Edición del Miércoles 27 de agosto de 2014

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Peleando por el conchero

Peleando por el conchero

Karina Jelinek y Fabián Doman en “Nosotros al mediodía”. La modelo “trabajó” pocos días. Foto: Gentileza Artear

 

Roberto Maurer

El crimen perfecto o todo lo que debe ser sabido para deshacerse de Karina Jelinek. El principal sospechoso es Fabián Doman quien, con su expresión de fumador de opio constipado, vive una segunda vida. El periodista se separó y la intimidad de su existir atrajo a los medios sensacionalistas, es decir, casi todos. Se entregó sin ofrecer resistencia y su vida personal comenzó a ser escupida como la lava de un volcán, un misterio de la ciencia, ya que lejos de ser un símbolo de la carne y otros escándalos, la gris y somnolienta personalidad de Doman más bien formaba parte de la masa de hombres comunes. Y de ese punto surgió una explicación: la vida de Fabián Doman era tan común que, justamente, resultaba de interés a la gente común.

En esa transformación, saltó del incómodo regazo de Cristóbal López, y se fue de C5N a El Trece para compartir con Karina Jelinek la conducción de “Nosotros al mediodía”, un magazine que va de 11.30 a 13. La modelo sobrevivió apenas unos pocos mediodías y cayó en la trampa que le tendieron Doman y sus compañeros. La decapitación fue tan limpia como rápida, ya que se produjo al aire, en vivo y en directo, y nadie se manchó las manos.

Las causas

Entre las tantas experiencias inolvidables que nos proporcionó el Mundial, una de ellas fue el histeriqueo de Karina Jelinek con “el Rifle” Varela, el periodista deportivo con estampa de galán enviado por TN a Brasil. Con ese antecedente, fue invitado a “Nosotros al mediodía” y Karina Jelinek creyó que sería una entrevista a solas y con ella, pero no fue así. Ofendida, se fue para no volver: duró apenas once programas. En sus declaraciones, denunciando a Doman por no cederle espacio pronunció una frase de impacto: “Si quiere el conchero, se lo regalo”.

Ya solo en la conducción, con sus panelistas (Fernanda Iglesias, Sandra Borghi, Cecilia Ruffa y Alberto Cormillot), Fabián Doman y algunos de su equipo explicaron que se enteraron por los medios que la modelo había renunciado, y hubo burlas que apuntaban al coeficiente intelectual de la golpeada Jelinek (recuérdese el calvario que siguió a su casamiento con un valijero del poder actualmente en la cárcel).

Hubo cierto ensañamiento de guante blanco. Un furcio de Sandra Borghi no fue desaprovechado por Doman: “¿A vos no te escribimos lo que tenés que decir? A vos no era, ¿no?”. Estudios realizados en Dinamarca, Inglaterra y Australia revelan que la inteligencia humana ha comenzado a descender desde la década pasada. El pronóstico acerca del futuro es pesimista y, si bien no sabemos acerca del rigor científico del hallazgo, a juzgar por “Nosotros al mediodía”, aún sin Jelinek, se puede afirmar que, al menos, el coeficiente intelectual de la humanidad se encuentra estancado.

De millonaria a hippie

“Nosotros al mediodía” es un pastiche cuya condición de tal es disimulada bajo el nombre de “magazine”, o sea que cae en un formato vaporosamente denominado “generalismo”, una expresión que se ha divulgado en la tele para denominar a un formato que, paradójicamente, no tiene forma: sería una aspiradora que chupa de todos los temas del día, de la realidad, la vida cotidiana, el mundo, Maradona y Tinelli.

Con semejante índice, el tratamiento resulta forzosamente superficial, y se puede creer que en ese horario ningún televidente está en condiciones de alcanzar una razonable concentración mental, o ni siquiera pensar.

Todos los aceites tienen la misma cantidad de calorías, ilustra del doctor Cormillot con su conocida destreza pedagógica, antes de ir a Magalí Mora, que confesó que Pocho Lavezzi le mostró su miembro por Skype, y luego picotear en la crónica roja, el dólar y el estado del tiempo.

A los baches en las calles viene pegada una entrevista a Bebo Granados, que es a la economía lo que Cormillot es a la medicina, y se presentan notas serias pero breves sobre los problemas de la telefonía celular y la esclerosis lateral amiotrófica. Una parada en Showmatch es inevitable y se trata esta vez de la pelea entre Piquín y Polino. “Este chico para esta época se transforma en el Cisne Negro”, comenta Fernanda Iglesias refiriéndose al famoso bailarín.

También es necesaria una parada en la estación Maradona: viaje a Dubai con Rocío Oliva. Luego de un mentalista trucho, son las 13 y todavía falta responder a la pregunta que repiqueteó durante el programa: “¿Quién es la millonaria que se convirtió en hippie y que abandonó su loft en Puerto Madero para instalarse en Traslasierra y ayudar a los pobres?”. La novísima hippie es Silvana Suárez, Miss Mundo ‘78. No bastaba con que, hace unos años, se hubiera dedicado al arte abstracto.



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Miércoles 27 de agosto de 2014
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