Intensa actividad de la artista plástica

Norma Guastavino: la permanente búsqueda DE LA BELLEZA

Norma Guastavino: la permanente búsqueda DE LA BELLEZA
Norma Guastavino: la permanente búsqueda DE LA BELLEZA

“Pájaro azul”.

De la redacción de El Litoral

Dialogar con Norma Guastavino es un placer. Serena, dulce, inteligente, deja traslucir siempre sus pareceres y sus conocimientos sobre la actividad de los artistas plásticos santafesinos. La búsqueda de la belleza, el destino y la supervivencia en un escenario muchas veces inquietante como el de nuestra ciudad caracteriza su obra, donde también se invita a quienes puedan apreciarla a recorrer vidas ricas, intensas, y paisajes desolados, como muchas veces puede estar el alma.

A lo largo de su aquilatada trayectoria, su obra suele meterse en el silencio, en la comprensión de las palabras sin voz, en el dolor que no se dice pero que existe, en la precisión de los pequeños momentos, y en la satisfacción de la contemplación de una obra de arte, un elemento que otorga la clave central para entender que el destino en busca de la belleza se decide la cantidad de veces que sea necesario.

Sobre su trabajo, el crítico Domingo Sahda ha destacado que “Norma Guastavino ha venido desarrollando una obra, en todo su recorrido como plástica, con una manera muy propia de elaborar la paleta; oscilando su exploración cromática entre la opacidad como definición formal y las transparencias oleosas como búsqueda expresiva afín al misterio ambivalente de la figuración tratada. Crea volúmenes reales en el espacio de virtualidad diseñado, material que se resemantiza. Esta operación de sobreagregados y transformación exige una atención particular, que demanda un permanente control entre textura, color y definición de formas por parte de la autora”.

“Toda hipótesis de búsquedas expresivas extiende un abanico de posibilidades, acertándose en mayor medida cuando los pasajes cromáticos funden las superficies diversas del cuadro en un todo armónico. Cuando los agregados se destacan, en rigor de verdad se desprenden del contexto plástico. La regularidad formal del material del encolado difiere del tratamiento libre y subjetivo con el que Guastavino define su obra”, destaca.

“El proceso de abstractización formal se ajusta a la estilización de configuraciones buscando un gesto de elegancia expresiva habitual dentro del ‘corpus plástico’ de la autora. En sus paisajes de vistas aéreas la profundidad sugerida se acota, tensándose en los opuestos de inmediatez planimétrica y distancia sin resolverse compositivamente, en uno u otro sentido. La agradable temperatura cromática opera como instancia compensadora. Como obras diversas a la propuesta general, podemos ver una acuarela bien trabajada en el estilo de Guastavino, a más de un óleo con esquemas pictóricos de veladuras e ideación simbólica cuyo acabado técnico expresivo se destaca del conjunto”, finaliza.

Una poética del Litoral

El crítico Fermín Fevre pone especial énfasis en destacar que “Norma Guastavino es una artista de extensa y reconocida trayectoria que ha desarrollado en su obra plástica una poética del universo peculiar que constituye el litoral santafesino. Desde la particularidad de su obra, se ha sumado a los artistas de aquel medio que lo trascendieron para elaborar imágenes que le han aportado una visión mítica”.

“En su pintura, lejos de producir una representación realista de ese mundo, lo ha transformado en metáfora poética; único medio capaz de hacer de la realidad una vivencia trascendente. Al sustraerse de la contingencia, con su abrumadora inmediatez, la artista ha situado al universo del Litoral en una suerte de paradigma atemporal, en donde se hacen presentes el paisaje, las gentes y el contenido espiritual de su vida y de sus creencias profundas, fundiéndose en una unidad expresiva”, expresa.

“Esa identificación afectiva con el espacio vital, se ha transformado en una realidad nueva, que tiene validez y existencia por sí misma, gracias a la transmutación que provoca el arte. El mundo percibido se convierte así en un espacio reflexivo, que nos llega como una comunicación poética de vivencias. Mucho tiene que ver en ello la calidez de una pintura llena de matices y de recursos plásticamente desarrollados. Tonos, medios tonos, superposiciones y transparencias convocan a los sentidos desde un tratamiento sensual de la materia pictórica”, prosigue.

Por último, pone de relieve que “al instalar en nosotros una visión poética del Litoral santafesino, Norma Guastavino alcanza una de las máximas aspiraciones de todo artista: crear una realidad propia a partir de la experiencia vivida. De esa manera, la enaltece y obtiene del contemplador una intensa aproximación que permite una mayor y mejor conocimiento del mundo que evoca”.

Las bellas acuarelas

En otro trabajo crítico, y referido a acuarelas sobre papel, fechadas en distintas épocas, Domingo Sahda consigna que “en ellas, pone en juego y demuestra su seguro conocimiento en el tratamiento técnico de las tintas solubles al agua, logrando limpias imágenes surgidas por el encuentro entre lo deliberado en la intencionalidad del tema y lo fortuito del discurrir de la materia acuosa inherente a este accionar plástico. Su imaginería reúne con elegancia lo real como dato perceptivo a lo ensoñado como propuesta de otra realidad”.

“Organizadas como ventanas a un mundo alternativo, Norma Guastavino compone sus piezas como ‘trozos de vida’ acotados por los límites del marco que oficia de ventana. Más allá de estos límites uno puede suponer que lo representado continúa al infinito. De esta manera, la autora propone una suerte de obra abierta en la que caben recomposición y reinterpretaciones”, consigna.

“La transparencia cromática afirma su presencia prefigurando espacios, horizontes y formas alegóricas que no invaden al espectador ni lo sacuden con propuestas conflictivas, técnicas o conceptuales. La artista plástica empeña su hacer en una propuesta que se asienta serenamente en agradables y sugestivas estampas colindantes con el irrealismo de tono romántico; articulando los planos compositivos a manera de biombos que procuran horadar el espacio. Una cierta nostalgia de lo infinito se hace presente en sus paisajes más logrados, en tanto otras piezas donde la temática se centra en la figura humana resultan más endebles”.

 

Norma Guastavino: la permanente búsqueda DE LA BELLEZA

“Pájaro azul”.

Norma Guastavino: la permanente búsqueda DE LA BELLEZA

“El vestido verde y las frutas”.

Norma Guastavino: la permanente búsqueda DE LA BELLEZA

“El ángel”. Fotos: Gentileza de la artista

Su nombre está inscripto con letras de molde en la historia de las artes plásticas santafesinas. En sus obras, se percibe su talento.

“Nacidas del tuar”.

Norma Guastavino: la permanente búsqueda DE LA BELLEZA
Norma Guastavino: la permanente búsqueda DE LA BELLEZA

“El pórtico”.

Norma Guastavino: la permanente búsqueda DE LA BELLEZA

“Después de un largo camino”.

Norma Guastavino: la permanente búsqueda DE LA BELLEZA

“La ascensión del señor”.

La opinión de los críticos

A lo largo de su aquilatada trayectoria, la obra artística de Norma Gustavino ha recibido el unánime elogio de la crítica especializada. Aquí algunos ejemplos.

En La Prensa, Ernesto Ramallo: “En la muestra que inauguró en Rubbers advertimos que es marcadamente notorio el progreso de la expositora... Esa posición fluctuante entre el naturalismo y las creaciones de su imaginación, que permite a Norma Guastavino, en “Ranchos”, colocar un fondo muy brillante para una composición realizada en una gama silenciosa para los primeros planos -parece un ocaso verde- es la característica especialmente interesante de este conjunto de cuadros, de inobjetable realización”.

En Clarín, E. Baliari: “A medida que avanza en su carrera, Norma Guastavino, va haciendo olvidar el oficio para presentársenos como una descubridora instintiva de ese clima que el cuadro necesita para ser tal, y quien se aplique a observar la forma artesana en que lo resuelve, fundiendo las zonas, dibujando con las zonas incrustadas, en el fondo de la tela, comprenderá cómo a veces puede anexarse a la pintura la palabra magia”.

En “Confirmado”, Osiris Chiérico: “... Norma Guastavino asume una actitud tangencial para acercarse al mundo de la costa, del río, de sus habitantes reales o secretos, interpreta esos territorios reales como si fueron imaginados, los trata como si los pasara antes por el tamiz del sueño, como si en vez de verlos los recordara, como si en vez de traducirlos pictóricamente los convocara, en una forma desasida de los idiomas habituales”.

De César Magrini: “... En todas estas cosas pienso, las voy enumerando si pienso en la pintura de Norma Guastavino: sensible, táctil, con mucho de exuberante y mucho, todavía más, de recogida. Con temblores de alma, con sacudimientos de piel. Con formas que están como disolviéndose en los colores, o colores que reclaman para sí lo palpable de las formas. ¿Cuadros o leve geografía de la vigilia, apenas expresada territorio de los sueños? Trato de nombrar, sin nombrarla a la poesía, que es una de las cambiantes formas de su pintura. Poesía callada, íntima, sufriente, que dibuja sus propios gestos a partir de sí misma y que en sí misma los concluye. Nada de grandes gestos vacíos. El universo entero cabe en una sola pincelada suya...”.

De J.M. Taverna Irigoyen. Miembro de Número de la Academia Nac. de Bellas Artes: “... Norma Guastavino es una pintora que maneja el color con indudable conocimiento. Lo suyo no es habilidad, sino profundización de la materia color; de la luz que emerge de una fuente y genera los claroscuros del espacio, en fin, que desborda la virtual ‘caja’ del cuadro cuando la atmósfera ha alcanzado su exacto punto de transferencia. Depurados y a la vez sensuales, sus “pasajes cromáticos” van reverberando sobre las formas y las figuras, convirtiendo en presencias fantásticas a los edificios y proveyendo de una extraña interioridad a las frutas y los objetos. La densidad de su mundo subjetivo, que sabe sobreponerse a los dictados de un tema y, en cambio, trata de ejercer los elementos plásticos como un lenguaje transustanciador, hacen que cada obra suya sea una nueva propuesta: sutilmente distinta, aunque eslabonada con su quehacer en totalidad...