Edición del Jueves 13 de setiembre de 2012

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Treinta años sin “El Cisne” - Edición Impresa - Opinión Opinión

AL MARGEN DE LA CRÓNICA

Treinta años sin “El Cisne”

Un bolso de Hermès lleva su nombre, al igual que una avenida de Mónaco junto al mar. También un teatro e incluso un hospital recuerdan a la princesa y estrella de Hollywood Grace Kelly, que murió hace 30 años en un accidente de tráfico.

Esta hermosísima mujer dejó la meca del cine para convertirse en princesa cuando se casó con Rainiero III de Mónaco. Su boda, en 1956, transformó su vida en una especie de cuento de hadas, que se elevó a mito a raíz de su trágico accidente.

Biógrafos, cineastas y fotógrafos han intentado atisbar la verdad sobre una vida truncada repentinamente a los 52 años, cuando aquel Rover 3500 volcó y Grace Kelly murió como consecuencia del accidente, mientras que su hija, la princesa Estefanía (que entonces tenía 17 años) sobrevivió.

En una de sus biografías, el alemán Thilo Wydra plantea la imagen de una mujer destrozada: por un lado alegre, divertida y salvaje, pero por otro preocupada, miedosa y cerrada en sí misma.

Grace creció en Filadelfia en un estricto entorno familiar. Fue la tercera de cuatro hijos en un hogar donde la disciplina, la ambición y la perseverancia eran virtudes, afirma el biógrafo. La presencia de un padre dominante y la búsqueda de reconocimiento son dos conceptos clave también en la biografía publicada en 1987 por James Spada: “Grace Kelly. Las vidas secretas de la princesa”.

Spada describe a una mujer de apariencia fría, pero que escondía un volcán en su interior.

Grace dejó Filadelfia a los 17 años para ir a Nueva York y dedicarse a su pasión: el teatro, el cine y la televisión. Los años que transcurrieron entre 1947 y 1956, en los que rodó11 películas, fueron al parecer los más felices de su vida.

Con sólo 25 años había conseguido convertirse en una de las grandes actrices de personajes de Hollywood. “Rear Window”, “Dial M for Murder” y “To Catch a Thief” hicieron de Kelly una celebrada estrella. Aunque para muchos en esa fábrica de los sueños, la intensa belleza de la actriz y su origen católico formaban un cóctel sospechoso.

Su gran cambio de papel llegó con lo que muchos calificaron como “la boda del siglo”. Probablemente, ni siquiera la propia Grace reconoció los sacrificios que tuvo que hacer para convertirse en la princesa Gracia. Como representante del principado y madre de tres hijos, cumplió con el protocolo y el deseo de Rainiero de que renunciara a su carrera. El matrimonio fue problemático, Gracia se sentía cada vez más depresiva y acudía al alcohol. En1962, Hitchcock y ella se hicieron ilusiones cuando el cineasta le ofreció un papel en “Marnie”, pero al final triunfó la cuestión de Estado y Tippi Hedren encarnó a la ladrona. “Parece que estuvo encerrada una semana, no habló con nadie y que en esa semana se rompió un pedazo de Grace Kelly”, escribe Wydra.

Lo que ocurrió 20 años después, cuando el Rover 3500 de la princesa volcó en la carretera entre La Turbie y Mónaco, sigue sin estar claro. ¿Fue un paro cardíaco? ¿Una discusión con su hija? ¿Era Estefanía quien estaba al volante? ¿O es que Grace era tan infeliz que no frenó a propósito cuando se aproximó a la curva, como afirman los rumores? Nadie lo sabrá, lo cierto es que su leyenda sigue viva.



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Jueves 13 de setiembre de 2012
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