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“Lenguajes de la sexualidad”
Presentado en forma de términos ordenados alfabéticamente, Lenguajes de la sexualidad no es , sin embargo, un glosario de términos ni, estrictamente hablando, un diccionario que intente presentar definiciones precisas. En declaraciones del propio autor, se trata más bien “de una serie de ensayos breves sobre conceptos claves que cumplieron un papel significativo en definir nuestra comprensión acerca de la sexualidad humana”.
Cada término se explaya en una dimensión de entre 800 y 2000 palabras, describe la evolución de la palabra en cuestión y pone sobre el tapete sus significados contemporáneos. Es necesario advertir, sobre todo con respectos de términos relativamente recientes (“gay”, por ejemplo, o “queer”) que en poco tiempo han tenido variaciones notables de uso, que se requiere una especial sensibilidad en cuanto al contexto y a los períodos temporales.
Así tenemos la primera palabra del libro: “Abyección”. Su uso en el campo de la sexualidad se debe en gran medida a un libro de Julia Kristeva, que define como abyección al proceso psicosexual universal que el niño atraviesa al romper la relación primaria con la madre y al establecer los límites de sí mismo y de los otros en el estadio del espejo. “Lo abyecto representa una amenaza al significado, a la identidad y al orden, pero suscita una constante y perturbadora atracción y hasta placer. Un rasgo característico es la repulsión y la fascinación que provoca un cadáver. También se alimenta de un sentido del horror y de lo extraordinario que se basa en nuestra fascinación por el género de terror”, Por extensión, se usó el concepto para teorizar la expulsión y execración de grupos temidos y marginados (mujeres, minorías raciales, enfermos, homosexuales). Finalmente el autor se explaya en el uso del término por “teóricos Queer con respecto al particular horror que la homosexualidad parece provocar en algunos grupos, y la aversión y vergüenza que expresan muchas personas gays con respecto a sí mismas”.
El último concepto del libro es “Violencia sexual”, definida como “una violación forzosa física o mental del espacio, el cuerpo o el ser de una persona por parte de otro o de otros. Se repasan en primer lugar los sentidos y declaraciones mundiales sobre el tema. “La violencia sexual es un acto de poder que utiliza la sexualidad para garantizar la perpetuación de las relaciones de dominio y subordinación”, se lee. “Las raíces de esa violencia deben encontrarse en frustraciones, en enojos suprimidos, en represiones, en fuentes diversas y en el poder. A pesar de los cambios radicales en los modelos de la intimidad, persisten desigualdades no sólo entre hombres y mujeres, sino también entre hombres y otros hombres, entre mujeres y otras mujeres, y entre el normal y el transgresor”. Se han detectado cinco comunes denominadores: en primer lugar, los actos de violencia sexuales “están íntimamente relacionados con concepciones sociales de género y con los roles genéricos apropiados. En segundo lugar, la violencia infligida contra las minorías y las mujeres se refracta a través de dimensiones fuertemente sexuales -en especial, en la alta incidencia de violaciones-. En tercer lugar, estas acciones a menudo se justifican haciendo referencia a factores religiosos o culturales locales, que reclaman una aprobación comunitaria para los actos de violencia. En cuarto lugar, muchas leyes en los países en que abundan la violencia y el abuso a menudo desempeñan un papel al justificar el abuso, y los funcionarios públicos, en particular la policía, muchas veces tienen una función importante al generar violencia. Finalmente, aunque el rol del Estado es crucial al permitir la violencia, gran parte de la violencia contra las mujeres y las minorías sexuales la llevan a cabo actores privados, en los hogares o en las localidades”.
Jeffrey Weeks (1945, Inglaterra) es un historiador y sociólogo especializado en sexualidad. Publicó Nueva Visión.
Es necesario advertir, sobre todo con respectos de términos relativamente recientes que en poco tiempo han tenido variaciones notables de uso, que se requiere una especial sensibilidad en cuanto al contexto y a los períodos temporales.