Edición del Domingo 07 de diciembre de 2014

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La íntima convicción - Edición Impresa - Opinión Opinión

Mirada desde el sur

La íntima convicción

Raúl Emilio Acosta

Hay una canción donde el autor, que es quien la canta, dice: “He preferido hablar de lo imposible, porque de lo posible se sabe demasiado”.

Nosotros no estamos en esa condición que describe Silvio Rodríguez. Nosotros, de lo posible, no sabemos demasiado. En realidad, de cosas absolutamente posibles no sabemos nada.

¿Cómo es posible que no sepamos cuánto dinero tiene la presidente? ¿Cómo es posible que no sepamos cuánto dinero tiene su hijo? ¿Cómo es posible que no sepamos el paquete accionario de las empresas en donde la señora presidente trabaja, tiene acciones y le dan dineros y ganancia? ¿Cómo es posible que aceptemos buenamente y sin ningún tipo de queja, que alguien vaya full time a la función pública e igual comience a acrecentar su fortuna? ¿Cómo es posible que aceptemos esto sin quejarnos?

Nosotros de lo posible sabemos muy poco.

¿Cómo es posible que sean ocupadas mil cien habitaciones y no se sepa el nombre de quienes las ocuparon, su documento de identidad, con qué pagó -contado, tarjeta-? ¿Cómo es posible que no se sepa?

¿Cómo es posible que no se sepa que se compraron terrenos a precio vil, porque eran terrenos públicos, a 7, 9 pesos el metro cuadrado, y que hoy están tasados en 100, 200, 300 dólares el metro cuadrado? ¿Cómo es posible que los haya comprado alguien que ejercía la función pública y se los haya vendido otra persona que ejercía la función pública? ¿Cómo es posible?

Es posible porque de lo posible no sabemos nada. Ni siquiera sabemos qué cosas son absolutamente imprescindibles. Porque la honestidad no es imprescindible ni necesaria. La mujer del César no sólo debe ser honesta sino también parecerlo.

Acá nuestra presidente no sólo debe ser honesta sino también parecerlo. Y nuestra presidente no parece honesta. ¿Y por qué tengo la íntima convicción de la corrupción? Porque de lo posible no sabemos nada.

Es más, el total de los legisladores kirchneristas, con mayoría de voto en Senado y Diputados, aprobó una ley por la cual sólo las primeras páginas de las declaraciones de bienes pueden ser investigadas por los ciudadanos comunes. Eso es esconder los dineros ganados. Y lo aprobaron los diputados. Eso es complicidad .

Tengo que decir entonces que el pueblo de la República Argentina, por medio de quien delibera y gobierna, que son los diputados y senadores, acepta que se escondan los dineros y que no sea posible saber cómo hicieron la fortuna.

Lo que sí es sencillo saber es que al 2003 no eran ricos, y al 2003 tomaron el poder político. Si al 2003 no eran ricos y tomaron el poder político, que es full time a favor del pueblo argentino, ¿cómo es posible que hayan hecho una millonada que está en 70, 100, 250 millones de dólares ?

Hay gente que dice que tiene 5 mil millones de dólares el grupo Kirchner. Porque lo que dicen es que el grupo Kirchner es el dueño del Cristóbal López Group, y del Lázaro Báez Group y de otros más. ¿Cómo es posible?

La canción de Silvio Rodríguez “he preferido hablar de lo imposible porque de lo posible se sabe demasiado”- refiere, si bien a la revolución cubana, también al amor y a la necesidad de encontrarse.

Nosotros en la Argentina no tenemos la revolución, tenemos la corrupción a la cubana, a la venezolana, y no tenemos más amor. Estamos peleándonos. Nosotros en la Argentina no tenemos seguridad, estamos inseguros. Nosotros en la Argentina no tenemos confianza en el funcionario político porque, lo sabemos, que hoy, mañana, ayer, pasado mañana, será un corrupto más, y por tanto vamos a terminar en otro peligro: de esquivar tanto corrupto vamos a votar a uno que tal vez sea un pacote insigne pero no corrupto. Se nos hace muy difícil vivir eligiendo cuando las cosas a elegir son todas equívocas, son todas erróneas, son todas maléficas, todas llevan hacia el mal.

Creer, como cree buena parte de los argentinos, con la íntima convicción que yo también profeso, que nuestra presidente se enriqueció ilegalmente es dejar de creer en la democracia y en el voto, porque es el voto el que la puso. Y uno dice “¿Cómo, todos votamos esto?”

Y llegamos a que la función que tenemos en el periodismo es contar, con una posición política, de hecho, pero contar. Y quien no cuenta hoy el problema de los dineros del poder, quien no cuenta hoy y se entretiene con otra cosa, o se entretiene haciéndole el chas chas en la cola a un juez, que no es de lo mejor sino de lo peor de la Justicia, pero hizo un procedimiento legal, quien se entretiene en eso en realidad está perdiendo su tarea. Su tarea nuestra tarea, mi tarea es contar que nuestra presidente en 2003 no era rica y en 2014 es riquísima. ¿Con cuánto dinero? No lo sabemos. Y tal vez, como son las cosas en el país, no lo sepamos nunca.



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Domingo 07 de diciembre de 2014
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