Editorial
Trasladar el puerto es generar riqueza
Santa Fe debe celebrar cada paso hacia la reconversión del puerto como parte del proceso de refundación de la ciudad. Para quien tenga una mirada inmediata, el enunciado puede parecer una desmesura; pero la extensión hacia el Paraná de la estación fluvial revitaliza el origen histórico y -fundamentalmente- procura un futuro de desarrollo de alto impacto económico y social.
Desde hace 40 años los muelles santafesinos fueron quedando fuera de escala; el reciente anuncio del gobernador sobre la inminente licitación, expande horizontes ciertos al crecimiento. Antonio Bonfatti calificó como histórico el consentimiento del Fonplata al pliego licitatorio elaborado por el ente administrador portuario.
No se trata de un enunciado de fe, aunque los grandes emprendimientos no prescinden de ella; hay en escena una ecuación de valor y oportunidad. Un buque Handymax capaz de surcar océanos, podrá entrar hasta nuestras costas para cargar hasta 45 mil toneladas; ese solo buque necesitaría 30 barcazas, 900 vagones o hasta 1.500 camiones con acoplado para ser completado. Sólo un buque, de los muchos que sucederán.
Hay que entender que transferir cargas en nuestra ciudad significa recibir todo ese movimiento multiplicado, asistirlo con servicios, financiación o profesiones, proveerlo de los insumos energéticos o alimenticios, atenderlo con cobertura médica o de seguros. Y transformar matearias primas en productos industriales. La multiplicación no se puede medir, pero se debe entender. Hay trabajo y riquezas que llegarán inexorablemente.
El puerto de Santa Fe tiene en su hinterland no sólo a la soja. Están la evolución del arroz, la potencia industrial alimentaria y metalmecánica de la Región Centro, las terminales automotrices o el clúster de la maquinaria agrícola, las mineras andinas o de países limítrofes. El entramado logístico deberá completar rutas y vías férreas, para sumarse al dragado y balizamiento de la hidrovía para ultramarinos hacia el sur y para barcazas hacia el norte de Santa Fe.
Pero además, el traslado del puerto significa terminar con la sangría de riquezas que se van de la región por altos costos económicos -y ambientales- en alternativas de transporte menos eficientes. Abaratar la logística es mejorar la competitividad local en los mercados del mundo.
Hace 14 años estas páginas agitaron la idea; dos años más tarde se plantearon los primeros pasos para analizar la factibilidad. El plan maestro se presentó en 1999 en el suplemento 80 años de El Litoral; el tiempo enriqueció la iniciativa y le abrió espacios a la radicación de industrias de transformación y a la terminal multipropósito, que dejó atrás el destino excluyente de los graneles.
La decisión política de la administración provincial y el respaldo por ley de la Legislatura santafesina aportarán U$S 40 millones, incluyendo la devolución de U$S 15 millones del crédito del Fonplata. Cuando el ya explícito interés de firmas nacionales y multinacionales se haga oferta, se destrabarán además otros U$S 13,5 millones de la Nación para el puente de acceso al complejo; los privados completarán la cifra de inversiones hasta U$S 174 millones. Santa Fe empezó en el puerto, y tiene en él su porvenir.




