Carros
Andrés Berraz.
DNI. 21.422.870.
Señores directores: Los carros arrastrados por caballos en la ciudad no es sólo un tema hiriente para quienes tenemos sensibilidad hacia los animales, sino que constituye un problema que refleja dos profundas paradojas de la sociedad santafesina. En primer lugar, mientras que a quienes tienen la posibilidad de acceder a un vehículo se les exige cumplimentar largos exámenes, pruebas y medidas de seguridad, los carros viajan por calles y avenidas sin la mínima instrucción. Por ello se los puede ver transitar a contramano y, en muchas ocasiones, manejados por menores, sin otra medida de protección más que su propia suerte. El tema se agrava con la saturación de vehículos que tiene la ciudad. Por otra parte, mientras se implementan en la ciudad medidas ecológicas de recolección de residuos en bolsas separadas, los carros recogen y luego seleccionan la basura en los espacios que encuentran disponibles, conformando pequeños minibasurales, con los peligros para la sanidad que ello representa en lugares donde luego los menores juegan al fútbol. Los terrenos ubicados en Gorostiaga y Dr. Zavalla constituyen un ejemplo claro de esto.
Son los ediles y el intendente quienes tienen que dejar de mirar hacia otro lado e implementar soluciones prácticas que redunden en beneficio de todos, en especial, quienes se encuentran en situación de necesitar un vehículo del siglo XVII. Es lamentable decirlo, pero se trata de solucionar el problema de la gente que, como diría Kafka, aún no ha ingresado a la Ley. Claro que “entrar en la Ley” significa un esfuerzo propio que no es el esfuerzo del caballo, porque como ya vimos en el caso de los limpiavidrios de la avenida, a veces es más redituable limosnear que levantarse a trabajar en una cooperativa. Terminar con los carros no es sólo eliminar la brutalidad hacia estos nobles animales. Es, fundamentalmente, ordenar y potenciar una ciudad en beneficio de todos.




