Consiguió la única medalla de oro para la Argentina

Crismanich, gran orgullo nacional

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Sebastián Crismanich exhibe la medalla dorada. Foto: Agencia Télam

El taekwondista correntino derrotó en la final al español Nicolás García Hemme por 1 a 0. Su actuación constituye un hito para este deporte en nuestro país.

 

Redacción de El Litoral

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Sebastián Crismanich, ganador de medalla olímpica en Londres 2012, pasará a la historia del taekwondo en la Argentina por la audacia y contundencia que muestra en cada una de sus luchas, virtudes que lo elevaron ayer a lo más alto de la consideración mundial en la disciplina.

El correntino, de 25 años, se adjudicó ayer la presea dorada, tras superar en la final al español Nicolás García Hemme por 1-0, en vibrante combate que se disputó en el complejo ExCel y que se definió en el medio minuto de cierre.

Las virtudes de Crismanich quedan expuestas sobre el tatami cada vez que le toca combatir. El ahora medallista olímpico tiene técnica, es muy hábil en el “contraanticipo”, es intrépido y goza de un hándicap que otros competidores no tienen: su fortaleza mental.

“Lo de Seba (Crismanich) básicamente, más allá de su técnica, es la cabeza. Es muy fuerte y toma decisiones que otros no se arriesgan a hacer”, dijo Gabriel Taraburelli, entrenador de la Selección Argentina y del correntino, que hasta ayer contaba con el privilegio de haber logrado la mejor actuación histórica del taekwondo argentino en un JJ. OO. (cuarto en Sydney 2000).

Hijo de Daniel y Paula, hermano de Mauro (es mayor que él y tiene 28 años), Crismanich comenzó a combatir a los 9 años, de la mano de su primer entrenador, Fernando Mantilla.

Pero en Corrientes sentía que no podía desarrollarse de la forma más conveniente y, entonces, su carrera produjo un vuelco: a partir de 2007 decidió entrenarse en Córdoba, a la vez que simultáneamente empezó a estudiar en la Universidad Nacional de esa provincia para convertirse en ingeniero agrónomo.

“Ya conseguí lo que quería, que es convertirme en medallista olímpico. Y más con la de oro. Ahora tengo que cumplir con mi mamá, que me pidió que me recibiera en la Universidad”, destacó, con una humorada, el correntino, recordando que recién lleva cursados tres de los seis años que comprenden, en teoría, la carrera.

Ahora, Crismanich tendrá tiempo para regularizar su situación universitaria, pero además, en la faz deportiva, empezará a sentir que los demás protagonistas del ámbito de la disciplina lo respetarán y lo considerarán de otra manera: como un campeón olímpico.

Un esfuerzo familiar de muchos años

El intendente de Corrientes y medallista olímpico en cuatro oportunidades (Atlanta 1996, Atenas 2000, Sydney 2004 y Beijing 2008), Carlos “Camau” Espínola, expresó ayer su “inmensa felicidad” por la presea de oro lograda ayer por su coprovinciano el taekwondista Sebastián Crismanich y aseguró que con su victoria “se coronó un esfuerzo familiar de muchos años”.

Camau mencionó conocer bien la historia de la familia Crismanich, en especial de Sebastián y su hermano Mauro (también taekwondista), quienes “han trabajado con mucho amor y pasión para que hoy el sueño de la medalla olímpica se haga realidad”.

Respecto del combate, el jefe comunal de Corrientes detalló que en todo momento lo notó muy concentrado, “yendo a buscar la pelea desde el primer segundo ante un rival muy difícil que supo mantener muy bien su defensa”, precisó.

“Desde la primera pelea, inclusive en sus declaraciones posteriores a los combates, noté que Sebastián estaba muy concentrado, algo que seguramente le sirvió para encontrar el espacio como para poder vulnerar la defensa del español”, aseguró.

Espínola mencionó que en cada charla que mantuvo con Crismanich, “siempre traté de ayudar desde mi experiencia, de lo que aprendí en mi etapa de deportista”.


De “Manu” Ginóbili

Emanuel Ginóbili dijo sobre la obtención de la medalla dorada de Sebastián Crismanich que “uno siente que es parte de un equipo”.

“Cuando Juan Martín (Del Potro) ganó su primera medalla fue un alivio para todos y sentimos todos que éramos parte del equipo de tenis; es muy raro lo que pasa”, manifestó el escolta argentino.

“A Crismanich yo no lo vi en la Villa, no tuve el gusto de conocerlo ni nada, y hoy estaba jugando por entrar a la final y nosotros estábamos gritando sin entender nada de lo que pasaba, porque nadie sabe de taekwondo”, agregó.

Ginóbili confesó sus sensaciones en el momento de la victoria: “Se te pone la piel de gallina cuando ves que gana, así que es espectacular. Ahora que ganó el oro es un gran orgullo. Sentís lo mismo con las Leonas, son deportes que uno jamás mira y ni sabe las reglas, pero te sentís parte de un equipo y está muy bueno”.