Se frena el gigante
Se frena el gigante
Producción industrial china registra
el menor crecimiento en 39 años
Para los analistas, se trata de un bajón coyuntural
De la Redacción de El Litoral
redaccion@ellitoral
DPA
La producción industrial china registró en agosto un crecimiento del 8,9 por ciento en términos anualizados, el nivel más bajo de los úlimos 39 años, según cifras publicadas hoy por la oficina nacional de estadísticas en Pekín.
Analistas consideran que las cifras actuales de producción industrial e inversiones en depósitos ponen de manifiesto los persistentes problemas de la economía china, la segunda mayor del mundo por detrás de Estados Unidos.
“La economía de China continúa en un bajón coyuntural que durará probablemente por más tiempo del esperado”, afirmó el subdirector del instituto de economía de la universidad de Renmin, Liu Yuanchun, citado por la agencia de noticias oficial Xinhua.
Por su parte, el índice de precios al consumo (IPC) en China subió al 2 por ciento interanual durante agosto, informó hoy la Oficina Nacional de Estadísticas, en un dato que puede complicar la aplicación de medidas de estímulo económico en el país.
Según los datos oficiales, en buena parte la subida se debió al aumento de los precios de los alimentos, que crecieron un 3,4 por ciento interanual frente al 2,4 por ciento del mes anterior, debido a la temporada de lluvias torrenciales y su efecto sobre el suministro de los cultivos.
El índice de precios al productor, otro parámetro clave para medir la inflación, cayó por su parte al 3,5 por ciento interanual en agosto. En julio, el índice de precios al productor había caído un 2,9 por ciento. Estos datos representan la caída por sexto mes consecutivo de los precios al por mayor en China.
La Oficina Nacional de Estadísticas indicó que la inflación en China subió un 0,6 por ciento en agosto con respecto al mes anterior.
A juicio de los analistas, el avance de la inflación puede complicar el margen de las autoridades para poner en marcha nuevas medidas de estímulo, necesarias para reactivar la economía en momentos en los que la actividad en China da señales de ralentización.
Según la firma IHS Global Insight, es necesario “un mayor estímulo para aumentar el crecimiento, pero hay menos espacio para absorber las presiones inflacionistas de ese estímulo” una vez conocidos los datos de hoy.
Desde que la inflación llegó al 6,4 por ciento en junio del año pasado -el mayor nivel desde 2008-, las autoridades chinas han dado un giro de 180 grados a su política económica.
Si entonces su mayor preocupación era evitar una escalada de los precios, en los últimos meses el Gobierno chino ha adoptado una serie de medidas para estimular el consumo interno, ante la difícil situación económica en EEUU y la Unión Europea, que ha comenzado ya a repercutir de manera negativa en las exportaciones chinas, el gran motor de la economía de la República Popular.
Desde junio el Banco Central chino ha recortado en dos ocasiones los tipos de interés y ha rebajado los requisitos de reservas de capital para los bancos.
Y en la última semana, las autoridades chinas han dado a conocer que el país desembolsará 800.000 millones de yuanes (127.000 millones de dólares) en proyectos de infraestructura, incluidas nuevas líneas de metro y de tren, para tratar de estimular la economía.
Pero el Gobierno chino quiere moverse con cautela, para evitar que se repitan las fuertes presiones inflacionistas de 2008, cuando un primer grupos de medidas de estímulo económico aprobado como cortafuegos contra el estallido de la crisis económica global dio como resultado un importante repunte de los precios y una burbuja inmobiliaria.
En un reciente informe, el Banco Central chino había advertido de la posibilidad de un aumento significativo de las presiones inflacionarias a partir de agosto.

Varias operarias chinas trabajan en una línea de montaje de televisores en una fábrica de Shenyang.
Foto: EFE
/// análisis
Lucha de poder por Politburó chino: Se espera renuncia de Hu Jintao
Andreas Landwehr - DPA
El cambio generacional en la cúpula política china ya comenzó. Como posible señal de inicio de la transferencia del poder a la nueva “quinta generación de liderazgo” es considerada la caída de un influyente y cercano colaborador del jefe de Estado y del partido Comunista, Hu Jintao, por el escándalo por el encubrimiento de la causa de la muerte de su hijo a bordo de un Ferrari en marzo.
El presidente saliente no sólo parece políticamente debilitado. “Tenía mal aspecto”, dijo alguien, que se encontró de nuevo con el líder, de 69 años, tras no verlo durante algunos meses. “Hu Jintao envejeció”.
Pocas semanas antes del Congreso del Partido Comunista Chino a mediados de octubre, analistas chinos creen probable que el presidente renuncie a todos sus cargos.
Es posible que Hu Jintao también entregue la presidencia del consejo militar, a diferencia de su antecesor Jiang Zemin, que mantuvo en su poder por otros dos años el comando supremo sobre las fuerzas militares tras el último cambio en 2002 y hasta hoy mueve los hilos entre bambalinas.
“Posiblemente Hu Jintao abandone” todos los cargos, según el politólogo Zhang Ming de la Universidad del Pueblo en Pekín.
Originalmente se esperaba que el presidente ejerza influencia en el futuro en el Politburó del Comité Central a través de su hombre de confianza Ling Jihua. Pero el escándalo alrededor del accidente de su hijo, que estaba en el Ferrari con dos mujeres presuntamente semidesnudas, hicieron insostenible la permanencia del aliado de Hu Jintao en el gobierno.
Que el hijo de un alto funcionario comunista haya podido adquirir un automóvil deportivo de más de cuatro millones de yuan (alrededor de medio millón de euros) es para el pueblo chino otra prueba de la corrupción y la pérdida de la moral.
“Ahora fue separado anticipadamente del cargo de director de la Oficina General‘ del Comité Central, dijo Zhang Ming y ve en esta medida el primer paso hacia una transferencia de poder completa, con la cual tal vez Hu Jintao quiere dar un buen ejemplo. ‘La transición podría realizarse así sin dificultades”, añadió.
En las reuniones estivales de los viejos y los nuevos líderes en la localidad balnearia de Beidaihe hubo un fuerte debate sobre la conformación del grupo dirigente definitivo.
“La resistencia de los viejos líderes partidarios era grande”, dijo un miembro de una influyente familia a la agencia dpa.
Al comienzo tampoco hubo una decisión acerca de si el centro de poder supremo, el Comité Permanente del Politburó, se reducirá de nueve a siete miembros, para hacer más fuerte el liderazgo. Hasta se discutió sobre una reducción a sólo cinco integrantes.
Cuántos serán finalmente todavía no se conoce, pero el líder está decidido desde hace tiempo: el vicepresidente Xi Jinping, de 59 años, será el nuevo jefe de Estado y del partido Comunista.
El actual viceprimer ministro Li Keqiang, de 57 años, también forma parte del Comité Permanente, porque en marzo se convertirá en jefe de gobierno.
Todo lo demás es pura especulación. El jefe del partido de Shanghai Yu Zhengsheng, de 67 años, que podría asumir la presidencia del Parlamento, tiene buenas perspectivas a integrar el círculo de dirigencia más íntimo.
En una situación similar se encuentra el viceprimer ministro Zhang Dejiang, de 65 años, que reemplazó como jefe del partido de la metrópolis de Chongqing a Bo Xilai, destituido tras ser acusado de corrupción y su esposa condenada por asesinato.
El viceprimer ministro Wang Qishan, de 64 años, respetado por sus conocimientos de economía y finanzas, podría continuar su trabajo como primer vicejefe de gobierno.
En tanto, el jefe del Departamento de Organización del Comité Central del Partido Comunista, Li Yuanchao, de 62 años, es mencionado como posible vicepresidente.
Pero si el jefe del partido en la poderosa provincia sureña de Guangdong, Wang Yang, de 57 años, logra ingresar en el Comité Permanente, aparentemente todavía no es seguro.
La prolongada lucha de poder de las fracciones, familias y grupos de interés causa inquietud en el partido.
La herencia de la dirigencia saliente es discutida como algo controvertido. Se habla de una “década perdida”.
El principal redactor del diario ‘Xuexi Shibao‘ (Study Times), de la Escuela Central del Partido, Deng Yuwen, se quejó de la falta de reformas políticas y económicas, el creciente abismo en los ingresos, la decadencia moral y la corrupción.
En un texto, que fue tomado por la página web de la revista “Caijing”, Deng Yuwen pidió limitar el poder absoluto del partido: “La excesiva concentración del poder gubernamental sin división de poderes es una causa fundamental de muchos problemas sociales”.