En tren de verdades

Los costos se pueden reducir

El enlace ferroviario no se usa, el de la autopista espera por sus accesos y el nuevo puente se demora. Un estudio de la UTN recomendó hace tres años un metro ligero. Falta gestión.

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Un “metro ligero” ayudaría a descongestionar el tránsito, ahorrar tiempo y energía, mejorar la seguridad y ganar en confort. El puente está, pero no se usa. Foto: Luis Cetraro

 

Benito Geist

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En un informe que analizó los vínculos entre Santa Fe y Santo Tomé entre 2005 y 2010, el Grupo de Estudio sobre Transporte (Getrans) de la Universidad Tecnológica Nacional advirtió que “el Puente Carretero se encuentra en la actualidad en un nivel de Servicio F, es decir que ha pasado los niveles de capacidad, operando a flujo forzado, bajas velocidades, empeorando cuando se producen bloqueos del tránsito por accidentes, por mantenimiento, generando cuantiosas demoras a los usuarios difíciles de valorar en términos monetarios”.

Respecto del puente sobre la autopista expone que “tiene las características de una vía de alta capacidad identificada por el tránsito pasante o interjurisdiccional, ya que bordea a la ciudad de Santo Tomé por el Noroeste de la misma y carece de accesos adecuados por ser una autopista con control total de accesos. Por otra parte, accede a la ciudad de Santa Fe distante de los mayores centros de atracción y generación de tránsito”.

El estudio firmado por Fernando Imaz, Eduardo Donnet, Iván Sorba y Raúl Bustaber señala que “por lo antes dicho y con ánimo de contribuir al progreso ordenado de nuestro entorno y a la diversidad de la oferta, existe la necesidad de alcanzar el multimodalismo del sistema de transporte con la implementación del modo de transporte metro ligero que permita la articulación del territorio, mejorando la calidad de vida de los ciudadanos y contribuyendo al medio ambiente con la mitigación de los gases de efecto invernadero.

“El porqué de este sistema de transporte, abandonado hace años, hay que buscarlo en las nuevas ideas de sostenibilidad y de desarrollo urbano, teniendo en cuenta que contamos con infraestructura posible de ser usada. El metro ligero es un modo eficaz y capaz de comunicar diferentes puntos de la ciudad con agilidad, confort y seguridad”, concluye el informe.

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"La conexión ferroviaria permitirá la descongestión del tránsito en los accesos de las ciudades y mejorar el transporte de pasajeros en el área metropolitana”.

Grupo de Estudio sobre Transporte. Facultad Regional Santa Fe de la UTN - 2010

Cuentas que cuentan

40 mil. Son los vehículos que por día circulan por el Carretero según la Municipalidad de Santo Tomé, en días hábiles.

83 %. Son autos y camionetas; 4 % son colectivos, 2 % son camiones y 11 % son motos, según estudios de tránsito de Getrans/UTN.

4 km/l. Consume de nafta un auto en el carretero congestionado. El trayecto se hace en aceleración (momento de mayor consumo) y frenado inmediato (sin horizonte inercial).

2.644. Vehículos promedio circulan en los tres horarios pico de 7 a 8, 12 a 13 y 19 a 20.

2.324. Vehículos por hora circulan en promedio fuera de esos tres horarios entre las 8 y las 21 en días hábiles. Los embotellamientos se repiten más allá de los costos calculados en este informe.

Un saldo que es todavía más grave

  • Los $ 28,4 millones que se pierden con los embotellamientos se podría ajustar. Algunos de los consumos de naftas deberían pasarse a gasoil, por ejemplo, pero no hay un análisis que indique cuántos de los vehículos livianos se mueven con ese combustible sobre el Puente Carretero.

Pero además habría que cargar por otra parte los costos del combustible de los colectivos que aquí no fueron sumados, así como los de los escasos camiones que circulan por el Carretero.

Tampoco se incluyen los combustibles ni los tiempos de demora de quienes transitan en moto, que son el 11 % del total de vehículos sobre el puente de lunes a viernes. Circulan en su mayoría fuera de la norma legal, sobrepasando por la derecha de sus carriles y ocasionando accidentes cuyo costo también podría sumarse a este cálculo.

También deberían considerarse los desgastes mecánicos mayores por circular acelerando y frenando. Y los sobrecostos por los otros embotellamientos que se producen fuera de los tres picos aquí calculados, todo lo cual demandaría un estudio de campo más complejo, para llegar a una cifra necesariamente más costosa, y a una misma conclusión.

Peor aún, el retraso en esta infraestructura o en la gestión del inexistente pero posible enlace ferroviario, es un “lucro cesante” incalculable en la economía del conurbano santafesino.

La clave

Calidad de vida

  • Una ambulancia que no pasa a tiempo. Un proveedor que pierde el contrato por los retrasos. Un profesional que resigna clientes porque no puede llegar. Una madre que le roba tiempo a su hijo cada mediodía que no vuelve. Un comerciante que resigna renta porque usa un camino más largo. El medio ambiente más contaminado. Y la salud de todos sobreexigida, cuando no la mutilación o la muerte en un accidente. Es imposible calcular el impacto real por el retraso en la infraestructura y la gestión deficiente. Lo que se pierde en calidad de vida no se puede medir en términos económicos; el tiempo que se dilapida es un capital humano irrecuperable.