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Mirada desde el sur

El dinero del Estado

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Raúl Emilio Acosta

¿De quién es el dinero del Estado? No es una cuestión retórica. No se concibe, en algunas organizaciones políticas, al Estado como algo diferente de la propiedad privada. De la pertenencia partidaria. El kirchnerismo es un ejemplo.

Para el grupo K, el dinero del Estado es privado, es propio. Como los votos, la Constitución, el pasado.

Con esta confusión basal, la Argentina transitó una década de dineros malversados por la venta de materias primas al mundo y la reversión de los términos del intercambio. La formidable fortuna que entró desde el segundo semestre de 2002, por la venta de materias primas, permitió el gasto a mansalva.

El dinero del Estado, los recursos comunes, se usaron para cuestiones buenas y malas. El balance positivo de la economía fue de todos, pero lo usaron pocos.

Los votos se constituyeron en un cheque en blanco; la Constitución, un capricho artesanal, un bricolage, y la historia un relato reformulado según el día, la hora, el personaje.

Lo concreto es que el desarrollo industrial no existió, no creció; por tanto decreció, y las cuestiones públicas, las políticas públicas fueron asistenciales. Cayó la salud y la educación. Se malversaron los recursos. No hubo progresismo. Hubo populismo y éste, se sabe, es arbitrario, parcial, recurrente. Siempre la respuesta inmediata que permita conservar la posición de fuerza. Calmar las fieras, domarlas. El engaño momentáneo que se vuelve infinito. Recurso infinito. Mentira.

Usar el dinero del Estado es la tarea de quienes administran. No es propio. No lo es nunca. Hay un punto ciego. La información confidencial, usada personalmente, interesadamente, es el sitio donde las cuestiones se mezclan. Cualquiera sabe que el conocimiento es poder, es mando, es riqueza. Ese dinero del Estado es fácil de robar.

Los terrenos fiscales vendidos a precio vil a funcionarios del Estado son, de este modo, dineros robados. Mal usados. Delito. Claramente: el grupo K, desde NK hasta CFK, fueron y son aprovechadores de los secretos de Estado, enriqueciéndose de ese modo. Las tierras compradas a precio vil no pueden esconderse, ni mentirse con lágrimas de cocodrilo recordando a “Él”. La referencia “endiosadora” es malsana. Él, NK, fue quien primero usó al Estado en beneficio propio. Eso no es bueno.

En todos los órdenes el tema del uso del Estado trae la semilla del pecado. Los grupos familiares súper eficientes son una plaga nacional. La permanencia en el cargo es, también, un mal uso de los dineros del Estado. Hay políticos que han sostenido su bolsillo con cargos del Estado desde 1982. Repito, desde el 1982. Sólo la muerte puede retirarlos.

Bancos, entes autárquicos, cuerpos legislativos, cargos en el ejecutivo, asesorías. Todo en continuidad. Qué es eso sino el mal uso de los dineros del Estado. La permanencia no da eficiencia y la ineficiencia es un mal gasto. Los clanes y los cargos que compensan al amigo político son parte del entramado nacional. Y del mal uso de los dineros públicos. Debería ser delito real, no solamente moral.

En donde debe discutirse definitivamente el uso de los dineros públicos, los dineros de todos, es en la conservación de la democracia.

Hay políticos que han sostenido su bolsillo con cargos del Estado desde 1982. Sólo la muerte puede retirarlos. Bancos, entes autárquicos, cuerpos legislativos, cargos en el ejecutivo, asesorías. Todo en continuidad.



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