Tres historias de santafesinos en los Juegos...
Tres historias de santafesinos en los Juegos...
Lemos, Cortoni y Bonetti


Clodomiro Cortoni, su pose típica y su inseparable bicicleta. Américo Bonetti, recordado boxeador de nuestra ciudad.
Foto: Archivo Birri / Archivo El Litoral
Un atleta, un ciclista y un boxeador que tuvieron destacada participación. En el caso de Cortoni, estuvo a dos décimas de segundo de la medalla de bronce.
Tomás Rodríguez
(Especial para El Litoral)
Desde los Juegos Olímpicos de 1924 hasta la actualidad, en las disciplinas individuales, la mejor expresión de los santafesinos estuvo vinculada con el atletismo, el llamado deporte número uno, con tres representantes de alta jerarquía: Juan Carlos Zabala y Delfo Cabrera, medallas de oro, y Luis Antonio Brunetto, con la de plata.
Pero hay otros deportistas que tuvieron brillante desempeño y a los cuales la historia no siempre les reserva el mejor de los lugares.
El investigador tucumano Víctor Luppo en el libro “Historia Política del Deporte Argentino” hace referencia cuando en 1956 se produjo un injusto castigo en el atletismo con Walter Cándido Lemos, natural de la ciudad santafesina de Sunchales. Destacó que ello debe atribuirse a dos elementos. Uno de ellos, de tipo institucional, fue la “Revolución Libertadora” que, prácticamente, tronchó la posibilidad de la medalla olímpica y aún de la plusmarca mundial, llevada a cabo por la Comisión Investigadora de Irregularidades Deportivas Nº 49.
De esta manera, se cortó abruptamente la carrera de la mayoría de los grandes deportistas de la época y arruinó a varias generaciones de atletas. Durante 52 años, la Argentina estuvo huérfana de preseas doradas, con excepción de algunas conquistas plateadas y de bronce, perdiendo el prestigio obtenido durante distintos juegos.
Lemos (ganador del Maratón de los Barrios de 1954, tradicional competencia que organizaba la revista El Gráfico, y recordista argentino y sudamericano de 5.000 y 10.000 metros) fue una de las víctimas del genocidio deportivo, “instrumentado por el interventor general Fernando Huergo”, desde su puesto en el Comité Olímpico Argentino y la Confederación Argentina de Deportes, “quien prácticamente descabezó a la elite deportiva por haber recibido apoyo de lo que los gorilas (antiperonistas) llamaban la segunda tiranía”, escribió Lupo en su libro.
El Gringo Cortoni
El ciclismo argentino ha tenido una participación destacada en las competencias internacionales. En los Juegos Olímpicos, en total ha aportado 13 diplomas, constituyéndose así junto al yachting y precedido por el boxeo (30), en el segundo deporte que mayor cantidad de diplomas ha conseguido.
Los primeros grandes campeones del ciclismo argentino fueron los mendocinos Martín Remigio Saavedra y su hermano Cosme Saavedra. El primero ganó más de 300 competencias (200 en pista y 100 en ruta).
Un pedalista destacado fue, sin lugar a dudas, Clodomiro José Cortoni, dos veces campeón panamericano, en 1951 y 1955 y cuarto en los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952, en la prueba de un kilómetro contrarreloj.
Cortoni nació en Pilar, localidad del departamento Las Colonias, en la principal cuenca lechera de Iberoamérica, el 22 de junio de 1923, zona donde comenzó a pedalear desde pibe. En 1947, a los 24 años, se impuso en el Campeonato Argentino de velocidad y al año siguiente le sumó el de ruta.
El pedalista pilarense en 1949 no sólo fue tres veces campeón argentino y sudamericano, en velocidad, kilómetro contrarreloj y australiana, sino también fue finalista en el Campeonato Mundial de Dinamarca.
Entre 1950 y 1951, resultó subcampeón en el Argentino de San Juan; ganó la presea dorada en el primer Campeonato Panamericano de Buenos Aires en la prueba de kilómetro contrarreloj con un registro de 1’ 12’ 9/10 y en el certamen argentino de la especialidad.
En los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952 -en la carrera del kilómetro contrarreloj-, Cortoni perdió la medalla de bronce por dos décimas ante el sudafricano Raymond Leonard Robinson, clasificado tercero. Triunfó en la prueba Russell Mockridge, de Australia y la de plata favoreció a Marino Morettini, de Italia.
Debe elogiarse a “Clodo” teniendo en cuenta que mostrando su calidad, capacidad y temperamento se impuso en los certámenes argentinos de 1953 y 1954, respectivamente.
Cabe destacar que en los Juegos Panamericanos de 1955 de México, Cortoni obtuvo su segunda medalla dorada en la carrera de persecución olímpica por equipo junto a Ricardo Senn (nació en la región este de la provincia de Córdoba, pero se inició y desarrolló buena parte de su campaña en Rafaela), Duilio Biganzoli y Alberto Ferrei.
¿Se acuerdan de Bonetti?
Una de las satisfacciones que tuvo el boxeo santafesino en los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952 fue la obtención del diploma concedido al peso ligero Américo Ángel Bonetti, por su quinto puesto, un hombre con dedicación y mucha pasión al viril deporte de los puños, quien fuera pupilo del recordado Ricardo Ceferino Minella.
El “Inglés” como se lo conocía en el ambiente boxístico, había surgido en el gimnasio del Minella Boxing Club, ubicado en Paraguay 3082, frente al parque Juan de Garay, donde se entrenaban entre otros, el “Cabezón” Ramón Vargas, del barrio Sur, y el “Chocho” Ramón Perelló, de Barranquitas, entre otros.
Por poseer un escaso sustento económico, no pudo seguir los pasos de otros santafesinos como Pedro Benelli y Oscar Cadenas, quienes se radicaron en Buenos Aires, aunque aspiraba entonces a ser profesional e intentar repetir la hazaña de Amelio Piceda, natural del departamento Gral. Obligado, quien fue el primer campeón argentino de boxeo de la provincia de Santa Fe que luego se fue a vivir a la ciudad de Rosario, llegando a ocupar un cargo de concejal.
Bonetti le ganó en su debut a Jan Van Rensburg, de Sudáfrica (3-0); luego hizo lo propio con Leopold Potesil, de Austria, por decisión unánime y en los cuartos de final fue superado ajustadamente (2-1) por Gheorge Fiat, de Rumania, en fallo muy discutido por el público que entendía había ganado el púgil argentino.
Con motivo de esta actuación, a su regreso al país, tuvo una distinción de las autoridades nacionales y de la FAB, premiándolo con un humilde trabajo en la municipalidad local. A sus amigos, el “Inglés” retiraba de entre sus ropas y les mostraba un reconocimiento histórico que lo acompañó hasta el final de su existencia.
La leyenda del polo
La primera medalla de oro del deporte argentino en los Juegos Olímpicos fue obtenida por el polo, una disciplina que no integra el programa de esas tradicionales competencias, aunque se está gestionando su regreso después de más de ocho décadas, con la participación de algunos santafesinos.
En 1924, en París, se produjo el debut de las representaciones nacionales, siendo el polo una de las esperanzas para alcanzar una presea. Dos santafesinos conformaban el poderoso equipo argentino: Arturo Kenny del Venado Tuerto Polo y Atlhetic Club, 5 de handicap y Juan Miles, 7 de handicap, de familia verdaderamente criolla.
La segunda medalla de oro obtenida por el polo argentino fue durante la realización de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, empero trajo un “castigo” muy duro para nuestro país porque el COI determinó la erradicación de esa competencia ante la evidente superioridad de los jugadores nacionales y de los caballos criollos.
El equipo argentino titular estuvo conformado por Luis Duggan, Roberto Cavanagh (Venado Tuerto Polo Club), Andrés Gazzoti y Manuel Andrada. También formó parte del plantel Juan Nelson, quien junto al futbolista Javier Mascherano son los únicos que consiguieron dos medallas de oro en la historia del deporte argentino.