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El sol tiene quien lo venda

Desde enero de 2012 comenzó a operar desde Santa Fe Ecolife, una compañía que vende productos que funcionan con energías renovables. El concepto es más o menos conocido, pero el mercado es prácticamente virgen.
Félix Canale
“La idea me surgió durante unas vacaciones en Brasil en 2006, donde vi que grandes casas señoriales tenían colectores de energía térmica. No existía relación ni con el diseño ni con la arquitectura. Eran como un implante. Luego me enteré que por ley, los grandes consumidores deben proveerse al menos en ocho por ciento de energías alternativas”. Lo cuenta Javier Bosso, titular de Ecolife, quien desde entonces comenzó a imaginar que en algún momento algo similar podía ocurrir en la Argentina. El tiempo le dio la razón. En 2009, el gobierno promulgó la ley 26.190, disponiendo que hacia el año 2016 el 8 por ciento del total de la electricidad que se consume en el país deberá provenir de energía renovable.
Detrás del loable propósito medioambiental, también está la crisis energética (el país pasó a ser ingente importador de gas y petróleo a precios internacionales) y desde finales de 2011 la quita de subsidios va incrementando progresivamente las tarifas de energía, que en algunos casos representa una suba del 350 por ciento. Para los consumidores, pasarse aunque sea parcialmente a energías renovables empieza a ser una cuestión de costos.
Opciones
Los primeros pasos en el mercado local Ecolife los está dando con equipos de energía solar térmica (básicamente calientan agua) y con la instalación de paneles de células fotovoltaicas que proveen electricidad. La oferta se extiende desde viviendas particulares hasta industrias y comercios, y el ámbito geográfico se expande hasta la ciudad de Reconquista siguiendo el trazado de las rutas 1 y 11.
“Aquí en la zona (la oficina de la compañía está en Colastiné norte) no hay gas natural. Una familia tipo está consumiendo cada 20 días un tubo de 45 kilos que cuesta 300 pesos, lo que redondea unos 400 pesos mensuales. Un equipo básico de energía solar térmica está en unos 5 mil pesos y tiene una vida útil de 20 años. Los pedidos que estamos recibiendo en general se refieren a la calefacción de viviendas. Específicamente, en el calentamiento de agua, el ahorro energético (ya sea de gas o electricidad) está en el orden de 85 por ciento”, explica Bosso.
En el caso de los paneles fotovoltaicos, el negocio no es tan simple porque su costo se multiplica, pero aún así es atractivo bajo ciertas circunstancias, sobre todo en el sector rural. Un caso: “Tenemos un potencial cliente cuyo campo está a 15 kilómetros de la Ruta 1 hacia dentro y no tiene tendido de red eléctrica. Si construye la red tiene un costo importante. Está estudiando la conveniencia de instalar paneles solares. No es un caso aislado. Son varios los propietarios de campos que nos han consultado”.
A la compañía también la consultan para misiones imposibles, como la de un propietario en zona del Ubajay, con una casa donde funcionan 5 aparatos de aire acondicionado frío calor y al que las tarifas eléctricas lo están golpeando. “Para proveer esa cantidad de kilovatios se requiere por lo menos una hectárea de paneles solares dice Bosso extensión que el propietario no tiene y que además dispara el costo”.
“Por eso apuntamos a viviendas con un consumo moderado de energía eléctrica. Una instalación básica arranca en unos 25 mil pesos. Eso es el producto; luego está la instalación, que se hace en paralelo al tendido de la red eléctrica habitual. La vivienda consume lo que más pueda de energía solar y cuando se agota la carga recién utiliza la energía habitual”.
Los precios
Tras la ley 26.190, la política oficial alentó a los fabricantes de equipos de energía renovable con exenciones impositivas y otros beneficios. Hay fábricas importantes instaladas en Mendoza y San Luis. Pese a eso, un producto nacional de energía solar térmica cuesta tres veces más que uno importado, lo que lo pone fuera de mercado, excepto si es el Estado el que compra para la provisión, por ejemplo, en planes de vivienda social.
“Estuvimos revisando opciones antes de lanzarnos y la conclusión fue que era imposible trabajar con equipos nacionales, porque el costo nos negaba mercado. No es lo mismo vender un equipo básico a 5 mil pesos que a 15 mil”, cuenta el ejecutivo.
De allí, la decisión de trabajar con importaciones chinas. Bosso sabe que en la Argentina los artículos made in China son mirados con recelo. Aunque advierte: “Los equipos que vendemos son de tecnología alemana, pero los alemanes, como muchos otros, están fabricando en China por un problema de costo”.
Pese a que los números hoy por hoy no dan, Bosso también imagina que en algún momento pueda encarar la fabricación en Santa Fe. Un equipo termo solar consta de dos partes: el tanque, que contiene el agua, y unos tubos de vidrio de alta tecnología que retienen el calor solar y lo transfieren al tanque. Lo del tubo es más complejo que soplar y hacer botellas. Abría que importar. Pero si se habla de tanques, los metalúrgicos santafesinos saben mucho sobre el tema.
Los grandes volúmenes
Pese a lo incipiente que es el mercado nacional de energías renovables , algunos jugadores locales con cierto peso están ingresando a la variable.
Es el caso de una industria metalúrgica del Parque Industrial de Sauce Viejo, que debe lavar sus productos utilizando 40 mil metros cúbicos de agua diarios (que recicla) a un temperatura promedio de 40 grados. Ya encargó el estudio para la instalación de equipos termo solares.
O los casos de Cabañas Cayastá y Paso del Tigre, complejos turísticos de importancia en la zona de la costa. En ambos emprendimientos Ecolife avanza con proyectos para establecer piscinas climatizadas, con volúmenes de agua de entre 30 mil y 40 mil litros.
Más ambicioso es el pedido del club Colón, de San Justo, que quiere construir su piscina semiolímpica de 25 metros por 12, con 800 mil litros de agua climatizada con energía solar.
En Santa Fe, capital, por lo menos dos inmobiliarias que también son constructoras, ya han pedido asesoría para dotar a dos de sus nuevos edificios con calefacción central, provista por agua caliente que circula desde un equipo termo solar.
Nota al margen: muchas de las consultas que recibe Ecolife provienen de Rosario. El motivo es que allí existe una ordenanza municipal por la que todo edificio nuevo debe abastecerse, al menos, con 8 por ciento de energías renovables. ¿Aquí, en casa, cómo andamos?
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Bosso.
Las energías renovables abren espacios de negocios por la demanda de consumidores que quieren ahorrar en sus costos energéticos.
Foto: El Litoral