece un poco apresurado que la política empiece a discutir ya la sucesión presidencial. Además, la política tiene una suerte de gimnasia: cuando surgen problemas se cierran, se aíslan y empiezan a tener una actitud de ignorar la agenda ciudadana. Me parece que es un riesgo enorme, pero todavía hay tiempo para que el gobierno reaccione, advierta que hubo un cambio importante en el clima, que hay tensiones que tiene que enfrentar y que hay problemas que no pueden seguir escondiendo debajo de la alfombra, en particular la inflación, que además terminó generando una sobrevaluación del tipo de cambio.


Currículum

Sergio Berensztein es un reconocido consultor y analista político, socio de la consultora Poliarquía. Doctor en Ciencia Política de la Universidad de North Carolina at Chapel Hill, es profesor de la Universidad Torcuato Di Tella y Andrew Mellon Visiting Professor de Duke University. Se desempeña como consultor del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y del Banco Mundial. Es autor de más de 30 publicaciones sobre reforma política, desarrollo institucional y economía política de las reformas estructurales en América Latina.

El proyecto de pesificación

Respecto al proyecto de pesificar la economía que tiene el gobierno, Berenzstein dijo no tener clara aún la reacción de la gente porque “todavía no sabemos exactamente qué va a hacer el gobierno al respecto” , ya que no se conocen precisiones de la iniciativa. “Analizando en perspectiva histórica y comparada, cuando uno advierte que Argentina tuvo desde la década del 50 alta inflación con picos de hiperinflación, la verdad que intentar pesificar de la noche a la mañana es por o menos voluntarista. Ojalá la gente confiara en el peso, obviamente, pero no lo hace no por una cuestión de capricho o porque hay algunos especuladores, sino porque la experiencia individual y colectiva de la sociedad argentina indica que el que ahorra en pesos pierde y el que ahorra en dólares gana. Ojalá esta vez sea distinto, pero me parece que hay una falta de credibilidad muy fuerte que es lo que explica la falta de dólares. Argentina tuvo estos años ingresos extraordinarios de divisas producto del boom agroindustrial y la plata se fue por desconfianza. Y las raíces de esa desconfianza no están siendo atacadas. Al contario, están siendo negadas por el gobierno, en particular la inflación. Entonces, si no se combaten las causas más importantes de desconfianza me parece que va a ser otro proyecto fracasado”.