Señal de ajuste
Señal de ajuste
Profesiones
Roberto Maurer
Históricamente, las profesiones han sido una fuente continua de inspiración de las series de TV con la evolución lógica de sus arquetipos: los abogados son menos éticos que antes y en el campo de la medicina la santidad de Ben Casey está lejos de la personalidad de Dr. House. El mismo día, se estrenó una serie de abogados (“Suits”, en Space, los miércoles a las 21) y otra de médicos (“Hart of Dixie”, en Glitz, mismo día y hora).
ABOGADOS
“Suits” o “trajes” es una referencia obvia al uniforme universal de la gente de leyes, y dicha ropa formal es continuamente aludida en el primer capítulo, con una ironía cercana al cinismo que campea en esta ficción que, además, podría inscribirse en el subgénero de “buddy movie” generalmente asociado al policial protagonizado por una yunta de detectives compinches que pelean entre sí pero que en el fondo se quieren, como suele decirse.
“Suits” se distancia del “drama legal” convencional por la personalidad transgresora de la pareja protagónica. El poderoso estudio jurídico neoyorquino donde trabaja Harvey Specter (Gabriel Macht) lo asciende pero piden que busque un abogado asociado, una especie de ayudante.
Entre su perspicacia y el destino, Harvey encuentra a Mike Ross (Patrick Adams) con el cual formará equipo. Harvey se ha hecho famoso como experto en “cerrar casos” mediante acuerdos por fuera de tribunales y le confían asuntos complejos, con mucha plata en juego, a los cuales despacha con procedimientos situados sobre la raya misma que marca la frontera entre lo legal y lo ilegal. Su técnica se traduce en pocas palabras, cuando instruye a su flamante discípulo.
—Ser abogado es como ser médico -afirma Harvey mientras caminan con prisa por la calle.
—¿Quieres decir que no hay que involucrarse emocionalmente con el cliente? -pregunta Mike corriendo de atrás.
—No. Quiero decir que hay que presionar hasta llegar a donde duele y entonces ya sabes dónde buscar.
Mike nunca estudió la carrera de Derecho, apenas pasó el ingreso y fue expulsado por vender exámenes a los compañeros. Con la ayuda de una memoria visual prodigiosa, recita textualmente los códigos, su erudición se extiende a la casuística y vive en el filo de la ley con un fin que lo redime: debe pagar los gastos de su abuelita enferma.
Desde que lo echaron por vender una prueba nada menos que a la hija del decano, “quedé atrapado en una vida diferente”, afirma el joven de mente jurídica brillante, pero que aún no culminó su formación: debe aprender a elegir buenos trajes y apartarse de sus malas compañías. Y para obtener ayuda económica para la abuela, se involucra en una transacción con marihuana. Huyendo de la policía, se refugia en la sala del hotel donde Harvey realiza las entrevistas para seleccionar a su futuro abogado asociado. La firma solamente acepta pulcros diplomados de Harvard pero Harvey, que busca un perfil diferente, en el acto percibe que el joven Mike es su hombre, con su conocimiento jurídico informal y un título logrado en la calle.
Se han combinado la personalidad arrogante de Harvey, un egocéntrico aplomado y audaz, con la virginidad inteligente y sarcástica de Mike, en una relación que comienza a ajustarse no sin cruzar espadas.
—Te preocupas por mí -le dice Mike cuando cree haber descubierto al insensible Harvey en un gesto sentimental.
—No. Eres un reflejo de mí y yo sólo me preocupo por mí mismo -responde el maestro.
Naturalmente, en las oficinas hay intrigas, empleadas excitantes, rivalidades y tensiones románticas, más un detestable asociado menor que disciplina a los abogados y les realiza controles antidoping de la orina. En cada aparición, el odioso personaje se adueña de la escena.
MÉDICOS
“Hart of Dixie” describe a través de todos los estereotipos posibles la evolución de una arrogante doctora neoyorquina en un pequeño pueblo donde deberá agachar el lomo, lo que en términos más elevados significa que depone su orgullo y se reencuentra a sí misma en su relación con los otros.
Zoe Hart (Rachel Bilson *), hija de un médico ilustre, sigue los pasos del padre y se gradúa con honores y un espléndido futuro de neurocirujana. Con su novio maravilloso, serán residentes en el hospital de su padre, “el mejor de la mejor ciudad del mundo, Nueva York”, dice ella, pero luego de iniciada la vida de becas, investigación y novio maravilloso, se derrumba. Su jefe y mentor no le renueva el contrato, “porque si bien tienes buenas manos, Zoe, debes trabajar sobre ti misma para no ver a los pacientes como puzzles a resolver, sino como a personas a las que hay que ayudar”. Y le da un consejo que la horroriza: que ejerza como médico de familia durante un tiempo. “¿Yo, entre diarreas y pañales?”.
Y desembarca con tacos y minifalda en Bluebell, un pueblito de Alabama con las tradiciones y costumbres sureñas de los tiempos de “Lo que el viento se llevó”, adonde la había invitado muchas veces y sin motivos entendibles un viejo médico que, cuando ella llega, ha muerto y le ha dejado la mitad de la clínica. Al final del primer capítulo descubre que ese médico es su verdadero padre y termina hablándole frente a su tumba. Como se ve, la serie no se avergüenza de los golpes debajo de la cintura del folletín barato.
“Soy una desterrada de Manhattan y éste es mi purgatorio”, gruñe: es una de las chicas de “Sex and the city” expuesta a los cortes de luz, los cocodrilos, la comida frita, la humedad que arruina el pelo y en particular, a la simplicidad de los lugareños con pronunciado acento del sur. “Alguien debe decirle a la gente de este pueblo que estamos en 2011”, dice, despreciativa, y la antipatía es recíproca.
Le atrae un abogado joven y apuesto que vivió en Nueva York, trabajó en un estudio jurídico importante y retornó a su tierra porque “quería volver a sentir la arena bajo mis pies y ver la puesta de sol”, dice, uniéndose al ejército de personajes esquemáticos. Desesperada, Zoe hace las valijas para regresar a casa cuando, de urgencia, atiende un parto y la experiencia la transforma y la acerca a la Humanidad.
(*) En ningún momento parece una cardiocirujana. La revista Variety observó que, más bien, se asemeja a una call girl de lujo.
“Suits” es la serie que se emite por Space los miércoles a las 21.
Foto: Archivo El Litoral
“Hart of Dixie” se emite por Glitz también los miércoles en el mismo horario.
Foto: Archivo El Litoral