12 años después
Sobreseyeron por prescripción
a un escribano y una abogada
12 años después
Sobreseyeron por prescripción
a un escribano y una abogada
Engañaron a una mujer que acababa de perder a su esposo e hija en un accidente de tránsito. La causa Neumann-Casuso y Villar llegó a Sentencia pero la dejaron prescribir.
Juliano Salierno
jsalierno@el litoral.com
Doce años y medio después de la muerte del comisario José Alberto Acevedo y su hija Tamara Yésica de 13 años en un accidente de tránsito, la J usticia sobreseyó por el paso del tiempo a un escribano y una abogada que fueron encausados por estafar a la familia de las víctimas, quedándose con el dinero destinado al pago de los seguros de vida.
La causa judicial se inició a comienzos de 2001, luego de que Graciela Lilian Nieva -viuda de Acevedo- se encontrara con que las personas que se habían ofrecido para administrar sus fondos se habían quedado con la plata, en ese entonces unos $ 80.000.
El escribano Fernando Luis Neumann Casuso fue detenido en el marco de la causa a fines de 2001 por ser el principal responsable. Pero también la abogada Regina María Villar se vio involucrada ante las graves acusaciones.
José Alberto Acevedo, comisario de 44 años, sufrió un accidente automovilístico el 9 de enero de 2000 en Las Varillas, Córdoba. Allí perdió la vida él y su hija Tamara Yésica de 13 años.
Dos seguros de vida le correspondía cobrar a la familia. Uno por $ 40.000 de una compañía de seguros privada; y otro por $ 47.700 a través de la Caja de Previsión Social de los Agentes Civiles del Estado por tratarse de un empleado de la fuerza pública.
No cobraron
Graciela Nieva recibió apenas $ 5.000 del primero de los depósitos y el resto lo dejó en manos del escribano, que se ofreció para ayudarlos aduciendo una relación de amistad con Acevedo.
De ahí en más ni la mujer ni sus hijos supieron nada del pago del seguro, que en el caso del segundo fue abonado por la Caja Mutual de la Provincia con tres cheques erogados en marzo, abril y septiembre de 2000 que según acreditó la Justicia fueron cobrados por la Dra. Villar, que era la apoderada.
La trama delictiva se analizó con tanta paciencia en los Tribunales locales, que una década después el expediente alcanzó la prescripción por el paso del tiempo.
Los apoderados de la familia Acevedo contratados para el último tramo de la investigación comenzaron por advertir las excesivas demoras.
Señal de advertencia
El 9 de marzo de 2010 Hugo Benuzzi y Osvaldo Ringa expresaron con preocupación que “en reiteradas oportunidades” solicitaron las actuaciones “resultándonos imposible acceder a las mismas”.
El 21 de mayo de 2010 dijeron ante uno de los juzgados de sentencia “que el expediente de referencia pasa de juzgado en juzgado”, e “indudablemente la injustificada demora en la tramitación perjudica enormemente a mis mandantes”.
El 10 de septiembre del mismo año se elevó un pedido ante la Cámara de Apelación Penal para que se active la causa y se indique los pasos a seguir. En ese entonces el caso ni siquiera tenía número de expediente definido.
Un mes después, el 18 de octubre advirtieron ante el procurador de la Corte Suprema de Justicia que “la causa de referencia lleva vergonzosamente una tramitación de aproximadamente diez años a la fecha”, y denunciaron que “todos los jueces de sentencia se han excusado de intervenir por diferentes motivos” y denunciaron la inminente prescripción.
Finalmente el 12 de julio de 2012 el juez de Sentencia Nº 3, Cristian Fiz, notificó a las partes de la resolución que alcanza al escribano Fernando Luis Neumann Casuso y la abogada Regina María Villar.
El paso del tiempo
Neumann Casuso y Villar fueron procesados el 4 de junio de 2003 por la supuesta “administración fraudulenta, falsificación de cheques y estafa” el escribano; y “falsificación de cheques y estafa en concurso real”, la abogada. En ambos casos fueron sobreseídos por el delito de falsificación de cheques y enviados a juicio por el resto de las acusaciones, cuyas penas máximas eran de 6 años de prisión.
El 14 de junio de 2005 la causa fue elevada a juicio a pedido del ex fiscal Nº 5 José Luis Paz y los imputados se impusieron de la requisitoria fiscal en los meses de octubre y noviembre de ese año.
A partir de ese momento comenzaron a correr los plazos y finalmente le tocó a la fiscal Nº 5, Elena Perticará, ponerle la firma a un expediente que llegó demasiado tarde. Desde esa fecha a la actual “ha operado la prescripción de la acción penal de la presente causa”, indicó la fiscal. El mismo criterio adoptó el juez de Sentencia Nº 3, Cristrian Fiz, que no tuvo más remedio que fallar por la prescripción a pesar de haber motorizado la causa como no se había hecho en toda una década previa.
Las sentencias fueron apeladas por la parte afectada pero en la Cámara Penal no hubo cambios en cuanto a la interpretación de lo que la ley dice sobre la prescripción del delito. Mientras, la acción civil continua su trámite.
Los apoderados de la familia Acevedo, Hugo Benuzzi y Osvaldo Ringa, venían advirtiendo desde hace más de un año que esto podía ocurrir. Foto: Archivo El Litoral
“Me terminaron de arruinar la vida”
Graciela Lilian Nieva tiene hoy 58 años y ejerce el oficio de peluquera con el cual en los últimos años pudo mantener a su familia y darle a sus hijos la posibilidad de estudiar. Vive en Santo Tomé, en la misma casa que supo compartir con su esposo y cuatro hijos, de los que sólo le quedan dos varones.
“Qué piensa de lo que pasó en todo este tiempo” es una pregunta no muy sencilla para la viuda del comisario José Alberto Acevedo. “Todo el sufrimiento de estos años no sirvió de nada”, dice resignada.
En el fondo, “lo único que queremos es que se haga justicia”, pero “puedo pensar que para nosotros no la hay”. Graciela no puede comprender cómo defendieron “a personas que hicieron tanto daño. Esas dos personas me terminaron de arruinar la vida, yo perdí la mitad de la familia, y pasamos mucha miseria”, recuerda.
También dijo que Regina Villar “tuvo beneficios” en tribunales por ser la hija de un camarista y junto con el escribano Neumann Casuso, “que era conocido de mi marido”, terminaron por aprovecharse de la situación de vulnerabilidad.
Graciela recordó que para la época del accidente en que perdió a su marido y a su hija menor, se cumplían cuatro años del fallecimiento de su hijo Matías, a causa de una enfermedad terminal.
A doce años de la tragedia la familia Acevedo está compuesta por Juan José, que es un abogado de 34 años; Federico, de 30 que trabaja como empleado de Correos, y su madre Graciela que con el paso del tiempo se acostumbró “a vivir con sufrimiento y con tristeza”.
Sí trabajaron.
El abogado Hugo Benuzzi hizo un comentario aparte sobre la actuación de quienes entonces eran el juez de Instrucción Segunda, José Manuel García Porta, y el Fiscal Nº 5, José Luis Paz. El primero porque procesó a los imputados, el otro porque impulsó la causa hasta su elevación a juicio. Ambos están jubilados. Además destacó la labor del juez de Sentencia Nº 3, Cristian Fiz, que “hizo en el último año lo que no hicieron sus pares en los diez anteriores”, dijo.
/// EL DATO