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Continúa la inestabilidad en el país

Grecia busca soluciones tras la renuncia de Tsipras

  • Grecia volverá a ser convocada a las urnas, por segunda vez este año, después de que el primer ministro, Alexis Tsipras, anunciase su dimisión, que ha justificado ante la necesidad de que el pueblo griego legitime el tercer rescate pactado con los socios europeos.
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El anuncio del líder del partido Syriza no sorprendió a nadie en la Unión Europea, cuyos principales líderes fueron informados antes de que Tsipras compareciera en la televisión pública. Foto: Agencia EFE

 

Redacción El Litoral

Agencias EFE/DPA

Grecia volverá a las urnas previsiblemente a inicios del otoño y lo hará con una nueva formación política surgida del ala radical de Syriza, tras romper con el primer ministro, Alex Tsipras, por su acuerdo con los acreedores.

“Unidad Popular” es el nombre del nuevo partido que con 25 miembros ha formado su propio grupo en el Parlamento y se convierte así en la tercera fuerza, por delante del neonazi Amanecer Dorado.

El exministro de Energía Panayotis Lafazanis, uno de los más críticos con la gestión del Gobierno, se ha puesto al frente de este nuevo proyecto, que defiende la no aplicación de las medidas comprometidas en el tercer rescate y no excluye la vuelta al dracma como moneda nacional si se plantea este escenario.

La aparición de Unidad Popular en el panorama político, previsible tras la renuncia de Tsipras, cobra gran relevancia pues si, como se prevé, la segunda fuerza, la conservadora Nueva Democracia, no consigue formar Gobierno, el mandato exploratorio le será otorgado como tercer actor con mayor representación.

“Unidad Popular en un frente popular de base, no solo un partido. Un frente patriótico, contra el vasallaje nacional, un frente democrático, de reconstrucción del país”, dijo Lafazanis en la presentación de la formación.

El líder izquierdista señaló que buscará “al 62 %” del electorado que votó “no” en el referéndum del pasado 5 de julio, cuando el Gobierno consultó a la población si aprobaba la propuesta de acuerdo planteada por los acreedores.

Lafazanis aseguró que se puede aplicar ‘una nueva política sin memorandos y austeridad‘ e incluso apuntó a que “si es necesario para continuar en el camino progresista, saldremos de la eurozona, que no es el camino hacia el infierno, como muchos sostienen”.

Precisó además que la formación está en contacto permanente con personalidades destacadas de Syriza, como el exministro de Finanzas Yanis Varufakis o la presidenta del Parlamento, Zoé Konstandopulu, quienes votaron en contra del rescate, para tratar la posibilidad de que se unan a Unidad Popular.

El presidente de Nueva Democracia, Vangelis Meimarakis, aceptó hoy el mandato de formar Gobierno que le encargó el presidente de la República, Prokopis Pavlópulos.

Meimarakis afirmó que intentará la formación de un Ejecutivo que tenga un primer ministro procedente de Syriza, “otro que no sea Tsipras, pues él no quiere”, y cuente con el apoyo de otros partidos.

Incluso ha propuesto que el hasta ahora viceprimer ministro, Yanis Dragasakis, sea el encargado de dirigir este Gobierno porque “conoce los temas económicos y tiene una cierta capacidad de colaborar”.

Esta opción es poco probable porque la intención de Syriza es forzar la convocatoria de elecciones, como ayer propuso Tsipras tras presentar su dimisión.

Para conseguir crear un Ejecutivo que evite la celebración de comicios, Meimarakis ha abierto la puerta a reunirse incluso con el líder de Amanecer Dorado, Nikolaos Mijaloliakos, sobre el que pesa el vacío del resto de formaciones políticas.

Si tanto Meimarakis como Lafazanis agotan su periodo de tres días para formar Gobierno, las elecciones podrían celebrarse el próximo 20 de septiembre o en caso de que se alargue el proceso, a la semana siguiente.

Alexis Tsipras, la táctica de sorprender permanentemente

  • A comienzos de año Alexis Tsipras se mostraba como un idealista, pero en el cargo de primer ministro de Grecia se convirtió cada vez más en un político astuto en el manejo del poder. Tras meses de tiras y aflojes, este jueves fluyeron los anhelados primeros millones del nuevo programa de rescate y solamente horas después el jefe de la alianza de izquierda Syriza se volcó a una nueva batalla, esta vez en su propio país.

Tsipras anunció su renuncia y de esta manera allana el camino para la celebración de nuevas elecciones. El objetivo: anular la oposición al interior de su partido.

Según indicaron fuentes cercanas al jefe de gobierno, el pueblo deberá decidir en nuevos comicios cuánta importancia política realmente puede atribuirse el ala de izquierda más radical de Syriza. Sus representantes se oponen a la política de recortes que Tsipras acordó con los acreedores internacionales y le obstaculizaron el camino votando reiteradamente en contra en el Parlamento, tres veces desde comienzos de julio.

Tsipras domina desde su temprana juventud la táctica de sorprender permanentemente al adversario. Tuvo una carrera política clásica de izquierda. Dio sus primeros pasos en política en los años 90 como líder de las protestas de estudiantes. Se convirtió en miembro de la Juventud Comunista de Grecia (KNE). Luego se sumó al movimiento antiglobalización y a la por entonces intrascendente alianza de izquierda Syriza.

En el verano de 2001 su compromiso político lo condujo al centro de las violentas manifestaciones contra la cumbre del G8 en Génova, Italia. Un diario británico desempolvó hace algunas semanas las fotografías que muestran al joven griego al margen de enfrentamientos con decenas de policías italianos. En los violentos choques hubo entonces cientos de heridos y un manifestante murió baleado.

El camino desde las calles de Génova hasta la sede de gobierno de Atenas es la obra maestra de Tsipras, que hoy tiene 41 años. Las turbulencias y tormentas de la crisis financiera lo condujeron adonde nadie lo esperaba: en enero pasado puso punto final al bipartidismo griego de conservadores y socialistas.

Bajo la conducción de Tsipras, Syriza experimentó un crecimiento fulminante, del 4,6 por ciento de los votos en el año 2009 al 26,9 por ciento en 2012. El 25 de enero pasado ganó las elecciones claramente con el 36,3 por ciento de los votos.

Y todos los sondeos apuntan a que la agrupación también se impondrá en los próximos comicios -posiblemente el 20 de septiembre-. De todas maneras no está claro si lograría la mayoría absoluta. Actualmente gobierna en una difícil coalición con los populistas de derecha.

Para muchos, Tsipras continúa siendo un misterio. Se muestra cortés, tiene una sonrisa ambigua, y de golpe aparecen las palabras combativas y con el puño cerrado quiere combatir al neoliberalismo. Pero también sabe cuándo debe ceder. De esta manera realizó durante la más reciente cumbre del eurogrupo un giro de 180 grados y aceptó un duro programa de recortes a cambio del rescate de su país con un nuevo paquete de ayuda por hasta 86.000 millones de euros.

La situación se muestra desoladora. Uno de cada cuatro trabajadores no tiene empleo, los ingresos del Estado se reducen, el crecimiento no está a la vista.

Pero Tsipras sabe ponerse el pueblo de su lado pese a estas adversidades. “Quien tenga otra política debe decirlo”, repite una y otra vez. Con certeza no serán aquellos que condujeron a Grecia a la ruina los que la salvarán, argumenta.

¿Lo logrará Tsipras nuevamente? “Nunca apostaría por una derrota”, analiza Spyros Sarigannis, un apoderado en el centro de Atenas que conoce muy bien la bolsa.



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