Llegan cartas
Víctor Chena
Norberto Amicone y Roberto Casabianca.
DNI: 6.260.335 y 6.250.460. Siprus.
Señores directores: A lo largo del camino de la lucha gremial, muchas veces duro, el destino nos regaló la presencia de un ser irrepetible al que tuvimos la suerte de conocer. Un ser bueno, conciliador y luchador por excelencia: Víctor Chena.
De estatura pequeña y muy delgado, había nacido en la provincia puntana de San Luis, formando parte de una familia numerosa. Como muchos en aquella época de los 60, soñaba con viajar y poder cambiar el mundo. Lleno de ideales y de sentimientos, llegó a Santa Fe para recibirse en la Facultad de Ingeniería Química como licenciado en Química, lo cual le permitiría viajar a España, en donde trabajó algunos años.
Durante su primera estadía en esta ciudad, y aprovechando sus condiciones futbolísticas, llegó a desempeñarse en las divisiones inferiores del Club Colón, del cual se hizo hincha apasionado, cosechando muchos amigos, que se sumaron a los que había incorporado en su vida universitaria.
En España se desempeñó en tareas profesionales, pero muy pronto regresó a Santa Fe porque extrañaba profundamente a su terruño y a sus amigos, ocupando un cargo en el entonces Instituto Bromatológico, hoy Assal, como especialista en aguas. Conoció a quien sería su esposa, Beatriz, y de ese matrimonio nacieron sus dos hijas Carolina y María Emilia.
Un objetivo tenía aún no cumplido, que traía de sus sueños de juventud: el de la lucha gremial. Participó en ella y por ganarse el reconocimiento de sus colegas accedió como secretario general de Siprus (Sindicato de los Profesionales Universitarios de la Salud), consiguiendo lo que tantos otros intentamos y no pudimos lograr: la incorporación de Rosario al sindicato y la inscripción gremial del mismo.
Lo logra por haber sido una persona que irradiaba mucha paz, haciendo que todos los que estábamos a su lado nos sintiéramos felices en la lucha, haciendo que cada uno de sus gestos quedara grabado en nuestra retina.
Actuó con su amistad, como dijera William Arthur Ward: “Un amigo verdadero conoce tus debilidades pero te hace notar tus fortalezas; siente tus miedos pero fortifica tu fe; reconoce tu falta de habilidad pero acentúa tus posibilidades”.
Hoy, a un poco más de tres años de su temprana partida, nos guía el compromiso de continuar su lucha, por difícil que ésta sea.
A Víctor Chena, que fue un ejemplo de amistad y coherencia le decimos: ¡Hasta siempre, querido amigo!




