Los adolescentes y adultos también deben hacerlo

Vacunarse no es sólo cosa de chicos

En menores de un año, la tasa de cobertura ronda el 95 %. Pero a partir de los 18 meses de vida, comienza a descender bruscamente. Esto se acentúa en la adolescencia y adultez, cuando surgen más excusas para no ser pinchados.

 

Agustina Mai

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Alcanzar el 95 % de cobertura de todas las vacunas en todas las provincias es la meta del Ministerio de Salud de la Nación. Mientras que en menores de un año este objetivo se cumple, a los 18 meses de vida la cobertura baja abruptamente porque el niño está sano y no se lo controla. Pero la baja tasa de vacunación se acentúa aún más en adolescentes y adultos. Éste fue el eje del 8º Seminario de Periodismo Científico, que organizó el laboratorio Pfizer en Buenos Aires y reunió a especialistas en salud.

¿Por qué sucede esto? “Hay que cambiar la idea de que sólo los niños deben vacunarse. Hay vacunas para todas las edades de la vida”, resumió Carla Vizzotti, del Programa de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud de la Nación.

El rechazo a vacunarse por parte de adolescentes y adultos responde a “causas múltiples”, señaló Daniel Curcio, infectólogo del Hospital de Chivilcoy, y ejemplificó algunas “barreras para la vacunación” del paciente adulto, como la falta de recomendación por parte del médico, reparos respecto de la vacunación (“estoy sano”, “tengo miedo de que me haga mal”, “mi obra social no me cubre el costo”) o la inadecuada infraestructura para la administración de vacunas (por ejemplo que los horarios de vacunación coincidan con los laborales).

De 2003 a la fecha se agregaron 10 vacunas al calendario oficial, que ya suma 16. “Cuando se compara el esquema de vacunación que tenía nuestro país hace diez años con el actual, hay un avance muy claro, que nos acerca a los países del primer mundo”, aseguró Alejandro Cané, infectólogo del Hospital Universitario Austral, otro de los expositores del seminario.

Vacunarse no es sólo un derecho individual -a estar protegido-, sino también una responsabilidad social: cuantas más personas se vacunen, menos probabilidades hay de que se propaguen determinadas enfermedades.

Las últimas vacunas

La enfermedad neumocócica es la principal causa de muerte prevenible por vacuna en menores de cinco años, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Si bien mediáticamente resuenan los casos de meningitis por neumococo, Cané aclaró que -en nuestro país- esta bacteria produce entre 300 y 500 casos -por año- en niños, de los cuales mueren entre 100 y 120. Por el contrario, son mucho más frecuentes y mortales los casos de neumonía: según el Ministerio de Salud de la Nación, anualmente fallecen 18.000 adultos mayores de 50 años por esta enfermedad.

En enero de este año, se incorporó al calendario la vacuna neumocócica (13 valente conjugada), que protege contra la principal causa de neumonía y meningitis, para menores de dos años. Desde el Hospital de Niños Orlando Allassia insisten con la vacunación de los bebés.

En el caso de gripe, Vizzotti remarcó la importancia de vacunación en los grupos de riesgo, que incluyen a los bebés de 6 meses a dos años, los mayores de 65 años, el personal de salud, las embarazadas y los enfermos crónicos (enfermedades respiratorias, cardíacas, renales, diabetes, inmunodeprimidos y obesos mórbidos). “Teniendo la vacuna disponible, la gente no se puede morir”, afirmó. El nivel de cobertura de vacunación antigripal para estos grupos es del 76 % a nivel nacional.

En 2005, hubo 26.475 casos de hepatitis A, principal causa de trasplante hepático. Ese año se implementó la vacuna contra este virus y, desde 2007, no hubo más trasplantes por esta enfermedad. En lo que va de 2012, hubo menos de 300 casos de hepatitis A. El éxito de esta vacuna fue reconocido por la OMS que “recomendó la estrategia de dosis monovalente que se aplica en la Argentina, cuando en otros países el esquema es de dos dosis”, detalló Vizzotti.

Recientemente, el Ministerio de Salud lanzó un programa nacional de vacunación contra la hepatitis B (obligatorio y gratuito) para todos los argentinos, sobre todo los mayores de 20 años.

Anteriormente, en octubre de 2011, se sumó al calendario la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), que se aplica a las niñas a los 11 años y protege contra el cáncer de cuello de útero. “Los resultados se verán probablemente dentro de 20 ó 30 años, si además se siguen los controles ginecológicos de rutina“, declaró Cané. A nivel nacional, sólo el 25 % cumplió con las tres dosis obligatorias. En la provincia, el 39 % de las niñas nacidas en el 2000 completó el esquema de vacunación.

Ante la consulta de El Litoral, Andrea Uboldi, directora provincial de Promoción y Prevención de la Salud, realizó un balance positivo. “En Santa Fe se implementó la vacunación por padrón, es decir que se conoce exactamente qué niñas recibieron las tres dosis”. Además, esta vacuna tuvo una mejor adhesión porque se asocia el VPH con el cáncer y “cuando una vacuna tiene impacto sobre una enfermedad asociada a la muerte, es mejor recibida por la comunidad”, indicó. Asimismo, tuvo un “efecto arrastre” sobre la triple bacteriana celular -que también se coloca a los 11 años-, que pasó de una cobertura del 40 % al 70 % en sólo seis meses.

“La vacunación en adolescentes era muy conflictiva porque no quieren vacunarse y la acción de los padres es limitada. Por eso, se corrió de los 16 a los 11 años, porque en la preadolescencia los chicos están escolarizados y los padres todavía tienen más control”, contextualizó Uboldi.

Vacunarse no es sólo cosa de chicos

Ser creativos

En 2008 se desarrolló una campaña contra la rubéola destinada a los hombres. “Fue complicadísimo porque había que vacunar al joven adulto masculino, que no quiere ir al hospital porque está sano”, recordó Andrea Uboldi, directora provincial de Promoción y Prevención de la salud. Ante esta realidad, se diseñó una estrategia “fuera de los ámbitos de salud”. “Vacunamos en las plazas, las canchas de fútbol y hasta en los boliches, en las fábricas y las universidades. Los perfiles de vacunación tienen que adaptarse a la comunidad”, señaló la funcionaria.