Edición del Domingo 16 de noviembre de 2014

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Asalto a Rosario - Edición Impresa - Opinión Opinión

Mirada desde el sur

Asalto a Rosario

Raúl Emilio Acosta

Las elecciones de 2015, como todas las anteriores, será única e irreproducible. En este caso, único, ayuda el socialismo, por 25 años al mando de la ciudad de Rosario. Y el fin de la era K. Y la aparición del Midachi. Todo estreno.

Ubiquemos, sucintamente, la historia de Rosario desde 1983. Por pocos votos pierde la ciudad el ingeniero Eduardo Cevallo, peronista. Gana Horacio Usandizaga, radical. Por pocos votos pierde la provincia Aníbal Reinaldo, radical, y gana José María Vernet, peronista. Fue el único momento que en la Argentina un relato no peronista ganó el escenario. A Raúl Alfonsín, sus propios compañeros lo entregaron y el relato volvió a ser peronista. Forever (parece).

La provincia dejó de ser peronista en 2007. Obeid retira la Ley de Lemas, nadie ayuda a los candidatos K y gana Hermes Binner. Socialista. Rafaelino con vida universitaria y posterior en Rosario.

La ciudad de Rosario, que con sus cinco departamentos “del sur” conforma el 60% de los votos y más del 50% de los aportes económicos al universo estatal, está en un enfrentamiento “natural” con la capital provincial, la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz.

Una locura de un irascible Usandizaga, de la que soy parte (es a mí a quien le declara: “Si gana Menem renuncio”) coloca al peronismo a las puertas de la intendencia. Usandizaga renunció. Turno del peronismo. Feroz interna entre el mayoritario, el ingeniero Alberto Joaquín y el minoritario, el ingeniero Gualberto Venesia. Gana Joaquín la interna pero la sociedad esquiva la interna de insultos y traiciones y consagra a Héctor Cavallero intendente. Sorpresa. Un socialista en la intendencia más grande de la provincia y un faro en el país. Muchos votos, pocos soldados, el socialismo fue y es lo que se dice un partido de cuadros. Hoy de cuadros de funcionarios. Entonces de cuadros militantes. No era, no es un partido de masas. Nota aclaratoria. Si bien el esquema es arcaico, sirve para describir y no veo razón para cambiarlo. El socialismo es hoy un partido de cuadros con funciones administrativas.

Después de la defección ideológica de Cavallero, que se vuelca al formato ”partidos de masas” y disputa una gobernación voto a voto con el peronismo real, la ciudad de Rosario se concentra, condensa y exuda socialismo. Ya con Usandizaga la victimización daba resultado. “Santa Fe no me quiere. Buenos Aires me viola. Somos víctimas”. Así creció Rosario. Hay un eje: una administración férrea y creativa a la que ayudó el uso dañino del poder de Menem / De la Rúa / Duhalde /NK /CFK y los gobernadores peronistas, con base en la ciudad de Santa Fe. No olvidar la frase del “Chango” Funes. “Hay que llegar con 100.000 votos de ventaja y cagarse en Rosario”.

En pocos lugares del mapa electoral de Argentina han demostrado su completa inutilidad práctica los radicales. Hoy son músicos de la orquesta, pero no escriben las partituras ni son los solistas.

Quien quiera quitarle poder al socialismo debe entender una cuestión elemental. Con Rosario todo es posible, sin Rosario nada extraño sucederá.

Ayudó mucho el “narcosocialismo” de los K y luego del cachetazo el besito que prestan Randazzo y/o Ramos para el doble juego de los K. Sopapo y caramelo. Consolidó votos a CFK. No posicionó a nadie en Rosario. A nadie. Victimizar fue cohesionar.

El vaivén del Midachi, que logra muchas simpatías con un discurso campechano, popular, despojado de lógica y sustento, junta votos del peronismo y de los “sueltos de la derecha”. El diputado Fernández desde Santa Fe y los consejeros de Macri desde Buenos Aires no entendieron a la provincia bicéfala. No han puesto un CEO como la gente. El costado peronista, que encabeza la Vucasovich dentro del PRO, no tiene espaldas.

El peronismo debe abandonar la fiaca y el egoísmo. Reutemann y Bielsa se parecen. No trabajan el día a día ni tienen línea interna. Son solitarios, cómodos y bastante personalistas. Las encuestas dicen “tal vez”. La intendente, Mónica Fein, con el desgaste que representa el cargo es la que mejor imagen tiene. Parece chiste. Suma el 25% y nadie alcanza el 20%. En Rosario ni la Carrió se mete. Hay que tomar Rosario. Vagos, abstenerse.

Un socialista en la intendencia más grande de la provincia y un faro en el país. Muchos votos, pocos soldados, el socialismo fue y es lo que se dice un partido de cuadros. Hoy de cuadros de funcionarios. Entonces de cuadros militantes.



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Domingo 16 de noviembre de 2014
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