LAURA UPLINGER HABLÓ SOBRE CONCEPCIÓN CONSCIENTE
Pensar en la belleza de cómo se llega al mundo
LAURA UPLINGER HABLÓ SOBRE CONCEPCIÓN CONSCIENTE
Pensar en la belleza de cómo se llega al mundo

Ana Laura Fertonani
“Dime cómo naces y te diré quién eres” es la frase que define y fundamenta la psicóloga y educadora Laura Uplinger, que actualmente vive en Brasil. En Santa Fe, la convocaron un par de temas: concepción consciente se tituló la charla que brindó en Tinkunaco y otra en Loa sobre la felicidad.
En diálogo con El Litoral, habló de la etapa que “afecta a todos”, que va desde la pre-concepción, donde cobra importancia el deseo, hasta el final del amamantamiento, “es desde donde se construye energéticamente tu ser, una construcción que queda plasmada para siempre”.
Uplinger sostiene que un buen embarazo empieza por “llegar a un hogar siendo deseado, es una inmensa alegría para la autoestima de ese ser humano que va a ser tan importante luego en la vida. O quizá no era el momento pero el hecho de ser bien recibido, ¡qué maravilla! También significa que la madre y el padre van a poner un poco de atención en su alimentación, estilo de vida, que haya salud física, mental, emocional y espiritual, es maravilloso para la llegada de un ser sensible.Y la manera en que la madre ve la vida, cómo considera su relación con el universo... La calidad de los órganos de mi bebé no depende sólo de la genética y la alimentación, depende esencialmente de cómo la madre ve la vida”.
Y subrayó: “Si hay un alimento para el bebé es la alegría de la mamá”.
—¿Cómo ve la práctica actual de los partos en sanatorios y hospitales?
—En Brasil hay muchas cesáreas, no se detecta el momento en el que el bebé quiere nacer. Cuanto más uno va a interferir en el trabajo de parto de la mujer, en el nacimiento del bebé, menos uno está colaborando con la fisiología del parto, con la naturaleza. Hay mucho abuso, en todos los países, les estamos robando a las mamás los partos y a los bebés el nacimiento consciente, armonioso, con la intimidad, privacidad... Como cuando uno hace el amor no quiere ningún testigo, en el nacimiento también es así, cuanto más tranquilo es el lugar, el momento de nacer, los bebés nacen con las manos abiertas, sin llorar, es un placer.
Uplinger cuenta que tuvo a su bebé en su casa, a la luz del fuego, “es extraordinaria la paz que viene con un nacimiento así. Muchas veces en los hospitales/sanatorios son nacimientos que dependen de un protocolo: más oxitocina de síntesis o una inducción de parto o obligarte a quedarte en esa mesa, no estás libre de los movimientos”.
MOMENTO DE PAZ
“No necesitamos aumentar el dolor y por todas partes lo aumentamos -agrega-. Cuando una mujer está en trabajo de parto las caderas se están abriendo. Si eres una mujer libre de sus movimientos, en paz, tranquila, relajada, en trabajo de parto, el organismo sabe cómo encontrar posiciones y libera en la corriente sanguínea hormonas, y la percepción del dolor no está, es una sensación de fuerza”.
“Cuando una mujer va a dar a luz es importante que esté en las mismas condiciones que estamos todas las noches justo antes de dormir: que nadie me toque, me hable, muchas personas quieren que no haya ruido antes de dormir, prefieren estar en lugares sin colores o que no sean extraños, todas las condiciones que uno necesita para adormecer son las condiciones que nuestra neocorteza nos pide para reducir al máximo la adrenalina, la adrenalina de pensar, de hablar y justo cuando hay poquísima adrenalina es donde puede fluir la oxitocina.
“Una de las razones por la cual el parto puede ser muy demorado es que la mujer no puede parar el flujo de adrenalina en su neocorteza, por eso la liberación de la oxitocina no se da”.
—¿Un mal parto de qué modo va a afectar a esa persona?
—El parto siempre va a influenciar pero va a influenciar sobre un embarazo que fue ambivalente, difícil, con dificultades, pero un embarazo bellísimo, un bebé muy deseado, en las primeras semanas de amamantamiento tenemos una oportunidad. La naturaleza nos brinda eso, si hay una fase que nos fue muy difícil viene otra muy provechosa. Si nada se hace, si el bebé no es amamantado, si no hay intimidad después de nacer, si el parto fue muy difícil cargamos con esa dificultad. Hay gente con traumas de nacimiento, con concepciones violentas, que le puede dejar un registro de la vida violento... Dicen que nunca es tarde para tener un buen nacimiento. Una persona a los 60 años con la terapia adecuada puede encontrar maneras, entender qué pasó, no es cuestión de culpar a nadie, sino reorganizar el pensamiento sobre su propio valor.
“Tenemos milenios de una cultura contraria. Si examinamos antropológicamente, en la antigüedad los puntos de civilización que conocemos vemos que cuando una mujer tenía un status social económico elevado, una de las primeras cosas que hacía cuando nacía su hijo era dárselo a la nodriza, a la ama de leche, y la educación también era hecha por otros. Los papás que educaban a sus bebés eran los que no tenían cómo elegir de otra manera. Desde los años ‘70 se ve por primera vez familias gozando con la idea de un embarazo, mujeres felices con el amamantamiento, con un parto consciente. Por primera vez estamos pensando en la belleza de cómo se llega al mundo y la responsabilidad en la pareja. Y poco a poco surgen médicos mejor equipados para dejar el nacimiento en manos de los profesionales del nacimiento que serían las parteras, seres que entienden de la salud de la vida, porque nacer es un acto de salud, no es un acto médico. Tiene sus peligros, sí, y un profesional va a saber cuándo llamar al médico”.
La psicóloga y educadora en el ámbito de la concepción consciente, de la paternidad y de la maternidad pre y perinatal estuvo en Santa Fe. Definió las “mejores condiciones” para el embarazo y nacimiento.

Brasileña y norteamericana, de formación francesa, es reconocida internacionalmente por su discurso sobre el psiquismo fetal, el cuidado de la mujer gestante y su papel en el adviento de una humanidad más saludable. Foto: PABLO AGUIRRE