Padre Aguirre
Alberto Fabian Estrubia.
DNI. 6.240.308.
Señores directores: La muerte nos separa y nos vuelve a unir. Eso es lo que sentimos con la muerte de este querido cura. A partir de su alejamiento, comenzamos a repensarlo y son muchas las reflexiones que emergen. ¿Quién fue el padre Aguirre? ¿Qué nos enseñó y qué nos dejó como legado? Carlos Aguirre fue sacerdote santafesino y un eminente teólogo. Su preocupación pastoral lo llevó a escribir algunos textos que nos quedan como señales para el camino, pero su mayor riqueza fueron sus homilías, francas e incisivas. Su fuerte fue la cátedra que muchas veces le negaron y los sermones dominicales, que solían recibir llamadas de atención.
Los pergaminos que trajo de Roma y toda su sabiduría no fueron suficientes para encontrar su lugar en este mundo pretendidamente cristiano. Eso no fue impedimento para dejar de aprender de sus constantes aportes doctrinarios. Fue un enamorado de Juan XXIII y del Concilio Vaticano II, del que siguió algunas sesiones desde los pasillos. Valoró y defendió los documentos de Medellín y Puebla y se agrupó con los Curas del Tercer Mundo. Todo eso le valió la marginación y el rechazo y se sintió también un payador perseguido, citando a Atahualpa, a quien admiraba.
Y ¿qué nos enseñó Aguirre? Nos enseñó a conocer a un Jesús, plenamente libre, despojado de títulos y ornamentos. A un Jesús que se conmovía con el dolor de los humildes y fustigaba a los ricos por sus mezquindades. A un Jesús que enfrentó a los poderes religiosos y políticos denunciando sus hipocresías y sus injusticias. A un Jesús que llegó a perder la vida por ser fiel a la construcción del Reino de Dios.
¿Cuál es su legado? Muchas veces pivoteaba doctrinariamente en la parábola de El Buen Samaritano, dándola como central del mensaje de Jesús, donde un caminante laico socorre y asiste a un judío, enemigo étnico, a partir de su compasión.
El padre Aguirre nos enseñó a ser libres y a predicar y exigir esa libertad para pensar y para obrar. Y nos sucede algo increíble: muerto él, sentimos que brota en nuestras conciencias como las vertientes en los cerros.




