Historias escritas sobre el ring

Monzón, el CMB y aquella injusta destitución de 1974

Sergio Ferrer

Por lo general, especialmente desde el periodismo, se pone mucho énfasis en la primera conquista mundialista de Carlos Monzón -la del 7 de noviembre de 1970 en Roma, contra el local Nino Benvenuti-, pero muy pocas veces se recuerda la segunda de sus consagraciones, de la cual hace algunos días se cumplieron treinta y seis años.

Fue el 26 de junio de 1976, en el estadio Louis II de Montecarlo Mónaco- oportunidad en la que Monzón le ganó claramente por puntos al colombiano Rodrigo “Rocky” Valdez y recuperó el verde cinturón del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), una diadema que el propio organismo con sede en México le había quitado poco más de dos años antes, al castigar a modo de represalia- una serie de decisiones adoptadas por el promotor Juan Carlos “Tito” Lectoure.

Este era el manejador formal del sanjavierino -a través de la empresa Luna Park- y se llevaba mucho mejor con la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) que con la entidad anteriormente nombrada.

Muchas veces, las “Historias escritas sobre el ring”, como las que inspiran este ciclo de Diario El Litoral, fueron “escritas” realmente abajo del cuadrilátero. O bastante lejos del mismo; es decir en la oficina de algún ente rector del boxeo, mediante hechos que se “cocinan” más allá de lo que pasa entre los ajustados límites del ensogado. Y a Monzón le tocó pasar por una situación de estas tras haberle ganado de manera magistral y determinante a uno de los boxeadores más famosos de aquella época, el cubano mexicano José Angel “Mantequilla” Nápoles, púgil identificado plenamente con el CMB y una de sus “naves insignias”.

Crónica de un despojo

Carlos hizo abandonar a Nápoles al inicio del séptimo round, en combate que contó con la promoción del actor francés Alain Delón y que se realizó en una carpa de circo montada en la zona de Ville de Puteaux, en las afueras de París, Francia (ésta fue la pelea que Julio Cortázar recrea tan sutilmente en el cuento “La noche de Mantequilla”). Ello ocurrió el 9 de febrero de 1974. Dos meses después, aproximadamente, “Escopeta” fue destituido, en circunstancias que al principio no estuvieron del todo claras, pero que posteriormente salieron a la luz. Julio Ernesto Vila, por ejemplo, fue uno de los que se encargó de desmitificar lo sucedido en su obra “20 campeones y una leyenda”, publicada en 1997 (ver aparte).

A la altura de ese duelo, Monzón contaba con la doble corona AMB/CMB, justamente porque al destronar a Nino, éste era reconocido como campeón unificado. Por ello mismo, Carlos había heredado en forma legítima e inequívoca esa condición ecuménica, defendida gallardamente incluida la faena contra el caribeño- en nueve oportunidades. Una vez tomada la decisión de destituirlo, el CMB cubrió la vacante con Valdez (retador obligatorio de Carlos) y el veterano fajador estadounidense Bennie Briscoe, quien había sido challenger del santafesino el 11 de noviembre de 1972 en el Luna Park (la famosa “Noche del Reloj”, cuando Monzón, conmovido y tambaleante, se aferró al rapado rival para no caer y miró hacia un costado, con la intención de saber cuánto le faltaba al round para terminar). El choque se hizo el 25 de mayo de 1974 en el mismo lugar de Montecarlo antes mencionado y Valdez se llevó la vacante con un sonado triunfo por nocaut técnico en la séptima vuelta (Briscoe era terriblemente duro de noquear).

Rey otra vez

A partir de allí, con el “prestado” cinturón del CMB luciendo en su cintura, el “cafetero” empezó un reinado paralelo al de Carlos, en el que realizó defensas contra Gratien Tonna, Ramón Méndez (santafesino), Rudy Robles y Nessim Max Cohen. Esta convivencia de campeones dos de los buenos, por cierto- no sólo empezó a generar una enorme expectativa, sino que preparó el terreno para la anhelada unificación. Una unificación, valga la redundancia, que para Monzón que en ese tiempo también supo exponer con éxito su “porción” titular contra Tony Mundine, Tony Licata y el propio Tonna- iba más allá de la simple reconquista deportiva y alcanzaba, francamente, un alto grado de venganza o revancha personal.

Finalmente, como ya se ha dicho, Monzón y Valdez se enfrentaron el 26 de junio de 1976. Carlos se llevó la victoria por puntos, después de haber derribado a “Rocky” en el décimo cuarto y penúltimo asalto con una inolvidable derecha. Raimond Baldeyrou, que también fue el árbitro del combate, lo vio ganar 146 a 144, Andre Bernier 147 a 145 y Pierre Talleyrac 148 a 144 (los nombrados eran todos oficiales de ring franceses). Después hubo un segundo enfrentamiento, con Monzón otra vez como rey indiscutido, que arrojó idéntico resultado. Entonces sí, con su condición de monarca AMB/CMB como preciado estandarte, Carlos eligió retirarse, decisión que hizo pública el 29 de agosto de 1977 en el Hotel Sheraton de Buenos Aires.

Los organismos decidieron cubrir la vacante con dos viejos conocidos, Valdez y el “eterno” Briscoe, que confrontaron nuevamente el 5 de noviembre de 1977 en Campione D’Italia. Fue victoria para Rodrigo, esta vez en quince episodios y por puntos, quien no reinaría prácticamente nada, ya que el 22 de abril de 1978 el mendocino Hugo Pastor Corro lo superó por la vía de las tarjetas en San Remo Italia- quedándose con la doble corona por la que tanto había batallado Monzón.

En números

Como profesional, Carlos Monzón combatió por primera vez el 6 de febrero de 1963 y por última el 30 de julio de 1977, fecha del segundo pleito con Rodrigo Valdez. En ese tiempo completó un récord de 87 victorias (59 KO), 9 empates, 3 derrotas y 1 sin decisión, en 100 presentaciones. Se mantuvo sin perder desde el combate número 20 -realizado el 9 de octubre de 1964- en adelante, es decir 12 años, 10 meses y 20 días, si se toma hasta la fecha de su retiro oficial. Su último vencedor fue el puntano Alberto Massi, al que luego superó tres veces.

/// lo importante

Monzón, el CMB y aquella injusta destitución de 1974

Carlos Monzón tuvo en Briscoe, Nápoles y Valdez, rivalidades muy recordadas y significativas, que marcaron verdaderos hitos en su trayectoria pugilística. Ilustración: Lucas Cejas

“No fue por el control antidoping”

“He visto escrito, en más de una oportunidad, que el CMB desconoció a Carlos Monzón como campeón mundial de los medianos por negarse a un control antidoping... eso es absolutamente falso”, explicó hace algún tiempo Julio Ernesto Vila (periodista especializado y durante muchos años clasificador de la entidad), con la intención de aclarar cómo y por qué fue destituido el pupilo de Amílcar Brusa, luego de haber superado con soberana golpiza a José Nápoles.

“En abril de 1974, el retador oficial de Monzón, Rodrigo Valdez, no aceptó una oferta del Luna Park de 18 mil dólares para pelear en Buenos Aires; el día 20 de aquel mes y año, el CMB, por decisión de Ramón Velázquez -por entonces presidente del organismo-, lo desconoció, arguyendo que no tenía la suficiente comunicación con Buenos Aires, por lo que mandó cubrir la vacante entre el colombiano y Bennie Briscoe”, relata sobre este tema Vila, para quien existen evidencias de que la decisión fue tomada contra actitudes de Juan Carlos Lectoure y no contra Monzón.

Para decirlo con otras palabras, como “Tito” le negaba autoridad al titular del CMB (ya que era un promotor tradicionalmente ligado a los designios de la AMB), éste actuó en consecuencia, “castigando” deportivamente a Monzón. “Las broncas de Velázquez se evidenciaron un día, cuando me dijo que no podía seguir reconociendo a un púgil cuyo manejador lo desconocía como autoridad; por eso firmó el decreto de destitución”, sigue narrando Vila. “Fue injusto para Carlos, aunque comprensible políticamente”, acota. “La injusta decisión, de todas formas, le sirvió luego para ratificar su fabuloso reinado”, concluye.