Pasión por el periodismo
Pasión por el periodismo

Sol Lauría
La periodista santafesina que trabajó en El Litoral entre 2004 y 2008 se encuentra en Panamá. Allí, es jefa de Información del diario La Estrella, el más antiguo del país. Por una investigación que realizó al poco tiempo de aterrizar en ese lugar, donde reconstruyó la historia del barrio más exclusivo de la ciudad, recibió el primer premio en la categoría Patrimonio Cultural, del Centro Latinoamericano de Periodismo (Celap) y la Fundación Eleta (2012).
TEXTOS. REVISTA NOSOTROS. FOTO. GENTILEZA DIARIO LA ESTRELLA
INFANCIA. “Como era la más chica de cuatro, mis hermanos -Luciano, Diego y Pilar- fueron los ojos que me hicieron ver el mundo por primera vez y fueron, también, mis primeros grandes amigos y maestros. Eran los tiempos en que la calle era una extensión de la casa y nunca podía faltarte algo porque, si no estaba en tu cocina, los vecinos lo tenían. La mía fue una infancia de puertas sin llave. El barrio, y sus techos, era nuestro. Vivíamos en Amenábar, entre 1º de mayo y 9 de julio. En la misma cuadra estaban los Schiaffino, Monti, Gatti, Correa; a la vuelta, los Niel y Giménez. El ‘Macho’ Ortíz aparecía para las navidades y las vacaciones, y cortábamos la calle para jugar a lo que fuera. Hoy son amigas y amigos. En la otra cuadra vivían los Iturraspe -Mumi, Hugo, Estela, Huguito, Carmen, Clara y Martín-: nuestra familia extendida y adorada”.
LA VOCACIÓN. “Nunca supe cuándo fue el momento exacto en que se despertó la vocación, pero no tengo dudas de que el legado familiar tuvo mucho peso. Los domingos, en lo de mi abuela Porota, nunca faltaban -aparte de la comida más rica del universo- apasionadas discusiones sobre la realidad política y cantos de protesta o payadas donde mi abuelo Pancho Paz citaba a San Martín y recitaba el Martín Fierro. Siempre había, además, algo que hacer por alguien. El mandato era: la palabra vale más que un contrato, nunca seas indiferente y las oportunidades conllevan más responsabilidades. Me soñé poetisa, maestra, aventurera. Indecisa entre asistente social y medicina, lo único de lo que estaba segura era que quería cambiar el mundo. El periodismo, pensé, es un buen camino. Allá fui. Y sí, es difícil cambiarlo. Pero lo cierto es que siempre viví la profesión como un compromiso, más allá de que es una forma de ganarse la vida”.
LOS INICIOS. “En El Litoral abracé la profesión con rigor y pasión. Yo era una joven pura potencia, con unas ganas descontroladas y desordenadas, y tuve la suerte de tener jefes y compañeros con una generosidad como para dejarme escribir hasta en las servilletas del bar de Jorge. Gustavo Vittori, Guillermo Dozo, Rómulo Crespo, entre otros, supieron dar forma al desenfreno y tuvieron la grandeza de ayudarme a ser y crecer. No me lo voy a olvidar nunca. Un párrafo aparte para la gran Silvia Vittori, una mujer entusiasta, con un coraje y una defensa del periodismo y los periodistas que aún hoy me cuesta encontrar en directores de medios. Me acuerdo cuando los martes agarrábamos el mate y los bizcochos para ir por los barrios con ella y Mónica Ritacca, y darle forma a esa sección que nos hizo ganar un premio en 2006: Voces de Barrio. También, como si fuera hoy, la cara que ponía cuando llegaba al diario con alguna primicia. Silvia siempre me estimuló, disfrutó y me alentó, junto a Gustavo, a levantar vuelo”.
EL VIAJE Y HOY. “En el 2007 viajé. Experimenté España gracias a una beca del Programa Balboa para Jóvenes Periodistas. Trabajé allí, conocí el mundo y sus gentes. De nuevo en Santa Fe, empecé a ver qué otras opciones había para capacitarme, seguir creciendo y viendo. Por otra beca aterricé en Buenos Aires en 2008, para cursar la Maestría de Periodismo de Clarín, Unesa y Columbia University. Y sí: aprendí y crecí, trabajé y conocí. Un día de marzo de 2011, en medio de la cobertura de la Feria del Libro para El Comercio de Perú, recibí una propuesta de otro gran colega, Guido Bilbao, para trabajar en un diario al que había que ‘fortalecer’ en Panamá. El 31 de mayo aterricé en este país digno y contradictorio. Hoy soy Jefa de Información de La Estrella, el diario más antiguo del país. Todavía me cuesta comer ‘sancocho’ y las sopas calientes, pero fue el año de los aprendizajes más intensos de mi vida”.
EL PREMIO Y PANAMÁ. “Ese año intenso lo vine a coronar con el primer premio en la categoría Patrimonio Cultural del Centro Latinoamericano de Periodismo (Celap) y la Fundación Eleta (2012). Fue por un trabajo que hice al poco tiempo de llegar, titulado ‘Tras las huellas de Paitilla’. Allí reconstruí la historia del barrio más exclusivo de la ciudad, una historia que no se conocía y que rastreé en bibliotecas y archivos nacionales. El artículo surgió para contextualizar y echar luz a un problema coyuntural: la apropiación y discrecionalidad en la titularización de tierras en el país. El reportaje mostró que la historia del barrio estuvo cruzada por conflicto e irregularidades. En apariencia un problema político, pero -también- un problema patrimonial, porque los problemas urbanos son un conflicto de tipo patrimonial”.
DUDAS Y ALGUNAS CERTEZAS. “El periodismo transforma. Entrega mucho y exige poco: honestidad y esfuerzo. Intentar hasta que los dedos sangren, entumecerse sobre el teclado para escribir una crónica que valga la pena. Claro que la profesión tiene zonas oscuras, debates pendientes y desafíos. Ni hablar en el escenario del blanco o negro que se dibuja hoy en Argentina. Igual, pienso que mañana el periodismo podría quitarme todo y volverme triste, como tantos hombres y mujeres desahuciados que pasean inconformidades por las redacciones, las radios o la televisión. Podría dejarme seca o ñoña o cursi después de ver tanto dolor; miserable ante tanto bastardeo, insensible ante tanta indiferencia, derrotada por las muertes evitables. Podría nadar en nada, y aun así correría a una grabadora para decir que lo único verdaderamente ineludible de esta cuestión es que jamás fui tan feliz como estos 12 años”.
PERSONAL
Sol Lauría nació en Santa Fe. Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nuestra Señora del Huerto. Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación, egresada de la Universidad Católica de Santa Fe. Fue becada, entre otras instituciones, por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, de Gabriel García Márquez.
PRESENTE LABORAL
Actualmente es jefa de Información del diario La Estrella de Panamá. Colabora con revistas y publicaciones de la región, como Anfibia, Brando, y El Comercio (Perú). Es miembro del Foro de Periodismo Argentino (Fopea).
LINK
Para leer la nota por la que premiaron a la periodista santafesina se puede ingresar a www.laestrella.com.pa/online/impreso/2011/09/11/tras-las-huellas-de-punta-paitilla.asp
así soy yo