Bajó un 57 % la mortalidad por tos convulsa en bebés

En 2011 habían fallecido 70 lactantes, pero en 2012 fueron 30. La vacunación de las embarazadas contra la bacteria que produce la enfermedad fue clave.

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Prevención. Durante el año pasado, el 40% de las embarazadas fueron inoculadas contra la tos convulsa en la Argentina.

 

De la Redacción de El Litoral

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En el 2012, 30 niños murieron por tos convulsa en la Argentina, un 57,2 % menos que el año anterior, cuando fueron 70 los fallecidos a causa de esta enfermedad. El 76 % de los 30 decesos eran menores de tres meses, según informó el Programa Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles (Pronacei).

Esta disminución de la mortalidad fue posible gracias a la estrategia de control de la enfermedad implementada por el Ministerio de Salud de la Nación. Desde febrero de 2012, la Argentina se convirtió en el primer país de Latinoamérica en vacunar a embarazadas contra la tos convulsa -también conocida como coqueluche o tos ferina-, con un esquema de una dosis de la vacuna triple bacteriana acelular a todas mujeres embarazadas en la semana 20 de gestación. De este modo, las madres transfieren los anticuerpos contra la enfermedad a los bebés, quienes obtienen protección para los primeros 6 meses de vida, tiempo en el que tienen mayor riesgo de enfermar.

“Se aplicaron más de 276.000 dosis de vacunas en 2012, alcanzando casi al 40 % de las embarazadas de todo el territorio nacional”, detalló Carla Vizzotti, responsable del Pronacei.

Características

La tos convulsa es una enfermedad endémica producida por la bacteria bordetella pertussis, que se distribuye en todo el mundo, con picos de frecuencia cada dos a cinco años. Si bien la introducción de la vacuna disminuyó la cantidad de casos, no modificó su periodicidad y actualmente se la considera una enfermedad reemergente.

En la actualidad se producen 50 millones de casos de coqueluche en el mundo y 350.000 personas mueren por año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La neumonía es la causa de la mayoría de decesos por tos convulsa, así como complicaciones menos frecuentes como convulsiones, encefalopatías, sobreinfecciones bacterianas y afecciones asociadas a los efectos de presión por la tos paroxística severa.

Los síntomas que presenta en su fase inicial son catarro, con fiebre escasa o ausente, rinitis, estornudos y accesos de tos. En su evolución, se observa accesos repetidos y violentos de tos que duran entre 1 a 6 semanas, con un sonido respiratorio anormal y la expulsión de mucosidades claras y adherentes.

En los lactantes, los síntomas incluyen dificultad para la alimentación, aumento de la frecuencia respiratoria y tos; mientras que en adolescentes y adultos, se caracteriza por tos seca intratable y de larga duración.

Muy contagiosa

La tos convulsa se contagia a través del contacto directo con las secreciones de las mucosas de las vías respiratorias de las personas infectadas y tiene una incubación de 7 a 10 días. Si bien en los adultos y adolescentes generalmente no produce problemas graves, estos grupos son la fuente de contagio de los niños menores de 1 año, quienes tienen una alta probabilidad de desarrollar complicaciones severas e inclusive la muerte.