¿El retorno de las películas bíblicas?
¿El retorno de las películas bíblicas?

Charlton Heston y Jack Hawkins en una escena de “Ben Hur”
En los ‘50, las películas ambientadas en la antigua Roma o aquellas que reconstruían episodios de la Biblia trataron de competir con la naciente televisión, que amenazaba con eclipsar al cine. Unas seis décadas más tarde, algunos grandes directores hollywoodenses tienen proyectos relacionados con este subgénero.
TEXTOS. JUAN IGNACIO NOVAK ([email protected]).
La incipiente televisión comenzaba a ocupar un lugar destacado en la década del ‘50: de a poco dejaba de ser necesario salir del hogar para acceder al entretenimiento masivo. Y desde los estudios cinematográficos de Hollywood previeron un escenario inédito hasta entonces: por primera vez había otra pantalla (la “chica”, que desde entonces se popularizaría), que amenazaba con eclipsar a los productos desarrollados para proyectar en las salas. ¿Acaso todos iban a seguir pagando una entrada para ver algo que tenían en casa, a pocos metros del sofá? De modo que, rápidos de reflejos, los grandes generadores de películas comenzaron a delinear estrategias para ganar terreno a fuerza de espectacularidad y de sacarle el jugo al formato CinemaScope, que se empezó a usar en 1953.
En ese contexto descubrieron un filón con gran potencialidad: si la gente que va al cine busca buenas historias, ¿que mejor lugar, para recurrir, que la Historia Más Grande Jamás Contada? Es así que hasta mediados de los ‘60 proliferaron las películas basadas en los episodios más famosos de la Biblia o aquellas otras ambientadas en la Antigua Roma, preferentemente en los primeros años del Cristianismo. Y muchos de los actores más taquilleros de la época se vieron tentados por estas superproducciones históricas que, generalmente, incluían los condimentos necesarios para atrapar a todos los públicos: aventura, romance, emoción a raudales y hasta batallas épicas.
Del gran cúmulo de filmes que se rodaron en poco más de una década quedaron muchos que, a pesar de que envejecieron a lo largo del tiempo, todavía permanecen en el imaginario colectivo como vestigios de una época y un modo particular de concebir al cine. Probablemente la inolvidable “Ben Hur”, rodada en 1959 y estrenada en la Argentina el 28 de abril de 1960, sea la máxima expresión de esta tendencia. Es que la historia de Judah Ben Hur, que se entrelaza con la del mismo Jesús, no solo está bien contada y mejor ambientada: todos sus actores, en especial un enérgico Charlton Heston, bordan sus personajes. En efecto, Stephen Boyd, Jack Hawkins, Hugh Griffith y Sam Jaffe están perfectos y dirigidos a la perfección por el ya veterano William Wyler.
TÍTULOS HISTÓRICOS
Pero los más memoriosos recordarán otros imponentes filmes que datan de esta época. “Los diez mandamientos”, dirigida en 1956 por Cecil B. De Mille, y con Heston encabezando el larguísimo reparto repleto de figuras (desde Yul Brynner y Anne Baxter hasta Edward G. Robinson y Vincent Price); “La túnica sagrada”, magnífica historia ambientada en la época en que crucificaron a Cristo y protagonizada por Richard Burton, Jean Simmons y Victor Mature, y “Julio César”, de 1953, una elegante adaptación de la obra homónima de William Shakespeare realizada por el director Joseph L. Mankiewickz y con una portentosa (¿cuándo no?) interpretación de Marlon Brando, que hace sombra al resto de los actores, entre los que se cuentan James Mason, Deborah Kerr y John Gielgud.
También se produjeron -no solo en Estados Unidos- otros varios filmes que no alcanzaron la fama de los anteriores, pero que de todas formas ratifican esta predilección por las temáticas bíblicas. Cabe traer a la memoria “Sansón y Dalila” (1949) de Cecil B. de Mille, con Victor Mature y Hedy Lamarr; “David and Bathsheba” (1951) con Gregory Peck y Susan Hayward; “Salomé” (1953) con la inigualable Rita Hayworth como la malvada mujer que pidió la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja; “Salomón and Sheba” (1959) con Yul Brynner y Gina Lollobrigida; “Barrabás” (1961) con Anthony Quinn; “Rey de reyes” (1961) protagonizada por Jeffrey Hunter y Robert Ryan, y “Sodoma y Gomorra”, dirigida por Robert Aldrich (el mismo de “Doce en el Patíbulo”), en 1962.
Incluso hasta bien entrados los años ‘60 persistió esta inclinación. Así, tres directores, George Stevens, David Lean y Jean Negulesco dirigieron en 1965 una superproducción sobre la vida de Jesús, titulada “La historia más grande jamás contada”, con Max Von Sydow en el rol central y un conocido reparto que incluyó a Charlton Heston y a John Wayne. Y un año después, John Huston emprendió la desmesurada tarea de reproducir los primeros 22 capítulos del libro bíblico del Génesis en “La Biblia”, para lo cual se rodeó también de muchas caras conocidas, como George C. Scott, Ava Gardner y Peter O’Toole, y se reservó a sí mismo el papel del patriarca Noé.
¿UN SUBGÉNERO QUE RENACE?
Décadas después, varios proyectos que se conocieron en los últimos meses, y que podrían ver la luz (algunos con más chances que otros) en dos o tres años, están basados en capítulos de la Biblia. Uno de los que tiene más posibilidades tiene es una versión de “El Arca de Noé” que por estos días tiene en carpeta el reconocido director norteamericano Darren Aronofsky (responsable de “El cisne negro”), que está pensado para 2014. La recreación de uno de los episodios más conocidos de la Biblia estaría protagonizada por Russell Crowe, quien ya tiene antecedentes en películas de ambientación histórica como “Gladiador” o “Robin Hood”, y contaría (todavía no está definido) con la participación de Jennifer Connelly.
También se conoció que el director Paul Verhoeven (conocido por “Robocop”) tiene proyectada su propia visión y recreación de la vida de Cristo en “Jesús de Nazareth”. Para esto, el director de origen europeo se basaría en una novela de su autoría con adaptación a cargo de Roger Avary, colaborador de Quentin Tarantino en el guión de “Tiempos violentos” (“Pulp Fiction”, 1994). Aunque no hay demasiados detalles del proyecto, promete polémica. Después, aunque parezca extraño, el actor Will Smith, célebre por su trabajo en la saga “Hombres de negro” tiene en agenda debutar en la dirección cinematográfica con “The Redemption Of Cain”, film en el que también oficiaría como protagonista. No se sabe mucho del proyecto, pero hay dos certezas: vería la luz recién en 2014 y sería una adaptación de la historia bíblica de Caín y Abel, uno de los pasajes más conocidos del Antiguo Testamento.
Por último, hay varias informaciones que marcan que Ridley Scott, creador en otras décadas de “Alien” y “Blade Runner” y recientemente de “Prometheus”, tiene entre sus proyectos a futuro trabajar sobre Moisés, aunque todavía no hay ninguna definición. Algo parecido pasa con Steven Spielberg, quien estaría diagramando una adaptación de la historia del mismo personaje bíblico para la película “Gods and Kings”. Algunos de estos filmes llegarán a buen puerto, otros probablemente se queden en ideas. Pero el mayor interés que comenzaron a cobrar las temáticas religiosas permite hipotetizar que este subgénero estaría renaciendo. Los amantes de las viejas películas realizadas en CinemaScope o los que no se perdieron “La Pasión de Cristo”, tendrán que estar atentos para ver qué evolución tienen en los próximos meses.

“Salomé” (1953), con la inigualable Rita Hayworth.
UN FILM HISTÓRICO PARA REVER
Por el enorme éxito popular que alcanzó, es posible que “Ben Hur” se haya convertido en la máxima expresión de una forma de entender el cine, propia de los años ‘50 y ‘60 hoy ya extinta, en la que las superproducciones históricas ambientadas en la Antigua Roma eran moneda corriente. Pero algunos años antes, en 1951, hubo otra gran película producida por la Metro-Goldwyn-Mayer ambientada en esta era histórica que, a pesar de los más de 60 años transcurridos, todavía hoy es digna de verse: “Quo Vadis”.
Robert Taylor y Deborah Kerr protagonizan esta épica historia de amor ambientada en los albores del Cristianismo, dirigida por el veterano director Mervyn LeRoy, legendario cineasta responsable de joyas de los años ‘30 como “Little Caesar” o “Soy un fugitivo”, que cuenta además con una destacada banda sonora de Miklos Rósza, el mismo que 8 años después dirigiría la popularísima música de “Ben Hur”. Y con secundarios de lujo como Leo Genn, Sophia Loren, Bud Spencer y hasta una muy joven Elizabeth Taylor, en pequeños papeles.
De todas formas, uno de los principales elementos que hacen que “Quo Vadis” se mantenga todavía presente en la memoria de los cinéfilos es la grandiosa actuación que realiza Peter Ustinov. En cada una de las escenas que el actor comparte con los protagonistas directamente los eclipsa, a pesar de que su personaje no figura entre los principales. De hecho, aún hoy está considerado entre los grandes personajes secundarios de la historia del cine.
En la edición de los Premios Oscar, correspondiente a 1951, obtuvo 8 nominaciones, entre ellas las de mejor película, actor de reparto, montaje, fotografía, banda sonora, dirección artística y vestuario. Pero no logró alzarse con ninguna de ellas, en un año en el cual la comedia musical “Un americano en París”, protagonizada por Gene Kelly se llevó seis de los principales premios y “Un lugar en el sol”, la magistral película de George Stevens, se llevó otras seis estatuillas.

Moisés, encarnado por Charlton Heston (1956).

Jean Simmons y Richard Burton, en “La túnica sagrada”, ambientada en la época en que crucificaron a Cristo.
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CANCIÓN
“Una de romanos” es una canción del español Joaquín Sabina, que forma parte del disco “El hombre del traje gris”, grabado en 1988. En ella hace referencia a una época (coincidente con la adolescencia del cantautor) donde, en el cine, siempre daban una película ambientada en la antigua Roma. Así, alude a los años en que el género conocido como peplum dominaba las pantallas.
TAQUILLERA
En el año 2004 el director y actor Mel Gibson presentó “La Pasión de Cristo”, un film de impecable factura técnica que marcó una fugaz revitalización del cine bíblico. Al momento de encarar el proyecto, los productores tenían serias dudas respecto de las posibilidades reales de la película. La realidad los contradijo: se convirtió en una de las más taquilleras de la historia del cine.
FORMATO
El CinemaScope es un sistema de filmación caracterizado por el uso de imágenes amplias en las tomas de filmación, logradas al comprimir una imagen normal dentro del cuadro estandard de 35 mm., para luego descomprimirlas durante la proyección. Así, se logra una proporción que puede variar entre 2,66 y 2,39 veces más ancha que alta.