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la agreste belleza de psili ammos.

Pátmos: la cueva de las revelaciones

La autora destaca que la gran atracción religiosa de Hora, la capital de Pátmos, es La Cueva de las Revelaciones, donde -según la leyenda- el apostol San Juan escuchó la palabra de Dios y se inspiró para escribir el Apocalipsis, el único libro profético del Nuevo Testamento.

TEXTOS Y FOTOS. NIDIA CATENA DE CARLI.

 

Pátmos no es un nombre conocido en estas latitudes; sin embargo, tiene una inmensa relevancia mística para la fe cristiana. Se trata de una pequeñísima isla griega del Dodecaneso, en el Mar Egeo; de origen volcánico, desnuda y rocosa, de singular y sinuosa belleza, rodeada de profundos istmos que “quitan el aliento” al desprevenido viajero.

Estas características hacen que Pátmos viva al margen de las multitudes la mayor parte del año. Además, para tener el privilegio de conocerla hacen falta un par de transbordos por aire y tierra. Pero, una vez que arribamos con la hidroala (embarcación hidrodinámica), Pátmos está allí: silenciosa y misteriosa con sus monasterios sagrados y sus secretos muy bien custodiados.

Es indudable que Pátmos nunca habría llegado a tener tanto atractivo y peregrinos si los romanos no hubiesen desterrado aquí al apóstol San Juan durante su dominación en el 97 D.C., y, si sus visiones no se hubieran convertido en el Libro de las Revelaciones (conocido como Apocalipsis). De hecho, los romanos eligieron esta lejana isla, casi desértica y azotada por los bravíos vientos invernales de la cercana costa de Turquía, como colonia de prisioneros. En los anales de la historia de Pátmos están descriptos los tormentos que debieron sufrir los reclusos en este lugar tan emblemático.

La gran atracción religiosa de Hora, la capital de Pátmos, es -sin dudas- La Cueva de las Revelaciones (su antiguo nombre fue Katapafsis, que significa apocalipsis). Según la leyenda, el apóstol San Juan recibió un llamado silencioso para internarse en la caverna y es allí donde escuchó la palabra de Dios que emanaba de una triple ranura del techo, surgida en el milagroso momento de la visión del Apocalipsis (las tres ranuras simbolizan la Santísima Trinidad).

La roca dentro de la cueva tiene forma de reclinatorio y los muros están decorados con íconos, cruces y velas votivas. Es imposible no conmoverse al recorrer este lugar sagrado, de muros húmedos y austeridad brutal, acompañado por el silbido recio del bravío viento del mar y la parpadeante luz de las candelas. En este contexto tan espiritual, San Juan se inspiró en la escritura del Apocalipsis, el único libro profético del Nuevo Testamento.

MONASTERIO DE SAN JUAN

Con posterioridad a este hecho se erigieron otros templos que conformaron un gran complejo religioso, de estilo bizantino y rodeado por una muralla almenada. Dentro de ella se encuentra el famoso “Monasterio Fortaleza de San Juan el teólogo”.

Allí visité la milagrosa iglesia de Santa Ana, con sus arcaicas celdas, capillas y jardines siempre llenos de flores. Luego fui, por un pedido muy especial, a la capilla de la Virgen María, que contiene algunos de los frescos más antiguos del monasterio, que datan del siglo XII.

La iconografía se destaca por la belleza y el laborioso trabajo de sus piezas: el de San Nicolás data del siglo XI D.C. y el de San Teodoro y San Jacobo, del siglo XIII D.C. Resulta imperdible conocer la biblioteca del monasterio, donde se pueden ver las páginas del Evangelio más antiguo de San Marcos y otros incunables de singular valor religioso y cultural.

Las pequeñas ermitas que rodean la caverna fueron ocupadas -a posteriori del descubrimiento- por ascetas y ermitaños que se dedicaron a estudiar exhaustivamente el Apocalipsis de San Juan el teólogo.

En el capítulo 1. Nro. 8. dice: “Yo soy el alfa y la omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”.

LOS PAISAJES MEDITERRÁNEOS

El Apocalipsis o Revelación de San Juan consta de dieciocho capítulos. A los pies de este emblemático sitio podemos ver espectaculares mansiones erigidas en los siglos XVII y XVIII, muchas de las cuales han sido restauradas por gente adinerada de diversos lugares del mundo que encuentran en Pátmos cielos azules, noches estrelladas y playas de doradas arenas.

Las características únicas de Pátmos atraen en la actualidad a personalidades de la realeza, como el príncipe Carlos de Inglaterra, y prominentes políticos de toda Europa; también famosos se pasean todos los veranos por sus estrechas callejuelas de gastados adoquines y geranios en flor.

Es indudable que Pátmos representa una rara fusión de religiosidad y belleza. El célebre Monasterio de San Juan le da un ambiente de espiritualidad que la distingue del resto de las otras islas griegas. Pero, como las demás, posee atrapantes paisajes para vivir un verano legendario.

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el atardecer se torna color rojo en las aguas de pátmos.