Los auténticos decadentes
Los auténticos decadentes
La Fiesta Nacional del Trigo contó con el auspicio del mismo Gobierno que hizo retroceder al cultivo a las cifras más pobres de su historia. Prioridades y paradojas de una triste realidad.
Federico Aguer
Quiso el destino que Leones, Córdoba, sea la capital nacional del trigo, y que allí, cada año, la localidad celebre, simbolizando en el cereal, todo su potencial productivo. Al igual que tantos pueblos y ciudades ligados al campo, los leoneses volvieron a vestirse de fiesta, aunque a sabiendas que este año, había pocos motivos para celebrar.
Oficialmente, el evento reviste el carácter de Fiesta Nacional, merced al Decreto Nº 12026 del Poder Ejecutivo del año 1956. “Este evento que supera los límites del mero festejo, la más antigua de las evocaciones Nacionales, ha conservado su plena vigencia durante mas de cinco décadas sin claudicar los nobles objetivos que la sustentan, pese a las duras contingencias por las que ha debido transitar, derivadas de situaciones políticas o económicas adversas”, dicen con razón los organizadores.
El evento, que cuenta con desfile de carrozas alegóricas, la elección de la reina y espectáculos artísticos, también organiza un concurso nacional de calidad de trigo, donde técnicos del Ministerio de Agricultura e INTA premian a las muestras de mejor calidad expresadas en proteínas y peso hectolítrico (ph).
“Leones, corazón de la Pampa Gringa, es año a año epicentro de debates, discusiones, foro abierto a la comunidad y a todas las organizaciones gremiales y oficiales que deseen participar en búsqueda de soluciones”, agregan en su sitio web.
Por eso, tres de los cuatro presidentes de las entidades que componen la Mesa de Enlace estuvieron allí. Etchevehere, de SRA, recomendó a los productores “conservar el poder adquisitivo del grano en un año que habrá más de 30 por ciento de inflación”.
Este año, las cifras del retroceso triguero se acentuaron, reflejando un crecimiento de cultivos alternativos como la cebada (libre de retenciones y trabas a la comercialización) o de las legumbres (pese al mal año agrícola que éstas tuvieron). La pérdida de un mercado como el brasilero (hasta hace un par de años el principal comprador del trigo argentino), significa un duro golpe a la economía, por un lucro cesante del que nadie se hará cargo.
“Los productores uruguayos perciben por su trigo un 45% más que los argentinos, si se toma el dólar a $5, pero si los comparamos con el valor del dólar blue, cercano a los $8, percibe un 118% más”, dijo Ferrero, de CRA. Minutos después, la fiesta cerró con la actuación de “Los Auténticos Decadentes”. ¿Una casualidad?