Uno de sus fines es abandonar el secreto bancario

Comienza la cumbre de la Unión Europea

  • Los jefes de Estado y de Gobierno de los veintisiete países buscan impulsar la lucha contra la evasión y el fraude fiscal dentro de la UE y más allá de sus fronteras, pese a las reticencias de Austria y Luxemburgo.
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Presidentes y Primeros Ministros se comprometieron en avanzar conjuntamente contra los evasores fiscales.

Foto: Agencia EFE

 

Redacción de El Litoral

Agencias EFE/DPA

“Es el momento adecuado para dar un paso adelante en la lucha (contra la evasión y el fraude)”, afirmó el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, en la apertura de la reunión.

“No estamos hablando de poner más o menos impuestos, sino de luchar juntos contra prácticas inaceptables que permiten a algunas personas evitar el pago de impuestos. Es simplemente una cuestión de justicia”, añadió.

Los Veintisiete darán su beneplácito al mandato para que la Comisión Europea (CE) negocie con Suiza, Lichtenstein, Andorra, Mónaco y San Marino para establecer nuevos convenios que aumenten el intercambio de información bancaria, como acordaron hace una semana sus ministros de Economía y Finanzas.

Austria y Luxemburgo han advertido de que no levantarán el veto que desde 2008 imponen a la directiva sobre fiscalidad de ahorro (que plantea un mayor intercambio automático de información entre los Estados miembros) hasta constatar progresos en las negociaciones con los países vecinos, para no quedar en desventaja ante estos.

“Vamos a abandonar el secreto bancario y avanzar hacia el cambio automático de información”, dijo el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, a su llegada al Consejo Europeo, al tiempo que aseguró que el objetivo común es que ese intercambio sea una realidad a partir del primero de enero de 2015.

Sin embargo, recalcó también que su país quiere establecer un vínculo entre la decisión que hoy se adopte en la cumbre y la negociación con terceros países, sobre todo Suiza, para no verse perjudicado desde el punto de vista de la competencia.

“Vamos a tomar decisiones decisivas. Habrá por fin en la UE un intercambio automático de información sobre los datos necesarios y sobre todo también negociaciones con países terceros sobre una base común”, dijo la canciller de Alemania, Angela Merkel, a su llegada.

El presidente de Francia, François Hollande, señaló por su parte que con esta reunión “se busca un compromiso, el margen puede darse, pero hay un momento a finales de año en que las decisiones tienen que estar tomadas”.

Por su parte, el canciller austríaco, Werner Faymann, afirmó que quiere lograr el intercambio automático de información bancaria antes de fin de año, pero coincide con Luxemburgo en que ese paso llegará una vez se hayan negociado las mismas reglas con países extracomunitarios como Suiza.

Avance conjunto

“Hoy es un mal día para los defraudadores fiscales, porque la UE va a avanzar conjuntamente” en hacerles frente, aseguró Fayman, que consideró que de aquí a finales de año podrían ponerse de acuerdo sobre ese intercambio automático de información.

El resto de los socios europeos recalcaron la necesidad de lograr avances concretos en la lucha contra el fraude y la evasión fiscal dentro de la UE, profundizando el intercambio automático de información bancaria.

El estado del mercado interior energético es el otro punto destacado en la agenda de los líderes, quienes destacarán la necesidad de impulsar su completa integración, para mejorar la competitividad, el empleo y el crecimiento.

Las islas de la impunidad impositiva

¿Qué tienen en común las islas Caimán, Mauricio, las Bahamas o las Marshall? Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) todos son “paraísos”, no sólo por su benigno clima, generalmente soleado y tropical, sino por su opacidad legislativa en materia impositiva.

El combate contra le fraude fiscal y los paraísos impositivos es, precisamente, el tema principal de la cumbre de líderes de la Unión Europea (UE) reunidos hoy en Bruselas.

Según la OCDE, existen al menos cuatro parámetros para aplicar la etiqueta de “paraíso fiscal”:

Según la página web de esa institución internacional, un país es un ‘paraíso fiscal‘ si no impone impuestos o éstos son sólo nominales, si hay falta de transparencia, si la legislación o su aparato administrativo no permite el intercambio de información con fines de control fiscal con otros países o si el país o ‘paraíso fiscal‘ en cuestión permite a los no residentes beneficiarse de rebajas impositivas, aún cuando no tengan una actividad laboral o económica en ese país de manera regular.

Precisamente, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, alertaba este martes acerca del enorme agujero que supone la evasión fiscal para la Unión Europea: un billón de euros anuales que los socios comunitarios dejan de ingresar anualmente, equivalentes a cerca del 20 por ciento del producto interior bruto (PIB) de la UE o al 70 por ciento de todos los presupuestos para sanidad de los países miembros del bloque. Por ello, el objetivo de la cumbre de hoy es dar un “mensaje político" sobre su determinación a combatir el fraude fiscal y lograr que a medio plazo Luxemburgo y Austria, los dos únicos socios que mantienen el secreto bancario, abandonen esa práctica, que garantiza un amplio margen de “impunidad fiscal”.

El caso más lacerante, que ha dejado en evidencia de manera dolorosa la anomalía que supone un paraíso fiscal se produjo con la quiebra y posterior rescate por el colapso del sector bancario de de Chipre, otro “tax heaven” según la nomenclatura oficial de la OCDE.

En ese mismo sentido, Oxfam aseguró hoy que en paraísos fiscales relacionados con la Unión Europea se esconden unos 14 billones de euros en todo el mundo, lo que supone una pérdida de ingresos fiscales en torno a 120.000 millones a escala global.

Según explicó la responsable de Oxfam para la UE, Natalia Alonso, resulta ‘simplemente escandaloso‘ que los gobiernos del bloque permitan que exista esa situación. Con esas cantidades ingentes de dinero ajena al control del fisco, apunta Alonso, se podría ayudar a acabar con la pobreza extrema en el mundo.