Edición del Lunes 12 de enero de 2015

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“La obra se consigue a través del esfuerzo” - Edición Impresa - Escenarios & Sociedad Escenarios & Sociedad

Entrevista con Tatiana Corte

“La obra se consigue a través del esfuerzo”

La artista plástica santafesina disfruta de la satisfacción de haber expuesto, por primera vez, en una galería de Nueva York junto a otros artistas americanos. Mientras, prepara su próxima muestra aquí, en Santa Fe, como lo hace habitualmente una vez por año. Lo suyo es la pintura y prefiere una técnica mixta que da preponderancia a la acuarela y al pastel.

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Tatiana Corte, en su casa-atelier, explica a El Litoral algunos detalles de su manera de trabajar.

Foto: Manuel Fabatía

 

Laura Osti

“Cómo uno llega de la figuración a la abstracción”, pregunta a modo de introducción a su obra actual la artista plástica santafesina Tatiana Corte. Y responde: “A medida que va pasando el tiempo, uno va realizando una síntesis y va haciendo una selección temática. En este momento, yo trabajo los espacios abiertos. Si te fijás explica, los cuadros en su mayoría están divididos en dos planos, vendría a ser la línea de horizonte, que separa lo que vendría a ser el cielo y el agua o el cielo y el suelo. A eso, que es una realidad objetiva, yo lo cargo de subjetividad. No es un horizonte geográfico sino que puede llegar a ser una meta a llegar”.

Tatiana recibió a El Litoral en su casa-atelier, en barrio Candioti, y se prestó con entusiasmo y generosidad a una entrevista para hablar de su obra y su trayectoria, en una instancia en que el reconocimiento a su trabajo ha trascendido las fronteras del país. Recientemente, expuso por primera vez en el exterior y lo hizo en una muestra colectiva en Nueva York, concretamente en la Gallery Rivaa (Roosevelt Island Visual Art Association Gallery), en la que participaron diez artistas plásticos de diferentes nacionalidades, cuyo curador fue Tadeusz Sudol. Allí, entre el 22 de noviembre y el 28 diciembre pasados, Tatiana colgó seis obras suyas: “Santa Fe desde lejos”; “Caserío”; “Abstracto 1”; “Abstracto 2”; “After the Storm” y “New York Sunset”.

“Yo agradezco siempre a los profesores que tuve: Ricardo Supisiche, Armando César Godoy, Ernesto Fertonani, Matías Molina, Gladis Brusa, ellos te forjaban en el trabajo, es decir, la obra se consigue a través del esfuerzo, del trabajo cotidiano, y no como muchas veces se cree que primero te cae la inspiración como un rayo, y no, no es así”, afirma.

Por eso, ella trabaja todos los días durante varias horas y hace por lo menos una muestra por año en una galería privada de la ciudad (la próxima será en abril), además de participar en salones y concursos, en los que ha recibido ya varios premios y menciones.

Ha participado en el Salón Anual de Artistas Plásticos Santafesinos en el Museo Rosa Galisteo de Rodríguez y también fue invitada, en 1998, a exponer en el Congreso de la Nación en dos oportunidades: en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados y en el Salón Azul de la Cámara de Senadores.

En Nueva York, como en casa

Pero el caso es que su hijo mayor, Cristián, vive en Nueva York desde hace algunos años con su familia, y Tatiana viaja frecuentemente a visitarlos. Cada vez que lo hace, recorre con ellos galerías y museos, y además, lleva material para seguir trabajando allá y no interrumpir su rutina. “Realmente te enriquecés muchísimo viendo distintas formas, otro país, otras culturas”, expresa.

El año pasado, hizo lo mismo, dice. “Cuando armé la valija, puse acuarelas, pasteles, el material con el que yo trabajo habitualmente, y estando allá trabajé y llevé unas obras que hice acá, entonces hice una selección, y nos presentamos en la galería y bueno... tuve la suerte de que me aceptaran, ha sido una alegría y una satisfacción enormes”.

Tatiana estudió en la Escuela Provincial de Artes Visuales Profesor Juan Mantovani, “cuando estaba en el edificio anterior, en Urquiza y Tucumán -aclara-. Después que terminé la escuela (en 1969), me casé y tuve seis chicos, por eso dejé esta actividad un tiempo, hasta que los chicos fueron adolescentes, entonces cuando ya no había que atender tantas urgencias, empecé de nuevo a retomar la práctica. Trabajé como docente en la escuela primaria San Cayetano y después en la secundaria Padre Monti y empecé a trabajar en pintura, ahí sí ya me dediqué full time. El año pasado me jubilé así que ahora estoy nada más que con esto”.

Recuerda “con muchísimo respeto” a todos los docentes de la escuela Mantovani de aquella época, porque, dice, “eran realmente artistas y muy buenos docentes”.

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Aquí, junto a dos de sus obras más representativas del período actual de la artista. Foto: Manuel Fabatía

Partir de la mancha

Si bien durante su trayectoria han variado las técnicas que utilizó, actualmente prefiere una técnica mixta trabajada sobre un soporte rígido, generalmente, una tabla, o bien, sobre cartón.

“Yo hago una serie de manchas”, explica, “que pueden ser agua, río, suelo, vegetales, pero generalmente divido el plano en dos, a través de la mancha. Algunas veces se insinúa algo, un caserío o algo, o algunas veces queda en la mancha. Lo que yo hago es partir de la mancha y la mancha te sugiere. Otro camino es partir de la idea de lo que vas a dibujar y luego la realización. Lo que yo estoy haciendo en este momento es trabajar con textura sobre soportes rígidos (tablas), y sobre eso empiezo a manchar, y sobre la mancha, veo lo que me sugiere, puede haber una figuración o no. En mi caso, las emociones juegan... en todos mis trabajos, la línea recta está casi ausente, prevalece la línea curva... el estado de ánimo juega no sólo en las formas sino en los colores... es algo inconsciente, después que la obra está terminada, y con el tiempo, puedo ver algunas formas sugerentes en cada pintura”, concluye.

“Lo que yo hago”

Tatiana Corte dixit: “La acuarela la tenés que aplicar sobre un papel que tiene que tener mucho grosor para que sostenga el agua. Hay diferentes modos de trabajar. Lo que yo hago: mojo la hoja y sobre la hoja mojada, voy manchando con la acuarela y la acuarela se expande; al poner otro color, queda superpuesto con el otro y se produce una transparencia, sin que se pierda uno en otro. Eso crea una atmósfera sumamente sugestiva que a mí particularmente me encanta. Otras personas hacen el proceso inverso, dibujan primero, y sobre el dibujo van pintando, yo primero mancho y después, si me sugiere, con el pincel voy tratando de lograr la imagen”.



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