Fuertes reacciones internacionales

Paraguay vive sus horas más difíciles

Tras la destitución del presidente Fernando Lugo, el mundo se dividió entre quienes reconocen a Federico Franco como su reemplazo, y quienes califican al hecho como un vergonzoso Golpe de Estado.

Paraguay vive sus horas más difíciles

Lugo denunció ayer que fueron “transgredidos todos los principios de la defensa, de manera cobarde, alevosa” y expresó la esperanza de que “sus ejecutores tengan presente la gravedad de sus hechos”.

Foto: Agencia EFE

 

de la redacción de El Litoral

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Agencias EFE y DPA

Luego de que el Senado condenase a Lugo, en los alrededores del Congreso paraguayo, miles de manifestantes intentaron superar las vallas metálicas y los cordones policiales pero fueron reprimidos con gases lacrimógenos, carros lanza agua y disparos, aunque no se informó de lesionados.

Poco después, Fernando Lugo se despidió con la promesa de seguir trabajando por su país. “Hoy no es Fernando Lugo el que recibe un golpe. No es Fernando Lugo el que es destituido, es la historia paraguaya, su democracia, la que ha sido herida profundamente”, dijo en un breve mensaje, antes de abandonar el palacio presidencial.

Inmediatamente Franco juró ante el Senado en un ambiente de celebración entre sus seguidores, tras lo cual nombró a sus nuevos ministros y al flamante canciller paraguayo.

Conmoción regional

Las reacciones de los mandatarios de todo el mundo fueron inmediatas.

Los Gobiernos de Argentina, Ecuador, Bolivia, República Dominicana y Venezuela calificaron como un “golpe de Estado” la destitución de Lugo y señalaron que no reconocerán al nuevo jefe de Estado, Federico Franco.

Además, el Gobierno de Costa Rica “deploró” lo que el canciller Enrique Castillo definió como un proceso con “visos de golpe de Estado” y ofreció asilo al destituido y a sus colaboradores.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, fue el primero en decir que no aceptará otro presidente que no sea Lugo, expresando que su destitución es un “golpe ilegítimo” y la Unasur debe poner en práctica sus normas “contra actos ilegítimos como el ocurrido en Paraguay que contempla, por ejemplo el cierre de fronteras”. Además, aseguró que detrás de la acción política se “mueve la mano de los neoliberales internos y externos” y señaló que el juicio político contra Lugo es una “acción del imperialismo y la derecha internacional”.

Hugo Chávez manifestó que no reconoce “al írrito e ilegal” Gobierno de Franco y el boliviano Evo Morales que subrayó que no acepta “un Gobierno que no surja de las urnas y el mandato del pueblo”.

El mandatario dominicano, Leonel Fernández, pidió a la Organización de Estados Americanos convocar “inmediatamente una reunión general de cancilleres, a los fines de suspender al país sudamericano de los organismos regionales”.

Por su parte, el Comité de la Internacional Socialista para América Latina y el Caribe tildó hoy de “golpe de Estado” el “juicio político” contra Lugo.

“Los socialdemócratas de América Latina y el Caribe observamos con preocupación la maniobra parlamentaria que busca perpetrar un golpe de Estado en Paraguay, orquestado para bloquear el desarrollo democrático de ese país”, indicó en un breve comunicado el presidente del Comité y expresidente panameño Martín Torrijos.

Espera y análisis

El Gobierno de Honduras que preside Porfirio Lobo, eligió la prudencia y evitó hacer declaraciones inmediatas.

Y, por su parte, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, lamentó cómo se llegó a la “remoción” de Fernando Lugo como jefe del Estado de Paraguay, pero afirmó que “formalmente no hubo rompimiento de la democracia” porque se acataron las leyes de ese país.

Santos eludió declarar su postura y dijo que estudiará qué medidas tomará “en el marco de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur)”.

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Alfredo Moreno, aseguró que Lugo “hizo un importante camino para lograr la paz”.

Además, en declaraciones a Televisión Nacional desde Paraguay, el canciller chileno afirmó: “estamos a la espera” de la revisión de los antecedentes que llevaron a la destitución del presidente Lugo.

De otro lado, el congresista Fredy Otárola, portavoz de la bancada del partido gobernante Gana Perú, calificó de “dictadura” al Gobierno asumido por Franco.

Otárola también anunció que el presidente de Perú, Ollanta Humala, “está convocando a los presidentes de América Latina” para emitir una respuesta “contundente” sobre la situación en Paraguay.

Y la vicepresidenta de Perú, Marisol Espinoza, afirmó que la destitución de Lugo ha sido un “golpe a la democracia” en América Latina.

Mientras tanto, el gobierno de México aseguró que aunque reconoce que el juicio político que le hizo el Congreso de Paraguay al presidente Fernando Lugo sigue el procedimiento establecido la Constitución, no otorgó al ex gobernante los espacios y tiempos para la debida defensa.

“En este difícil contexto, México reconoce el valor y civismo del ex presidente Lugo por respetar el fallo del Senado paraguayo como forma de alcanzar una solución a la crisis política por la que atraviesa su país”, señaló un comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Además consideró “indispensable” que se garantice la integridad física de Lugo y que se le otorguen “todas las garantías de ley correspondientes”.

México igualmente reiteró su solidaridad con el pueblo de Paraguay y expresó su deseo de que la actual situación política “sea resuelta en un marco de legalidad y concordia”.

Franco pide prudencia

A pesar de las críticas de sus partes latinoamericanos, en su primer discurso como jefe de Estado, Franco intentó poner paños fríos y sostuvo que la “transición” que comienza en el país “se realiza dentro del orden constitucional” y “de ninguna manera pone en riesgo la vigencia y principios democráticos universales”.

Franco pidió a los líderes de los países vecinos, en particular los socios del Mercosur, que “entiendan” la situación creada en su país y acepten que hará “el mayor de los esfuerzos para que ésto se normalice”.

La Constitución paraguaya prevé la posibilidad de un “juicio político” al presidente y también que si es destituido por el Senado, que actúa como tribunal, es el vicepresidente quien asume la jefatura del Estado hasta que se realicen las siguientes elecciones presidenciales previstas, en este caso en abril de 2013.

EE.UU. llama a la calma

Por su parte, Estados Unidos pidió a los paraguayos que actúen con “calma y responsabilidad” tras la destitución.

“Instamos a todos los paraguayos a que actúen de forma pacífica, conforme al espíritu de los principios democráticos de Paraguay”, dijo una portavoz del Departamento de Estado.

Desde que se conocieron las primeras informaciones acerca del proceso de destitución de Lugo en el Congreso, Estados Unidos había venido siguiendo los acontecimientos de cerca, según varios portavoces.

En España: opinión dividida

El Gobierno español defendió hoy el pleno respeto a la institucionalidad democrática y el Estado de derecho y confió en que Paraguay logre encauzar la actual crisis política, así como salvaguardar la convivencia pacífica del pueblo paraguayo, tras la destitución del presidente del país, Fernando Lugo.

El Ejecutivo español sostuvo en un comunicado que “ha seguido con atención” el desarrollo de este juicio político en la Cámara de Diputados y en el Senado de Paraguay contra Lugo, y aseguró haber “tomado nota” de su decisión de acatar la resolución del Senado por que le destituía de su cargo.

“España defiende el pleno respeto a la institucionalidad democrática y el Estado de derecho y confía en que Paraguay, en el marco del respeto a su Constitución y a los compromisos internacionales, logre encauzar la actual crisis política, así como salvaguardar la convivencia pacífica del pueblo paraguayo”, añadió la nota.

Asimismo, el Gobierno español informó de que mantiene contacto con los países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y de la Organización de Estados Americanos (OEA), y que desea colaborar con ellos para ayudar a Paraguay a superar esta situación.

En el lado opuesto, el secretario general del Partido Comunista de España, José Luis Centella, calificó de “golpe institucional” la destitución del presidente de Paraguay, y auguró también intentonas golpistas en Bolivia y Venezuela en los próximos meses.

Centella acusó al “imperialismo” y a la “oligarquía latinoamericana” de estar detrás de estas acciones para relevar en el poder a mandatarios que tienen otros idearios políticos.

A su juicio, lo ocurrido en Paraguay es “un ataque más de la oligarquía latinoamericana de cortar el proceso de integración territorial” en esta región y de ponerse “al servicio del imperialismo”.

“Lo hicieron en Honduras, lo van a intentar en Bolivia y van a intentar dar el golpe en Venezuela”, advirtió Centella.