Querer que se pueda

En la semana marcada por los festejos de la fragata y el reencuentro de la Mesa de Enlace, nuevos indicadores se suman a una campaña que sigue agregando oportunidades para el campo argentino.

Federico Aguer

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En el debe de las novedades de la semana, asoma el último informe de la CICCRA, que sugiere que el auspicioso proceso de retención de vientres, ya es parte del pasado. De continuar esta tendencia, aún sin llegar a una nueva liquidación, el stock ganadero nacional habrá descendido desde los 60 millones de cabezas de 2006-08 a los 51 millones en marzo de 2013. “Es decir, la producción futura se desarrollará a partir de un escalón 15% más bajo que cuando empezó la intervención de los mercados de ganados y carnes” sentencia la entidad.

Lo sigue de cerca un paro aceitero que pese a tener bajo impacto en los mercados, no logró solucionar el reclamo de fondo; una caída en el rinde del girasol a medida que avanza la cosecha; y la suba del glifosato importado, cuya cotización parece ir de la mano de las predicciones climáticas para la semana: todo para arriba.

Hablando de clima, se puede vislumbrar cierta continuidad de la sequía norteamericana, según se desprende de las declaraciones de un tal Bryce Anderson, consultor climático del sitio agrícola DTN, quien anticipó que “a menos que haya un cambio repentino hacia condiciones de alta humedad, la sequía seguramente tendrá impacto durante la época de siembra de maíz”, a partir del próximo abril, factor que sin dudas, influirá positivamente sobre el precio de los granos.

Y como si las variables a analizar fueran pocas, otro jugador entra a la cancha, con serias intenciones de desbancar al “Niño”, Se trata del AMO (Oscilación Multivariada del Océano Atlántico), que proviene de un calentamiento oceánico, y sería la causa de las excesivas lluvias del año pasado. Al ser un fenómeno de largo plazo, seguiría teniendo gran influencia durante el verano, generando fuertes tormentas, y -como si fuera poco- persistiría en el otoño, complicando la cosecha y anticipando algunas heladas.

Por eso, decidimos ajustar la mirada una vez más en esos pequeños “milagros” que ocurren, silenciosos, tranqueras adentro. Como el que genera cada mañana Daniel Leguizamón, ese muchacho llegado de Córdoba para edificar su sueño de vida en un tambo santafesino, donde encontró su lugar en el mundo, “apadrinado” por un Ingeniero del INTA que decidió darle una mano.

Este Campolitoral está dedicado a aquellos que -como Daniel o Mario Mondino- ven más allá de lo negativo que muestren los noticieros. Porque saben que se puede, y además, quieren que se pueda.