Interacción lechera
Interacción lechera
El intercambio con las experiencias latinoamericanas en la producción de leche brinda un panorama que desnuda las falencias y los avances de cada uno. La interacción asoma como un desafío tan enriquecedor como difícil.
Federico Aguer
Merced a la realización de un nuevo evento de carácter internacional, el INTA Rafaela alberga a los referentes de la lechería de distintos países latinoamericanos.
Pude conversar con alguno de ellos, y sus experiencias se vuelcan resumidas en el informe central de esta edición, pero la riqueza que brinda poder entrevistarlos trasciende las páginas de este suplemento.
Algunos provienen de países con sistemas productivos más adelantados que otros. En Colombia y Costa Rica, por ejemplo, avanzan en el desarrollo de sustitutos para el maíz. En el primero se destaca una fuerte apuesta pública y privada hacia la elaboración de biocombustibles, tendientes a derivar a un subproducto como la glicerina a la alimentación animal. Además, están desarrollando una fuerte conciencia medioambiental analizando la relación con la ganadería, la huella de carbono y las normas de calidad. Todo de la mano de los crecientes requerimientos de los mercados externos, donde quieren acrecentar su presencia, compitiendo de igual a igual con países con más trayectoria, como el nuestro.
En el segundo, advierten la importancia que pueden tener pasturas allá poco conocidas en el mejoramiento de la dieta animal. La alfalfa o la avena podrían adaptarse a las condiciones de una lechería tropical.
Un poco más atrás, los peruanos que llegaron a Rafaela, se mostraron interesados en el desarrollo de germoplasmas propios para hacer frente al crecimiento de la agricultura, aunque no es la soja, sino otros cultivos los que ponen en jaque a la lechería del altiplano.
Capítulo aparte para Venezuela, donde producir es ya una verdadera osadía. Desafiando a las mafias y las guerrillas armadas; tratando de aminorar los efectos de un stress calórico agobiante para los animales; luchando contra una inflación que les devora los recursos; intentando adivinar las movidas de un gobierno que es capaz de expropiar desde 2004 a la fecha la friolera de 3,6 millones de hectáreas de campos productivos; la lechería venezolana se debate en el dilema de subsistir, antes que el de plantearse crecer.
En todas, el problema mayor se centra en la reducción de costos y búsqueda de alternativas de alimentación. La mayoría de ellos destacó el grado de avance de nuestros sistemas productivos a la hora de planificar este recurso, aunque ven con preocupación la falta de interés en temas ambientales de nuestra producción. Una interesante pausa para saber hacia dónde debemos ir y hacia dónde no.