Edición del Viernes 17 de abril de 2015

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Acerca de la necesidad de modernizar las investigaciones - Opinión Opinión

Tribuna de opinión

Acerca de la necesidad de modernizar las investigaciones

Por Ricardo Miguel Fessia (*)

“... una sociedad que no posea un sistema judicial está expuesta... a la escalada de venganza, a la aniquilación pura y simple que denominamos violencia esencial...”. René Girard

I - Los ciudadanos, y en particular los santafesinos, estamos en medio de una cuestión que parece no encontrar salida y nos lleva a sacar lo peor de nosotros en situaciones límite.

El tema de la (in)seguridad hace echar mano a recursos que jamás imaginamos y escuchar variopintas opiniones.

Sostenemos lo dicho en otras oportunidades en cuanto a que la participación ciudadana es fundamental para lograr una mejor seguridad democrática y terminar con la complicidad de las estructuras de poder. Bregamos por sostener un modelo de amplificación y horizontalización del debate: todo lo que lleve hacia formas más directas de participación ciudadana se debe recibir con aquiescencia, más aún cuando se ha utilizado el miedo como herramienta de control social, algo extraño y contradictorio a una construcción social democrática.

II - Organismo de investigación

Con satisfacción hemos recibido la noticia -en verdad seguimos el tema en todo su devenir legislativo casi a hurtadillas- de que la Legislatura de la provincia aprobó la conformación del Organismo de Investigación, cuya ley 13.459 fue promulgada hace unos días.

El texto del CPP disponía su existencia (Art. 92) y lo mismo la ley 13.013 de creación del Ministerio Público de la Acusación (Art. 30).

Los mentores de este nuevo digesto entendieron desde el principio que sin un cuerpo técnico dedicado profesionalmente a las investigaciones, todo cambio en el proceso sería “gatopardista”. La investigación, es decir, “el acto de llevar a cabo estrategias para descubrir algo” según la RAE, es fundamental en un sistema penal. Por lo tanto se requiere de una institución absolutamente nueva, que arranque desde cero. Tanto fue el celo -muy probablemente venía a la memoria la frase de Tancredi a su tío Fabrizio cuando el primero le decía: “Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi”- que se ocupó con particular empeño en evitar el difundido nombre de “policía judicial”. Y no es solamente una cuestión de léxico, sino algo de fondo; debe ser un cuerpo altamente tecnificado que responda al fiscal. El nombre de “policía judicial” producirá una identificación social como “otra policía más”, cuando en verdad lo que se requiere es una agencia enteramente civil apartada de las disfunciones de las policías actuales.

III - La investigación y la seguridad.

Es bastante habitual observar que los análisis se encaminan hacia la relación de la investigación judicial con la probanza; y de ello, con una cuestión estrictamente vinculada a la jurisdicción, es decir, la Justicia.

Entendemos que esto no es así, y que lo que en verdad está proyectado concierne a la seguridad.

En un análisis un tanto simplista y con ideología pretérita de anulación de ciertos sectores, la lógica señala que cuantos más condenados haya -cuando más largas las condenas, mejor-, más tiempo se los sacará de circulación y, por lo tanto, habrá más seguridad.

Pero en verdad, la mejor investigación deberá dedicarse esencialmente a los delitos complejos, que son de la esencia de la inseguridad, en la medida en que hay un entramado de complicidades de la policía, el poder político, sectores que se benefician con los grandes negocios de la piratería, de los desarmaderos, del narcotráfico, de la trata de personas. Se debe correr el eje de los delitos de menor cuantía, que señalan a los excluidos del sistema económico y desvían la atención del lugar en el que habría que poner el foco. Para esto se requiere una agencia altamente especializada, que tenga también una dominante moral, y que cuente con mecanismos para evitar su corrupción, de forma que pueda investigar lugares próximos al poder.

Es un salto superador de la idea primaria y populista de contrarrestar a los inadaptados. Se debe contar, para potenciar nuestra esencia republicana, con un cuerpo que realice investigaciones en un marco civil y democrático, que tenga un papel preponderante a la hora de corregir lo que los criminólogos llaman “selectividad del sistema penal”; es decir, el uso de la persecución penal para hostigar y castigar a los vulnerables, incrementando de esta forma el señorío de los poderosos y acentuando las diferencias sociales.

IV - La necesidad de la transparencia y el control

Como lo adelantamos en un pasaje, es necesario que este organismo cuente con mecanismos de transparencia y control republicano.

Esto se concreta en ciertas formas como las audiencias públicas durante el proceso de selección y designación de los funcionarios que lo deban conducir, constante que se observa en todas las designaciones del nuevo sistema penal de Santa Fe.

Los actos y los decisorios deben estar sujetos a alguna forma de auditoría con participación ciudadana que limite la posibilidad que los intereses sectoriales orienten o dominen ciertas investigaciones.

V - Puesta en marcha secuenciada

Tratando de evitar lo que se ha criticado desde el inicio, se entiende más que prudente que no se haga un desembarco masivo a esta nueva institución, los hombres que actualmente cumplen esas funciones en la policía de la provincia. Tal caso sería como trasvasar “vino nuevo a odres viejos”.

De alguna forma se heredarían los graves problemas funcionales provenientes del accionar real y concreto de la policía.

Esto depara una evidente demora para la puesta en marcha del organismo en razón de que se deben formar nuevos especialistas y, por lo tanto, habrá un tiempo de carencia, junto a la inversión de recursos -siempre escasos- en la formación de los nuevos operadores y la adquisición de equipos.

Por lo tanto, el nuevo organismo deberá intervenir, en los primeros tiempos, sólo en los casos en que el fiscal a cargo de la investigación de un hecho le asigne, y no de acuerdo con cierta gama de delitos preestablecidos.

En cuando a su estructura y organización, es oportuno que la misma no repita el principio de las viejas burocracias que tan presente tenemos en todos los espacios. Al director provincial (Art. 10) se le agregan cinco directores regionales (Art. 15) que comandan los equipos regionales (Art. 20) que se encargarán de las investigaciones. Entendemos que no deben existir otras instancias, siempre teniendo en cuenta que este organismo forma parte del MPA -como un capítulo específico, pero dentro del MPA-, y por lo tanto podrá usufructuar de toda la estructura de apoyo con la que cuenta el mismo; es decir, personal, habilitación, capacitación, etc.

VI - Es necesaria la conformación de instituciones fuertes, con verdadera independencia para investigar esos delitos siempre complejos que parecieran tener cierta connivencia con sectores del poder y que son los verdaderos motores de la inseguridad. Es que con sus influencias reclutan jóvenes para los pequeños hechos, de forma de tener ocupadas a las fuerzas de seguridad y a la opinión pública mientras ellos desarrollan sus negocios.

(*) Abogado, fiscal, profesor titular ordinario en la UNL y en la Escuela Superior de Comercio Nº 46.

La mejor investigación deberá dedicarse esencialmente a los delitos complejos, que son de la esencia de la inseguridad.



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