Edición del Jueves 07 de mayo de 2015

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Aprendiendo de la naturaleza y la evolución de las plantas - Edición Impresa - Regionales Regionales

Genética y fisiología

Aprendiendo de la naturaleza y la evolución de las plantas

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Dra. Renata Reinheimer

 

IAL/UNL/CONICET CONICET SANTA FE - EL LITORAL

La Dra. Renata Reinheimer (*) investiga en las bases biológicas de la diversidad de las formas de las plantas. Trabaja en el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL/UNL/Conicet) ubicado en el predio Conicet Dr. Alberto Cassano de Santa Fe.

“Me asombra la diversidad de formas que presentan las plantas, de ahí mi interés por estudiar las bases biológicas de dicha diversidad. Este interés me llevó a investigar la maquinaria genética que controla la estructura de las plantas. En especial, busco identificar aquellos cambios en los mecanismos genéticos que permitieron diversificar y optimizar los sistemas reproductivos y la fisiología de las plantas en su evolución. En términos de sistemas reproductivos, me interesa estudiar las bases moleculares que originaron la diversidad de formas de flores y los sistemas de ramas que las sostienen (inflorescencias), estructuras que son determinantes para el desarrollo y producción de semillas. Respecto de la fisiología, deseo entender la evolución de la fotosíntesis que es el mecanismo que usan las plantas para fijar el carbono inorgánico atmosférico y convertirlo en compuestos orgánicos (necesarios para su crecimiento) empleando la energía lumínica del Sol”, narra. Y añade: “Investigo modificaciones en los mecanismos moleculares ya existentes que les permitieron, a ciertos grupos de plantas, evolucionar hacia una fotosíntesis más eficiente (denominada técnicamente C4).

—¿Qué grupo de plantas investiga?

—Me centro en estudiar la familia de las Gramíneas, reconocida por su importancia económica porque entre sus miembros sobresalen el maíz, el arroz, la avena, el trigo, el centeno, la caña de azúcar, que constituyen una parte muy importante de la base nutricional humana. Esta “familia” es un modelo ideal de estudio porque desde su origen ha modificado notoriamente sus sistemas reproductivos respecto de otras y adquirido repetidas veces vías de fotosíntesis alternativas.

—¿Estudia también especies nativas?

—Sí, en especial aquéllas emparentadas con especies de interés agropecuario santafesino. Este parentesco permite trasladar los saberes científicos que una adquiere de una especie nativa a una cultivada de valor agropecuario de forma más sencilla que al estudiar especies no directamente emparentadas. Muchas nativas, sólo con pequeños cambios estructurales y fisiológicos, crecen con mayor eficiencia en nuestros suelos que sus parientes cultivadas, y guardan un potencial genético aún inexplorado que nos puede ayudar a mejorar la productividad de los cultivos.

—Usted realizó estudios superiores en los EE. UU. ...

—Sí, en Saint Louis, entre 2004 y 2009, período en el que completé mi formación doctoral y posdoctoral, y ciudad a la que volví en 2014 para desarrollar proyectos específicos.

—Como investigadora repatriada, ¿qué encontró cuando inició su trabajo en el IAL?

—Trabajar aquí tiene muchos aspectos positivos, por ejemplo, el grupo humano, el nuevo edificio, el equipamiento de alto nivel a disposición de todo el personal del Instituto, y sobre todas las cosas estoy disfrutando mucho de la interacción científica con los miembros del IAL y con investigadores invitados de otras instituciones que nos visitan con frecuencia.

(*) Santafesina, es Prof. en Cs. Biológicas, Lic. en Biodiversidad, Dra. en Cs. Biológicas -títulos de la UNL-; investigadora del Conicet y docente en la UNL.

Por el Lic. Enrique Rabe (ÁCS/Conicet Santa Fe).



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